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jueves, 30 de enero de 2020

BREATH IN

El creacionista del día. Rodolfo Bertoni F.







Platicaba acerca de la muerte con mis amigos, el hecho de que el ambiente fuera tenue con el ocaso, y los colores fueran anaranjados, rojizos y púrpuras, daba al escenario algo más de nostalgia, sobre todo porque la copa de vino que yo tenía era la cuarta y menguaba para otra ronda.

-         – Así no puede ser, mira de todo lo que hablamos es acerca de una antítesis de hechos irrefutables, el contraste, el villano y el héroe, blanco y negro, amor y desapego, la vida y la muerte, todo es un balance de cada cosa, y por lo que a mí respecta no existe nada más allá de la muerte, por eso mejor hacer ahora lo que queramos, obviamente sin exagerar, simplemente hacer las cosas, porque no sabemos con exactitud que vaya a pasar, y no sé si haya vida después de la muerte.

Ahora entiendo como las imágenes de mis amigos se difuminaban en color naranja, como si se perdieran entre los colores, empezaban a ser manchas, como cuando ves el sol con los ojos cerrados se ve completamente blanco.

-          – Amigos, sinceramente creo que ya no beberé más, no los estoy viendo claro, este efecto dionisíaco me nubla hasta el pensamiento.

Sigo recordando cómo sus palabras sonaron como la trompeta que utilizaban en Charlie Brown – cuando era niño eso me daba miedo, los adultos dan miedo, esa vida ajetreada – pero traté de calmarme y el eco de mis amigos también se difuminaba en ese gran cuarto, donde sólo se escuchaban sonidos rebotando por doquier, hasta que algo imperceptible se escuchó en mi oído, la primera vez solo fue un ligero viento con un sonido. Hubo una segunda vez más claro, escuchaba al oído mi nombre, y la tercera hizo que cayera despierto de un brinco de mí cama, palpitándome el corazón a mil por hora y sudando frío en ese momento, ese sonido aún susurraba mi nombre, diciendo: “ –  Buh, te he devuelto, no corras que ya te llegará a ti … (Tu nombre)”.




jueves, 16 de enero de 2020

No me llames

El creacionista del día. Ricardo Durán









La noche me cobija con tu ausencia
el silencio me habla de vos
mi mente te acaricia, mis manos te llaman
mi cuerpo te busca y mi boca te extraña


Las estrellas me recuerdan tu sonrisa
y la lluvia a tus caricias
la soledad me lleva a mi refugio
en donde yo estoy más seguro

Cariño no me llames, mejor ven por mí
que aquí estaré esperándote 
hagamos que nuestros caminos coincidan 
antes que pasemos de lado
y ambos lo lamentemos todas las noches

Cariño no tienes que anunciarme nada, 
sólo ven y sorpréndeme
no tienes que hablar de mi
sólo ven por mi
puedo sentir tú presencia
ven por mi

Ven y rescátame
que aquí te sigo esperando
ven por mi que te esperaré
no caminaré hasta que vengas
no tienes que llamarme, sólo ven por mi

No me envíes mensajes de texto
sólo ven por mi
no te alejes
sin miedos ven por mi

Y al final si no vienes
sólo llámame que aquí estaré


Y al final si no vienes
envíame un mensaje que ahí estaré
donde vos estés
cariño de día o de noche
estaré ahí donde vos estés.




viernes, 3 de enero de 2020

Awakenings







Este inicio de año 2020 despertamos pero nunca de la forma adecuada, tememos vernos inmersos en una marcha interminable de propósitos que nunca llevan como estandarte el mejor de ellos que es la constancia. El despertar viene del corazón esa fuerza que nos impulsa a seguir aunque el día manche tristeza o desesperación, que a pesar de lo nublado de nuestras emociones siempre podremos continuar ese sueño, despiertos. 

La temática "Awakenings" es para seguir despertando en el sueño para hacerlo realidad, si tienes alguna inquietud en la escritura - literatura -  o en algún otro arte esperamos tus colaboraciones al correo que ya conoces: elcreacionista_@hotmail.com o en algunos de nuestros accesos de contacto por medio de las redes sociales: https://www.facebook.com/creacionista, https://twitter.com/creacionista


Invitamos a todos los Creadores, en cualquiera de las artes en las que se complementen, a que nos compartan por medio de las #letras, #pintura, #teatro, #danza etc... alguna #creación que sea de su agrado. Este espacio lo conforman tus colaboraciones, y no solo está destinado a la creación literaria, también está abierto a las artes en general.


Este sitio es posible gracias a tu colaboración. 
Mil gracias :) 



martes, 10 de septiembre de 2019

SEPTIEMBRE Y OCTUBRE: TAROT, ENIGMAS, SIGNIFICACIÓN






La sabiduría oculta trasciende de manera innombrable en cada persona, un talento, una visión propia, un encanto que ni la propia muerte puede quitar con su beso final; la corazonada, el sentimiento que emerge, adivinando que será lo más propicio en una situación decisiva, la magia reside en todos con distintos reflejos. 

La temática de Septiembre y Octubre es para creadores y escritores que buscan crear más allá, en la frontera divina de la adivinación; extendemos la invitación que a través de las redes sociales y del blog mismo se estará ofreciendo a todos los creativos una carta de TAROT, con el fin de crear un poema, una historia o alguna microficción con base en los arcanos mayores. 


Invitamos a todos los Creadores, en cualquiera de las artes en las que se complementen, a que nos compartan por medio de las #letras, #pintura, #teatro, #danza etc... alguna #creación que sea de su agrado. Este espacio lo conforman tus colaboraciones, y no solo está destinado a la creación literaria, también está abierto a las artes en general.


Esperamos sus creaciones, al correo que ya conocen: elcreacionista_@hotmail.com o al correo de las principales redes sociales: https://www.facebook.com/creacionista, https://twitter.com/creacionista.



viernes, 2 de agosto de 2019

THE WICKER MAN

El creacionista del día. Alma Carbajal G.








Lenguas de plata susurran sortilegios, 
manos rojas , amaneceres tardíos, 
pies, dedos, ojos, 
todos esperan la purificación de un sol negro.


La hoguera pronuncia tu nombre, 
tus oídos escuchan la marcha de los dioses, 
todos buscan un trozo de ti, 
una pieza de tu alma, 
remojada en el vino de la alabanza. 

La noche bebió tus lagrimas, 
embriago a los vientos, 
y en tus amarras puso el aliento
de la sola
una sola, 
para acompañarte a través de las horas, 
la nada. 







martes, 23 de julio de 2019

COSAS INTRASCENDENTES

El creacionista del día. Fabiola Morales Gasca







"Hay que estudiar filosofía cuando ésta 

no os hace falta. Cuando adivináis ya 

que los asientos de vuestro comedor y la Vía Láctea

están relacionados de modo más estrecho

que los efectos y las causas, más que vosotros mismos

con vuestros familiares".

Intervención en la Sorbona. Joseph Brodsky







Yo leo intervención desde la Sorbona y él ronca.
Dice que entiende aunque yo sé que no,
dice que son cosas intrascendentes.

El sabe de precisión matemática.
Números y cifras es lo que él expresa.
Termostática y dinámica,
cálculos de flujos y recontraflujos se van erigiendo
en los cimientos de una sociedad que avanza.

Tal vez esto es lo que en realidad importa,
lo que interesa.
Conjugar correctamente verbos
es más intrascendente que conjugar cifras.
Es impreciso citar a Dante o Virgilio
que hablar del índice Dow Jones.

Son más exactas las trasformadas Laplace
que los tratados de Jean Paul Sartre,
qué sé yo de mínimos y máximos derivándose,
contrapartidas en campanas de Gauss,
cifras y estadísticas que parten
la productividad de la improductividad.

Ciencias exactas que se desgajan,
que se ciernen y producen
bien a la humanidad.
Productividad que nos devora.

Nada más lejos que él exhorto a elevar
el espíritu, filosofía y arte que sirven de adorno.
Crítica social que espera versus tecnología
que avanza a pasos gigantescos
para devorarse lo último que queda
en esta era posmoderna: El vacío de toda humanidad.

Tal vez sea mejor preparar
 un buen café, dormir y amar
cuando se tienen todas las ganas
que llegar a los cincuenta
y meditar sobre poesía, ética y estética.




jueves, 20 de junio de 2019

ÉL Y ELLA

El creacionista del día. Ricardo Durán 






Érase una vez en una ciudad urbana
dos jóvenes inquietos, Romeo y Julieta de nuestros tiempos,
se enamoraron en la adolescencia
y con el paso del tiempo se separaron,
pero nunca dejaron de amarse
con los años la vida les regalo una oportunidad
ambos sin compromiso alguno.

Intentaron estar juntos,
 sus ganas de hacerlo bien, los llevo al fracaso,
 el amor seguía intacto y ellos intentando
 él pensó que era ella, que no quería
 y ella pensó que era él, que no quería,
 ambos culpándose, optaron por separarse
 el amor salió ileso y ellos con rumbos separados.

 La vida no quiso que se vieran por muchos años
 quiso que se amaran y sufrieran en silencio,
no quiso juntarlos, no quiso empeorarlo
 quiso mantener ese amor perfecto,
y cuando no sabían más el uno del otro,
 la vida los junto de vuelta,
 él aún estando solo y ella se volvió prohibida.

 Sus ganas y deseos fueron solo cartas con anhelos.

 Él: Me es grato volver a saber de ti
 te insistí y no desistí,
 mis cartas al destinatario sin falta
 y con el tiempo el remitente tiene una carta.

 Ella: Recibí tus cartas puntualmente cada semana
 y con cada letra al leerlas lloraba,
 ¿Cómo estás? ¿Qué te has hecho?
ahora puedo contestar, pero no los fines de semana.

 Él: Es un fuego que quema y emociona al leerte
 tanto tiempo sin saberte,
 no sé si quiero seguir leyendo la carta,
 no sé si será la misma emoción o este fuego me mata.

 Ella: No sé que decir, cada una de tus letras me deja sin palabras
 como aquella tarde que nunca más supe de ti,
 ¿Por qué te fuiste?, ¿Por qué no estuviste?
tantas cosas han pasado desde aquella tarde.

 Él: Querida mía, me alegra saber que te quito las palabras
 tú las quitaste desde aquella mañana en que te vi,
 ¿Ahora entiendes lo que sentí al verte?,
y no es que me fui, más bien no estuvimos.

  Ella: Yo esperaba más ti, como en la novela de Shakespeare
 donde Romeo hace lo imposible por Julieta,
 pero no vi eso en ti, no te sentí
 y esa fue la razón por la que huí.

Él: Juliet se dice en inglés, estos son tiempos modernos
 donde las personas están de muto acuerdo,
 yo Romeo, no me fui, al contrario, más me perdí
 en mis sueños contigo, pero nunca te vi, ni te sentí.

 Ella: No sé a quién culpar entonces
sólo sé que no quería perderte por segunda vez,
y al disiparse, pensé que sería para siempre
 por eso quise olvidarte y me refugie en otros amantes.

Él: Mejor no culpemos a nadie y recordemos el pasado
 yo no sé de tus historias y tú no sabes de las mías,
 ¿Recuerdas la vez que te robé nuestro primer beso?, dormías,
 pero después de tocar mis labios con los tuyos sonreías.

 Ella: Aún recuerdo ese instante, ambos veníamos de viaje
 era el momento que había soñado contigo,
fue perfecto, ese pequeño instante
 durará por siempre en mi recuerdo.

 Él: Has sido la única que ha podido llenar ese hueco,
 ese espacio tan vacío y tan hondo,
 desde aquel último momento
 me refugio en el jardín de la poesía.

 Ella: ¿Aún recuerdas nuestro segundo encuentro?
 ¡Yo sí! y sabes, fue como el primero,
 siempre las miradas y los besos más hermosos
 fueron a tu lado, yo lo llamo “Amor profundo”.

 Él: “Amor a primera vista”, como en la novela inglesa
 recuerdo perfectamente tu cuerpo perfecto,
 aquella tarde supe el significado de esa palabra
 desafortunadamente no hicimos lo adecuado.

 Ella: ¿Por qué viniste? ¿Por qué irrumpes en mi mundo?
 desde que sé de tu regreso,
 no dejo de pensarte, no dejo de extrañarte
 ¿Crees que esto es justo?

 Él: Tengo un dolor profundo que incrementa
 no es culpa tuya, digamos del destino,
 tengo un gozo al saber que aún me amas
 no lo dices, pero lo siento en tus palabras.

Ella: La vida no es la misma, han cambiado muchas cosas
 mis deseos y ganas de tenerte son las mismas,
 pero volteo al salón de mi castillo
 y hay alguien que me espera sentado en el sofá.

Él: Sabia de su existencia y eso aniquiló mis posibilidades
 de tenerte y estar juntos para siempre,
 me encantaría penetrar
 todas las noches... en tus sueños.

 Ella: No quiero hacerte daño, no es justo
 no quiero crear falsas expectativas,
 sigamos adelante con las epístolas
 y veamos que pasa más adelante.

 Él: ¿Por qué lo hiciste?

 Ella: ¡Por amor!

Él: ¿Aún le amas?

Ella: Creo que ya es un poco tarde para seguir leyendo.

 Él: Eres lo más bonito del mundo.

Ella: Tienes el don de mentir y sacarme todas las sonrisas.

 Él: No miento, eres lo más bonito de mi mundo.

Ella: Haces que mi ego suba hasta cielo.

Él: Es ahí junto a Dios, donde tiene que estar.

 Ella: Cada palabra tuya detiene mi vida y mi mundo.

 Él: Me encantaría que tu mundo y el mío, se detuvieran el mismo instante.

 Ella: Sería fascinante.

 Él: Le quitas muchos minutos al reloj.

Ella: Y tú al mío.

Él: Parece que escucho al reloj, -Tick, tack-,
 se detiene el tiempo,
 una manecilla no deja avanzar a la otra
 es profundamente eterno y doloroso.

 Ella: Parece que te escucho decir cada palabra
 y tu voz es la misma, idéntica,
 tal como la recordaba
 y me sigue poniendo muy nerviosa.

 Él: ¡Dios, señor, apiádate de mi!
 me confieso y confieso
 que mi único pecado es amarle
 no conozco su presente, pero conozco su pasado.

 Ella: Me dejas sin aliento, sin palabras
 no sé que decir,
 sabes perfectamente como mover cada fibra
 tienes la facilidad de robarme sonrisas todo el día.

 Él: Necesito tus abrazos,
 como mi ahogo necesita tu mirada.

 Ella: Provocas tantas cosas en mi,
 tienes la aptitud de hacerlo.

 Él: Te pienso, tanto, Tanto, TANTO,
 dormido como despierto.

 Ella: Y yo...y yo, créeme que no dejo de pensarte.

 Él: ¿Sabias que existe una canción,
 con el mismo nombre del cuento?

Ella: ¡No!, no sabia de su existencia.

 Él: Desde aquella época siempre pensé que era nuestra.

 Ella: Eres malo, nunca me dijiste nada.

 Él: Van doscientos veintisiete veces que toca
 y las de antes y las que faltan.

 Ella: Van mil cincuenta y tres caracteres
 que no dejo de llorar y de sonreír.

Él: Oh Juliette, mi querida Julie, cómo en el cuento
 me recordaste que es estar vivo
 con tan sólo un instante,
 penetraste en mi alma y aún navegas en mi sangre.

Ella: Estoy tan confundida,
 que en este instante saldría del castillo,
 correría a buscarte y amarte
 no te dejaría solo ni un instante.

Él: No sé si le lloro al pasado, por perderte hace tiempo
 no sé si te lloro, por no aprovechar nuestro momento,
 no sé si le lloro a la vida, por haberte perdido
 o no sé si le lloro al futuro incierto.

 Ella: Romeo, cariño mío, no sé que decirte
 me gustaría regresar el tiempo,
 regresarlo en ese preciso momento
 cuando ambos jugando inventamos ese beso.

 Él: ¿Cómo se hace para olvidarte? dímelo,
 ¿Cómo se hace para olvidar tus besos?,
 ¿Cómo se hace para olvidarte por completo?
 dímelo, te lo ruego y te lo exijo.

Ella: Tus palabras me llegan profundamente,
 es un fuego inmenso, que se mete abismalmente en mi,
 no sé que hacer con ello, sin poder externarlo
sólo se va consumiendo dentro de mi alma.

 Él: Tengo una gran necesidad de verte.

 Ella: ¿Estás soltero? Él: ¡Sí! Ella: Difícil de creerte.

 Él: ¡No te miento! Ella: ¡Te creo!

 Él: Tengo una necesidad de ti, tan grande como esta soledad,

Ella: ¿Qué puedo hacer para evitar que caigas en locura?

Él: Hacer de ésta demencia, una demencia coherente.


Ella: Hagamos que tu demencia sea como el mar
y mis ganas de tenerte sean como la arena,
que se fundan en una tranquilidad inmensa.

 Él: Sin excusas, ni pretextos pactemos una cita.

 Ella: Suena indecorosamente tentador.

 Él: ¿Qué haremos al respecto?

Ella: ¿Qué propones?

 Él: Encontrémonos en medio del camino.

 Ella: ¡Me encantaría!

Él: ¿Cuándo?

Ella: ¡Sabes que no puedo!

Él: Creo que lo mejor será que desaparezca.

Ella: No quiero que te vayas.

Él: No olvides que te amo.

 Ella: Nunca lo olvido y eres correspondido.

 Él: ¿Lo dejarías?

Ella: Tengo que dejar de leerte, no puedo parar de llorar y él esta por entrar.

Él: Princesa imperfecta, te amaré hasta el día de mi muerte,
 éste intento de poema, no ha sido más que un regalo para ti
 no soy el mejor escritor, ni el mejor poeta,
 pero espero que cada vez que la leas,
 te llegue a las entrañas y día a día necesites mi poesía.

Ella: Me despido amado mío, dejándote claro
 que has sido el amor de mi vida,
 que eres lo más importante y siempre lo serás,
 no sé que nos depare el destino,
 pero si es que nos junta, espero que sea para siempre.

 Él dejó de leer la carta de su amada
 salió al balcón y no paró de llorarle,
 fue tan profundo su dolor, que la luna salió a consolarle,
sabe que su presente es estar sin ella
 y que tiene que ser fuerte, para esperarla algún día.


 Ella guardó la carta entre sus cosas más preciadas,
 regreso a la cama, sin parar de llorar,
 con una tristeza muy grande
en ese instante entra su esposo y le pregunta:

 –¿Por qué lloras?-

Y ella le contesta con una ligera sonrisa:

 –Es que leía a Romeo y Julieta–.




jueves, 16 de mayo de 2019

MATY

El creacionista del día. Rodolfo Bertoni F.







Yo estaba muy cabizbajo y taciturno sentado en la acera; lo único que recuerdo en ese momento fue ver pasar a muchas personas corriendo con palas, cubetas y herramientas para escombro, no eran sólo policías y paramédicos sino también personas que conozco, simples civiles; gente con el rostro en lágrimas, preocupaciones e impotencia de no poder hacer nada. Vi mucho humo y estaba muy confundido, una tierna chica se acercó a mí y creo que vio mi cara con lágrimas y mucho espanto, ella me abrazó y me dijo mientras acariciaba mi cabeza, que todo iba a estar bien.

Todo lo que pasó fue muy fugaz. Mi mamá estaba lavando, a un lado del departamento y por casualidad dejó abierta esa puerta, mi papá escuchaba en su computadora música estridente (de ese cantante argentino en coma, no recuerdo) estaba haciendo cosas casi rutinarias. Hubo algo raro en el ambiente, percibí el rápido aleteo de muchas aves, como si mi sangre fluyera más deprisa, cuando repentinamente todo empezó a sacudirse, e instintivamente salí primero del departamento, escuché como se caían cosas, bajé las escaleras y oí gritos ansiosos, los muebles y ventanas rechinaban e igual caían vasos, platos, cosas de cocina y los adornos de las salas de los vecinos; para mí fortuna el portón de los departamentos estaba abierto y salí lo más aprisa que pude, los vecinos también lo hacían, pero yo solo corrí y corrí sin mirar atrás, no me percaté qué tanto, hasta que llegué a una calle donde nada me era familiar, el lugar era extraño, con personas extrañas, olores extraños, y lo peor es que un edificio estaba colapsado. Me senté en la cornisa de la banqueta llorando, porque me había extraviado por el temblor y porqué había perdido a mi familia. Entré en un estado de shock sin saber qué hacer y mi mente quedó en blanco.

La chica me preguntó si sabía de dónde venía, la miré consternado. Ella me cargó entre sus brazos y caminó. Empecé a reconocer el lugar, los colores (un poco grisáceo y café por lo mismo del humo) olores, incluso a las personas; me bajé de sus brazos abruptamente y fui llorando hacía ese edificio donde vivíamos mi familia y yo, estaba totalmente destruido, y lloraba más y más. Conforme llegaba a las ruinas me subí a una biga mal puesta, rascaba y rascaba. La impotencia de no poder ayudar me invadió, quería ver que todo estuviera bien, olerlos nuevamente.

Insistí en mi búsqueda, la chica me gritó que no lo hiciera, hasta que me tomó de nuevo en sus brazos y lloramos juntos; creo que se conmovió más al verme hacer eso. Escuché que mi papá a lo lejos gritaba ¡Maty, Maty! Volteé mi cabeza rápidamente porque reconocí su voz grave, no pude contenerme, era mi papá y mi mamá que corrían y se tambaleaban con llanto de felicidad porque venían a recogerme. Veloz, me solté de los brazos de la chica e inmediato empecé a mover mi cola de izquierda a derecha de tanta felicidad y a ladrar en forma de reclamo y alegría, les lamí la cara de tanta emoción, para mí aquellos minutos fueron la eternidad.




martes, 30 de abril de 2019

CLOSING DOORS




Lentamente todo se salva, todos los gritos quedan atrapados en la garganta del olvido, expresiones tardías caen deshojadas por el paso de las horas, y las noches no dejan de llorar la gravedad perdida de los posibles accidentes de la pasión; todos se levantan, otros se acuestan y acuestas llevan los días tejidos a los ojos, para no olvidarse de mirar todo lo significativa que ha sido su existencia, aunque esta perdure poco en el respiro instantáneo del tiempo. 

El mes de Mayo para muchos adviene la caída del año, la mitad de lo que hemos vivido se disuelve en la vida diaria, para dar paso a la insalvable levedad de los días venideros. La temática del mes consiste en cerrar puertas, avanzar y desplegar alas para los próximos meses, donde todo parece un poco vacío y lineal. A veces es bueno cerrar una puerta y abrir la siguiente para encontrar un panorama desconocido o reconstruido. 

Invitamos a todos los Creadores, en cualquiera de las artes en las que se complementen, a que nos compartan por medio de las #letras, #pintura, #teatro, #danza etc... alguna #creación que sea de su agrado. Este espacio lo conforman tus colaboraciones, y no solo está destinado a la creación literaria, también está abierto a las artes en general.


Esperamos sus creaciones, al correo que ya conocen: elcreacionista_@hotmail.com o al correo de las principales redes sociales: https://www.facebook.com/creacionista, https://twitter.com/creacionista.


Alma Carbajal G. 





jueves, 28 de marzo de 2019

Heissenberg

El creacionista del día. Rodolfo Bertoni F.









Heissenberg Banner era persona normal, común y corriente, con un trabajo  hasta el tedio de  rutinario,  cosa que no le permitía ser o hacer  lo que realmente quería. Pero… ¿qué es lo que realmente quería? Como todas las personas, vivía en una casa pequeña  de ayuda del gobierno, a pesar de no ser esos edificios que son idénticos que siempre otorgan, su hogar era realmente igual al de todas las demás casas; excepto por los colores de algunas que son muy llamativas, todas amontonadas parecen laberintos.

En busca de respuestas fue a su ciudad natal (ya que  trabajaba en la ciudad central hacía varios años).  Caminaba por las calles cavilando y viendo como las hojas de los árboles caían en otoño, pasando por los mismos puestos de comida y bares que recordaba justo cuando era niño.

Creyó  reconocer a alguien.

- ¡Oye!, creo que te conozco (alzó la voz, pero se escuchó como grito).

-Si dime.

-¿Eres Demian, verdad?- En esta edad de la vida los dos tenían aproximadamente 28 años, aquel conocido, totalmente un caballero, cabello negro, afeitado meticulosamente, sus gestos no cambiaban de cuando niño, se movía como gacela pero atacaba como vikingo en acción.

- Íbamos en el colegio de niños, y yo me sentaba aun lado de tu amigo Sinclair, ¿recuerdas?

- Por supuesto, que te trae por aquí de nuevo Heis.

- Ando en busca de algunas respuestas, he tenido pensamientos que me acongojan y ya no puedo incluso trabajar.

- ¿Qué es a lo que temes? No quiero importunar si no estás cómodo con la plática-. Comentó Demian.

-Desde niño eras una persona muy abierta y centrada, sabías lo que querías y eso llamaba la atención a todos…- Mientras él seguía con la adulación Demian solo escuchaba atento, pero parecía que también le cansaba. – Y solo quería preguntarte si acaso ¿tú le has temido algún día a la muerte?-.

- Sabes  Banner, habitualmente te me hacías una persona taciturna, con miedos de niños y hasta ahora los tienes se ve a leguas. No tengo respuestas a tu congoja, pero tanto Buddha como Cristo, decían “La muerte es un paso para la vida eterna”. Dos ideas iguales  tú decides si las crees.

Eso dejó a Heissenberg más confundido. Todo le iba mal al pobre diablo, caminaba muy calmo al cruzar la calle que casi lo atropella un carro rojo (modelo 2015 con placas terminación 78)    – ¡Ay dios!- y mentó madres, aunque no creía en Dios y en ese momento lo invocó, sintió la muerte casi cerca, y se dio cuenta que era un pellizco de la vida, solo uno.



Pasó por la calle dónde tuvo su primer  amor, que fue una total decepción al engañarlo con su mejor amiga. Rememoró los hechos que lo habían marcado de por vida, porque las había  encontrado  en la cama desnudas besándose, en la recámara de su misma casa de cuando fue niño. Pobre ingenuo, nunca vio las señales, se agarraban de la mano entre ellas, y a él no se le hacía raro ya que todas lo hacían como signo de amistad entre amigas.  Se tocaban los senos cada vez que se ponían ropa, claro que lo excitaba, pero a su amiga no. Cada vez que salían los tres parecía que el salía sobrando, no obstante le daba gusto que su  novia  no sintiera celos de su mejor amiga. Incluso una vez, solo una vez, sospechó, cuando fueron a un bar y se agarraron la pierna entre ellas y se miraron de una forma muy rara, pero pensó que habían sido las copas. Poco a poco su novia se fue enamorando de ella, hasta que llegó el momento  que las vio (un impacto total para su ser, que le hizo saber en qué había estado mal). Caminaba  y recordaba aquel vergonzoso y fatal encuentro, un suspiro  a la eternidad,  una marca de por vida; realmente a nadie le dijo, pero eso lo hizo dejar la ciudad, por la vergüenza y para superarse a sí mismo.

La misma usanza en la vida diaria de cuando era joven. Siguió caminando y se reencontró a un amigo del mismo colegio,  lo invitó a tomar una cerveza artesanal, y por supuesto que aceptó. Entraron al bar y charlaban de las mismas suposiciones, hipótesis y cualquier cuestión de la muerte.

-Kromer he tenido miedo a la soledad, a no amar como lo hice la primera vez, no dejar legado, sentirme despreciable, creo que todo esto conlleva a la muerte. No puedo seguir así, necesito algún motivo real para seguir adelante.

-La vida es tan preciosa…. Y empezó a hablar como si fuera el pastor de una iglesia que quiere ganar fieles, Heissenber veía como se movía la boca de su amigo, todo parecía dar vueltas a su derredor,  con ganas de vomitar, y colores muy vivos por todos lados, sintió presión en todo su cuerpo y vio un ser raro, negro, como siempre lo ponen en las movies de ciencia ficción, la muerte. Se acercó a su oído y le susurró algo, imperceptible para cualquier humano, su sonrisa se le aclaró en la cara y en verdad encontró el sentido a su vida, sabía por qué cosas luchar y que hacer, era otro hombre, alguien con determinación.

Se despertó de ese trance y su amigo seguía hablando sin parar ya no de lo que le preocupaba, sino de su patética vida peor que la de él.

-Kromer  (dijo Banner) gracias por todo en verdad me has ayudado a encontrar  un sentido a algo, ahora sé que puedo y quiero seguir viviendo  con alegría, sé que me irá muy bien.

Aunque realmente no le sirvió de nada la extensa plática  de su camarada, se paró efusivamente y  sacó un billete para pagar lo de ambos.  Salió del establecimiento corriendo, gritando y saltando de gusto. Solo él sabe qué le dijo la muerte en ese momento. El pobre diablo, afuera del bar gritaba casi chillando.

-¡Tengo la respuesta!, ¡tengo la respuesta!. ¡Sé  de qué se trata la vida y la muerte!-. 

Justo en ese momento estaba en medio de la calle con las manos en el aire en forma de agradecimiento, cuando repentinamente pasó un carro a toda velocidad que lo  arrolló y murió instantáneamente. 

Antes de cerrar los ojos se dio cuenta que las placas eran las de la terminación 78.






martes, 19 de marzo de 2019

Mr. Matthews

El creacionista del día. Ricardo Durán.









Llegué empapado a la casa de mi profesor de inglés esa noche. La lluvia me cogió sorpresivamente a medio camino de mi clase particular de inglés y ya no pude regresar a casa. Llovía demasiado.
Mi profesor es un gringo radicado en la ciudad de México desde hace 15 años. Habla perfectamente español y a parte de las clases particulares en su casa, también da clases de inglés en la Universidad Autónoma de Chapingo. Siempre me dijo que lo llamara por su nombre, pero preferí guardar la distancia y lo llamaba por su apellido, Mr. Matthews.

Mr. Matthews es un tipo alto y delgado. Tendrá unos 56 años y se ve algo acabado. La regla básica de la clase es siempre hablar en inglés.
Me abrió la puerta y me hizo pasar inmediatamente. Me ofreció una toalla y salió apresurado hacía su habitación. Salió con un pantalón deportivo y una sudadera. Mientras me ofrecía las prendas, me pidió que me quitara la ropa para echarla a secar y así poder tomar la clase sin problemas. No lo vi del nada mal y me desvestí delante de él. Vi como me acariciaba con la mirada, pero no le di importancia. Cuando me quité el bóxer me voltee y sus lentes se empañaron un poco al verme con el culo al aire. Me vestí y al terminar de ponerme la sudadera, me ofreció un vaso de whisky para el frío. Algo que le agradecí infinitamente. Se fue al baño y puso mi ropa a secar en su máquina secadora. Regresó a la sala y la tomó botella de whisky y sirvió un vaso para él mientras allá afuera la lluvia seguía fuertemente. Vio mi vaso vacío y sirvió otro poco más de whisky. Como de costumbre encendió el televisor y puso una película totalmente en inglés. Sin subtítulos. La vimos bebiendo whisky y con la luz apagada. No supe si la tela de su ropa deportiva o el whisky me calentaban del frío que hacia. La botella iba un poco más abajo de la mitad y la película estaba por terminar. Sonó el teléfono y puso pausa a la película. Encendió la luz y contestó. No tardó tanto y regresó nuevamente. 

— My wife is not coming back tonight.

— Where is Mrs. Matthews? Le pregunté.

 — Oh, my dear friend, she is at a friend's house, but that neighborhood has suffered a flood and will not come.

No dije nada y seguí bebiendo. La señora Matthews es una hermosa cuarentona. Alta, delgada, con tetas y culo chico, pero con mucha clase. Terminamos de ver la película y me tocaba analizarla completamente en inglés. Se nos fue el tiempo y la botella. Saco otra más y la lluvia no paraba. Para ese momento me había olvidado completamente de mi ropa. Platicamos de cosas en general y la lluvia no cesaba. Finalmente le venció el cansancio. 

—My dear, I have to sleep. You can stay on the sofa and tomorrow you can go early in the morning.


Le agradecí el gesto porque ya me sentía algo borracho y la puta lluvia seguía al mismo ritmo. Regresó con colcha y almohada y la dejó sobre el mismo sofá. Nos despedimos y me abrazo. Su abrazo se sentía necesitado de amor y de sexo, pero no del sexo de su esposa, mas bien de otro sexo. Nos soltamos y se fue.


 Encendí la televisión nuevamente y seguí bebiendo. Habían pasado treinta minutos y me dio hambre. Me levanté y fui directamente a la cocina. Saqué un poco de queso y pan para sándwich y me preparé dos. Mientras comía mi último emparedado fui al baño. Terminé de mear y me guardé el paquete. Saqué mi ropa de la secadora y no encontré mi bóxer. No le di importancia y la doble. Salí del baño con mi ropa y me dirigía a la sala cuando escuché unos gemidos que venían de la puerta del fondo. Me pareció un poco extraño ya que en la casa solamente estábamos él y yo. Así que me acerqué lentamente sin hacer ruido y los gemidos comenzaban a escucharse más fuertes. Llegué a la puerta y la abrí muy despacio y ahí estaba él, masturbándose con mi bóxer en mano. Vi lo caliente que estaba y justo cuando se estaba viniendo. 


Me fui directo a la sala y me cambié de ropa. Me sentía raro estar vestido sin mis boxers. Me dirigí a la puerta y la abrí. Estaba a punto de salir cuando me regresé a la sala y cogí la botella y salí.


 En la calle seguía lloviendo de la misma manera. Caminé por unas cuantas calles hasta encontrar un taxi. Me volví a empapar de la terrible lluvia que seguía toda la noche, así como mis boxers estaban empapados de lluvia blanca de Mr. Matthews. 


¿Cómo se llamaba el profesor?


Robert Matthews.





martes, 12 de marzo de 2019

Deseos ahogados

El creacionista del día. Alma Carbajal G.









Una palabra, dos, tres
pierdo aire,
un latido, dos, tres
pierdo corazón,
una lagrima, dos, tres
pierdo deseo.



Devoro a besos todos aquellos deseos,
ahogados.
Entre labios aún quedan estelas
de añoranza
tardía,
espejismos
que se pierden en mi pecho.



Como no ser melancolía pura,
si vivo,
y me han alimentado de ahogados deseos,
ahora mi alma no puede ser otra.
¿Acaso puede serlo?




Al final de cada beso,
lanzo una dulce y húmeda maldición

                               ... el amor

te encontrará en el océano de otros ojos,
en el rumor de otra tormenta,
en el final de una agonía,
en la esperanza de una última palabra.









lunes, 11 de febrero de 2019

Ilusión de vida

El creacionista del día. José Luis Pérez.





Vida, tan misteriosa como el inmenso universo

que se encuentra a nuestro alrededor,

tan versátil como las grandes olas de mar que produce el océano,

tan impredecible

que sin darnos cuenta todos los días jugamos a la ruleta rusa,

por conseguir aquello que llamamos felicidad,

sin saber que el mundo no solo es alegría, si no también agonía,

pues esto y el dolor

que surge al dar un paso en nuestro sendero de vida,

no es más que una muestra de que realmente estamos con vida,

y que tal vez, haya algo más que el simple hecho de vivir atados,

a la superstición de conseguir todo lo que queremos,

sin tener una verdadera razón por lo cual hacerlo,

lograrlo para buscar algo más

...que el reconocimiento de las personas,

o sentirte realmente satisfecho contigo mismo

por lograr algo aún sabiendo que no será suficiente

pues nunca estarás satisfecho con nada,

es solo una farsa que se repetirá por el resto de nuestras vidas,

hasta que llegue la muerte, y descubramos


 lo que realmente le dio un significado a nuestras vidas. 





Apostándole a lo mismo

El creacionista del día. Ricardo Durán












Sabía que la encontraría todos los martes por la mañana a la misma hora en la bodega de la zapatería. Le tocaba acomodar los zapatos nuevos que llegaban. Yo trabajaba en el turno vespertino, pero cada martes iba con algún pretexto para verla y platicar con ella. Al comienzo le parecía extraño que alguien que entrara en la tarde llegara tan temprano a trabajar. Con las semanas se fue acostumbrando y nos fuimos haciendo amigos. Nunca se dio cuenta que me gustaba y que me ponía caliente. Rosa estaba casada con un tipo que limpiaba las oficinas de un lujoso corporativo al sur de la ciudad. Así que no me preocupe por competir con un bueno para nada como yo. Fui paciente y con los meses, Rosa me contó que su esposo la estaba engañando con una mujer de su trabajo. Estaba destrozada porque ella lo quería mucho. La abrace y le dije que no se preocupara, que hablará con él y si lo quería que lo perdonara. Y así fue. La semana siguiente en la bodega me contó con lujo de detalles aquella noche de reconciliación que tuvieron. No desistí y seguí esperando mi turno. Meses después volví a escuchar su llanto y está vez era algo serio, su esposo había vuelto a salir con la misma mujer. Rosa comenzó a llorar desconsoladamente y la abrace. Le dije algunas palabras de consuelo cuando me calló con un beso. Me empujó hacía un estante vacío y algunos zapatos cayeron sobre mí. Su mano derecha me desabrochó el pantalón para meterla y buscar mi pene. Se separó de mí, se alejó y cerró la bodega por dentro. Rosa era una mujer muy joven, ni buena ni fea, pero con unas grandes tetas que siempre me habían calentado. Me quité el pantalón y ya estaba listo para penetrarla. Rosa se quitó el suyo, se hincó y se puso en cuatro. Llegué y se la metí toda. Rosa agarró un libro de Shakespeare y lo mordió fuertemente mientras se la metía toda a gran ritmo. Terminamos de coger y nos vestimos. Salí de la bodega a fumar un cigarro. Minutos después entré y no volvimos a hablar más esa mañana.



La semana siguiente llegué como de costumbre a la bodega y me encontré con una sorpresa. Rosa ya no estaba en la zapatería. Había renunciado. En su lugar estaba un pinche gordo apestoso y hablaba mucha mierda. Así que esa mañana me fui y regresé a trabajar por la tarde.


Pasaron los meses y no supe más de Rosa. Parecía que se la había tragado la tierra. Salí de viaje con mi novia a la ciudad de Querétaro. Ella tenía familia en esa ciudad. Llegamos a la mañana y fuimos a desayunar a un mercado tradicional de la zona. Terminamos y salimos a dar un paseo por la zona. Llegamos al parque del centro y caminamos un poco. Nos sentamos en una banca vacía. Sorpresivamente me topé con Rosa y su esposo. Ambos nos vimos y a lo lejos sonreímos. Rosa sentada con su esposo en una banca. Se levanta y va hacía la nevería. Al verla me levanté y fui hacia donde ella. Rosa tenía tres paletas de limón en la mano y esperaba a que le dieran su cambio. Al entrar fui directo a ella.


—Rosa, necesitamos hablar.


Rosa me miró y sonrió. Tomo una de las paletas con la otra mano y me la dio.


—Para ti. Tú compra la paleta de tu puta.


Rosa salió de la nevería y cruzo la calle hasta llegar al parque en donde se
encontraba el cabrón de su novio. Él se levantó y ambos se perdieron de mi vida para siempre.



Yo compré una paleta de grosella y se la di a mi novia. No quedamos gran parte de la tarde sentados en el parque, viendo a las palomas.







miércoles, 6 de febrero de 2019

READING FACE TO FACE











Pero yo no le vi la cara, sólo su sombra que atravesaba el local. Una sombra sin metáforas, vacía de imágenes, una sombra que solo era una sombra y que con eso tenía más que suficiente. "Los detectives salvajes" (1998), Roberto Bolaño





Los días y las horas vamos descontabilizando rostros, sonrisas y afectos que pasamos desapercibidos, por la rapidez de la rutina diaria. ¿Qué hay de todos aquellas caras que nunca leemos por vivir a mil por hora? Ahora que ha iniciado otro año, queremos ajustar un poco el lente de la empatía y percibir de cerca que hay detrás de cada risa, silencio, o mueca que pueda evidenciar lo que sucede en la interioridad del otro. La temática del mes de #Febrero y #Marzo, es crear con base a todas las expresiones, que han pasado de largo ante los ojos del alma.



Invitamos a todos los Creadores, en cualquiera de las artes en las que se complementen, a que nos compartan por medio de las #letras, #pintura, #teatro, #danza etc... alguna #creación que sea de su agrado. Este espacio lo conforman tus colaboraciones, y no solo está destinado a la creación literaria, también está abierto a las artes en general.



Esperamos sus creaciones, al correo que ya conocen: elcreacionista_@hotmail.com o al correo de las principales redes sociales: https://www.facebook.com/creacionista, https://twitter.com/creacionista.





sábado, 29 de diciembre de 2018

DÍA 333

El creacionista del día. Alma Carbajal G.









Cerraste el ataúd de una aflicción desesperada,
cercenaste la alegría
y no importo manchar aún mas tu conciencia.


Hace un año, tras la campanada fúnebre,
todos los recuerdos a tu lado,
dejaron una herida
de tono ceniza.


Mi dolor no era tu dolor,
tu amor,
no era más que la agonía de un sentimiento,
siempre a expectativa
siempre muriendo.

Hoy hace un desdibujado día 333,
y tu voz,
tu alma,
tu alegoría sucia de la vida
junto con todo recuerdo,
van perdiendo tonalidad en mi memoria.


Hoy tras 333 pensamientos,
ya no te recuerdo.





martes, 25 de diciembre de 2018

DEVENIR NADA

El creacionista del día. Carlos Ryuten









La muerte es la circunstancia más importante de la existencia humana (claro está, después del nacimiento), y, por lo tanto, se vuelve en el primer misterio que el hombre ha tratado de descifrar a través de los tiempos, tal vez sea por una natural predisposición a intentar dominar cada aspecto de la existencia, incluido lo único que condiciona originalmente la nulidad de la vida.

La vacuidad que significa la muerte, ha tratado de ser “rellenada” de manera insistente en los sistemas culturales de gran parte del globo terráqueo y a lo largo de la historia. Esto no es sorprendente si tomamos en cuenta que el cerebro, normalmente, trata de rellenar los vacíos lógicos que encuentra, lo que nos permite pensar en la posibilidad de “acceder” -por decirlo de alguna manera- a la nada.

Sin embargo, también debemos tener presente que el sentido racional que se ha intentado dar como respuesta al misterio de la muerte, cae por su propio peso, dado que no existe una evidencia a favor o en contra tanto de la nada, como de una vida extramundana, lo que significa, necesariamente, que solo podemos tener una actitud escéptica ante dicha aseveración, por lo cual, filosofar, es decir, pensar, discutir, teorizar, reflexionar, cuestionar e interpretar la muerte, se vuelve un ejercicio sumamente importante, pues ello nos significaría pensar en nuestra situación límite y reflexionar sobre nuestra vida, lo que de ella esperamos y cómo es que construimos nuestra existencia particular.


Cierto es que, cuando pensamos en el sentido límite de nuestra existencia, nos topamos con una barrera auto impuesta, es decir, nuevamente consideramos nuestra vida como un fracaso por no "llegar a ser" aquello que el horizonte del deseo nos prometía. Sin embargo, la vida, al carecer de un fin determinado, y al ser horizonte de libertad, muestra cuan insignificante puede ser nuestra vida si no intentamos darle un sentido de significación. Este sentido solo puede darse con la auto interrogación, no para descubrir quién soy, más bien, para saber que no lo puedo todo. La muerte es el acontecimiento más concreto, pues nos devuelve a la paz de la nada, pero para entender está paz, primero se debe sufrir, por ello dirá bellamente Zambrano: "la filosofía es la preparación para la muerte, y el filósofo, el hombre maduro para ella”.


Mientras que las civilizaciones antiguas manifestaban un profundo respeto por el “más allá”, realizando rituales, ofrendas y un profundo concepto de fe en la vida ultraterrena. Si observamos las civilizaciones más importantes de la antigüedad, comprenderemos un estrecho vínculo dado entre la muerte, como una recompensa por una vida bien conllevada, incluso, en la religión hindú se manifiesta el dharma (vida correcta), como condición de ascenso en el ciclo del samsara, es decir, que la persona en su próxima vida podría “renacer” en una casta superior. También estaba, por supuesto, la consideración contraria, pues si la persona no había llevado una vida cabal, podría bajar de rango o incluso renacer en un animal. Es sumamente importante comprender esta relación con la muerte como ciclo de renacimiento, pues conlleva una responsabilidad con nuestros actos como condición ética. No es la muerte un castigo o una recompensa, más bien, es una transición en el paso del perfeccionamiento del alma, que debe conducir a la destrucción del velo de maya y la ruptura del ciclo del samsara, para convertirse en “nada”.

Otro sentido que se ha dado a la muerte, es el de la recompensa y castigo. Podemos observar diferentes mitos sobre un cielo o infierno, es decir, un premio por una conducta ejemplar, o una condena por una mala vida. De alguna manera podemos interpretar esto como una condición de poder ejercida hacia el pensamiento mismo del humano, condicionando su conducta y sus acciones ante la promesa de una eternidad en la cual le es imposible decidid o siquiera realizar un acto de libertad. Por supuesto, aquí la muerte tiene un aspecto de concatenación social, y su propósito es netamente punitivo y estatal. Se trata de seguir las normas erigidas por el regente, para obtener algo de acuerdo a su comportamiento.


Ya en el mundo cristiano, la muerte se observa como un castigo divino, impuesto al humano por haber desobedecido los mandatos que le fueron asignados, por lo cual, la muerte pasa a ser una situación de vergüenza. La vida ahora se ha vuelto más dura, se ha vuelto en un tormento, y la muerte no significa una liberación a este tormento, en realidad, solo es un estadio temporal mientras llega el juicio final, lo que significa una sumisión más fuerte al poder de la iglesia.

Ya en el mundo prehispánico, específicamente en la cultura Mexica, la muerte no es un acto punitivo o de premio, si bien es cierto que tiene distintos tipos de paraísos, a los cuales se accede dependiendo de la causa de fallecimiento, es el viaje a Mictlán lo que resulta más interesante. Es cierto que otras civilizaciones han pensado en un inframundo lleno de obstáculos y penurias, pero, normalmente estos se dan con el propósito de revivir, lo cual ha permitido dar interpretaciones simbólicas como los mitos órficos o eleusinos. Sin embargo, aquí el viaje se da en un proceso de deshumanización en el más puro sentido de la palabra, me explico: desollar el cuerpo, infligir dolores, ser arrastrado por los vientos (clara interpretación de la perdida de la razón, los sentimientos y de la mente en general), etc., significa aquí una perdida con toda la condición pasada en vida, una renuncia categórica a todo lo que pueda significar lo humano, para fundirse finalmente en la nada. Así, pareciera que el destino concreto de todo ser humano es devenir nada, a saber, que la vida misma carece de un sentido especifico, y, por lo tanto, de un telos que lo pueda conducir hacia un horizonte más prometedor o mejor. 


El hombre, al final, será devorado por la nada misma al final de su existencia, sin importar si fue bueno o malo, lo que a muchos podría conducir a un nihilismo al carecer de fundamento la existencia misma. Sin embargo, aquí es donde se vuelve más potente el pensamiento náhuatl, pues nos indica una profunda conexión entre el actuar humano, y una ética incondicionada por un premio o un castigo. Es, quizá, una de las pocas culturas que piensa la relación de la vida como una ética por si misma, y a la muerte, como un desprendimiento que necesita de la vacuidad del mundo para fundirse con el todo. Tal vez, una interpretación de dicha condición tenga que ver con las guerras floridas, pues estas, al darse como una ofrenda de sangre a los campos para mantenerlos fértiles y como un agradecimiento a los dioses por permitirles existir, nos muestra una estrecha relación entre el humano y la naturaleza. Después de la muerte, podríamos decir, persiste el espíritu, y este regresa en ciertos días para volver a convivir con su familia, lo que significa que aún no se extingue, lo cual es un sinónimo de subsistencia por medio de las cosas mundanas.



 Para volverse uno con el todo, es decir, llegar a extinguirse y ser una especie de “abono” para lo mundano, debe olvidar incluso lo que retiene en su alma de la vida pasada, de ahí que tenga que sufrir tales martirios para estar junto a Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl. Es el sentido más hondo del sufrimiento como condición primaria para encadenarnos a este mundo por medio de los deseos, o, a lo que Schopenhauer llamara “voluntad de vida”. Así, la muerte es solo una condición de un estadio del paso del ser al del no-ser, en el sentido más humano, pues no existe un porvenir en la llegada al Mictlán.


Al final, la muerte puede darnos distintas formas de significación e interpretación, todas igual de validas, pues en realidad nos manifiesta, de alguna manera, la misma visión que tenemos sobre la senda de nuestra vida. Es cierto lo que dice Epicuro, mientras la vida es, la muerte no es, cuando la muerte es, la vida no es, pero siempre debemos tener en cuenta que la muerte, en último caso, la legamos a quienes nos sobreviven, de ahí que debemos tener una mayor responsabilidad con nuestro aspecto limite, ya que él nos pertenece solo a nosotros, y en cuanto este se da, se vuelve de un orden público. La vida se puede dar en la dimensión de un espacio interior, pero la muerte también se puede convertir en la desnudez y la irrupción de ese espacio privado. Por eso, la muerte debe ser algo sagrado, que debe servirnos para reflexionarla en el campo de la hermenéutica y la filosofía, y no en el campo de lo individual, pues muchas veces, lo que sufrimos no es la pérdida de un ser querido, si no, la condición de posibilidad de un goce con aquella persona, un sentimiento más egoísta que debe ser puesto en juicio para comprendernos a nosotros a mismos, y no poner en juicio al fallecido por sus actos, pues estos, ya han sido condenados al reposo del pasado.





jueves, 29 de noviembre de 2018

Abandonar la prepa

El creacionista del dia. Adán Echeverría












Le llamaría Ripetti para burlarse de aquel hombre que había abusado de ella en la preparatoria. Por cuestiones de idiosincrasia, moral y esas imposiciones que norma la iglesia mexicana desde la Conquista ella no podía acudir al aborto como sus compañeras de escuela lo hacían, ahí con el Dr Chávez en la colonia Sarmiento. No. Ella era niña de su casa, y como tal tenía que ser bien portada. La continua opresión familiar la acorralaba: Niña, no corras; las niñas no sudan ni andan empujándose; qué juegos son ésos, chamaca, hasta pareces varón. Una señorita tiene que sentarse con las rodillas pegaditas, y cuando uses falda ponte la palma de la mano derecha enfrente, para que nadie pueda mirarte los calzones. "Me hartan los calzones", decía Rebeca refunfuñando mientras corría a su cuarto, tumbándose en la cama para sollozar a sus anchas, al sentirse vigilada por la madre, la abuela, los hermanos.

Tu padre y tus abuelos han construido este apellido que llevas, con mucho empeño, constancia, y buenas relaciones; no vas a venir tú, ahora, a ensuciarlo con tu mal comportamiento. "Dirán que con mucha poca madre ", murmuraba la chica a solas mientras garabateaba en una libreta que llevaba a la preparatoria, harta de la cantaleta de siempre.

Ripetti; así quiero que se llame.

Pero ése no es nombre de cristianos, chamaca, cómo le vas a poner así.

Pues pueden ponerle Jacobo, Manuel, José, o como se les de la gana, pero créame madre, yo le llamaré siempre Ripetti; que no le quepa duda.

Era un reacomodo de letras para recordar a aquel maestro que siempre perseguía a las muchachas y que, a pesar de que Rebeca no era una chica fácil, tampoco se había comportado como una santurrona cuando lo tuvo enfrente y a solas.

Empezaban los ochenta, AC/DC andaba de gira presentando las rolas de Back in black, habíamos sobrevivido la complicada década de los 70; con el mundo llegando a la cúspide de la guerra fría entre el bloque socialista y el capitalismo americano, y poco faltaba de ese año para que John Lennon muriera asesinado. Era octubre, en la preparatoria aquel profesor de filosofía, que pasaba ya de los cincuenta años, comenzó su continua cacería de inicio de curso: "Las muchachas de prepa no piensan", reía frente a sus compañeros desde aquellos días cuando comenzara a dar clases apenas cumplidos los 25: "Viven en una disyuntiva: para sus padrestodavía son niñas, y para sus compañeros comienzan a oler a hembra. Ellas lo saben, y mucho hacen por sentirse atractivas. La libertad del rock que se escucha en las estaciones de radio, el espíritu que camina con la moda, todo aquello de la igualdad sexual que se pregona, las lleva derechito a nuestras camas. Las hacemos brincotear un rato, y luego las mandamos a volar. No falla, gallo; es en serio".

Pero esta idea recurrente que al principio sonaba divertida, dejó de parecerlo para sus demás compañeros porque, como era lógico, crecieron; se hicieron adultos responsables, profesores de cátedra, padres de familia, y con el paso del tiempo, igual se fueron transformando en padres de chicas que estudiarían la preparatoria. Pero el compañero Milton Repatti no pudo entenderlo.

"¡Hey Repatti!", le gritaban los compañeros por los corredores de la prepa cada septiembre: "¡Ya miraste a la chaviza!" Y el profesor Repatti, saludaba cortés, con los ojos persiguiendo siempre algunas pantorrillas, y una sonrisa desencajada metiéndose entre los ojos de las chicas que cada año pasaban por las aulas: "¡Claro que sí, gallo, desde temprano estoy de cacería!"; solía confirmar. Sus compañeros lo dejaban ser, pero aparte, cuando Repatti se ausentaba, entre ellos lo maldecían: Pobre hijo de puta, está casado, con hijas ya casaderas, y sigue en la misma voluntad idea fija. Como su hermano es el mero máster de la Universidad, ni quién lo corra al cabrón. Hay que llevarse bien con él, porque si lo acusas, capaz que eres tú el que se queda sin trabajo.

Poco tuvo que pasar para que el profesor Repatti, coincidiera con Rebeca en aquella escuela. Años después el mismo Roger Bartra hablaría así del 'libre albedrío': "El hombre cree que toma decisiones por sí mismo, y que ésa es su gran libertad; qué equivocados seguimos estando". Y Rebeca no tuvo escapatoria. Odiaba a su madre y a toda su familia, y en la prepa, su segundo hogar, conocería a un profesor de filosofía mayor de cincuenta años, dedicado a perseguir alumnas.

Si te acuestas con él, olvídate de estudiar su materia. Te pone puros dieces. Hasta te ayuda con otros maestros para que te pasen; el viejo está bien parado.

¿Y aquello, también está bien parado?

Jajajaja, pequeño, pero todavía le funciona. ¡Qué importa, tú!; la cosa es aprovechar.

Rebeca escuchaba a sus compañeras con atención, pero precavida; no era santa, claro, pero tampoco una zorra como aquellas; además el viejo pues... era un maldito anciano, que flojera; imaginarlo desnudo le causaba asco. Si se tratara de un maestro joven, de buen aspecto. Pero el tipo apestaba casi a muerto, para qué arriesgarse. Y entonces conoció a Efraín, un compañero de la clase de deportes. Flaco, alto, moreno claro, con el pelo cortísimo, a lo militar, diferente a aquellos greñudos que caminaban por la ciudad presos del ambiente ochentero. El chico era atento, educado. Rebeca no lo pensó mucho, cuando Efraín se acercó para invitarla al centro de la ciudad; para ir a una estación de radio, y aceptó. Un amigo de Efraín, el Ricardo, conocía a un locutor ahí, quien le dejaba poner algunos de sus discos de rock para los radio escuchas. Rebeca lo acompañó varias veces. Dos semanas después de andarse viendo, le permitió dejarla en la puerta de su casa. El chico sabía ser divertido; y ella no quería hacer nada a escondidas de su familia. Su madre lo saludó con tal sequedad, que puso incómodos a todos. Efraín se despidió, con un cálido apretón de manos.

Es la última vez que quiero verte con ese indio, sentenció su madre. Tienes un apellido que cuidar, y cómo te atreves a pasearte con ese mentecato.

¿Qué tiene, cuál es el problema? Es un chico serio y estudia conmigo en la prepa. Tiene buenas califica… Y sintió el golpe en la boca, y la sangre correr por sus labios.

¿No entiendes? ¿Eres estúpida? Tu padre y tus abuelos dirigen muchas empresas. Y la prensa siempre está pendiente de ellos. Y tú, en vez de comprender y cuidar el nombre de tu familia ¿te dedicas a salir con indios? No tienes conciencia de quién es tu padre, tus abuelos, yo misma. Me tienes hasta la madre con tus estupideces. Ya decía yo que era una locura que estudiaras la preparatoria. Debiste entrar a clases de modales, o de cocina, para que aprendieras a comportarte, y te volvieras una buena esposa. Pero esas ideas de tu padre, para quedar bien con "los de abajo". Escúchalo bien, chamaca, no quiero volver a verte con ese pendejo.

El lunes, al bajarse del carro, y caminar hacia la escuela, estaba decidida. No dejaría a Efraín. Pero terrible fue su sorpresa al ver que el chico le huía. En el segundo horario de descanso pudo encararlo. Lo encontró en las canchas haciendo deporte. Estaba de espaldas.

¿Me estás evitando? ¿Qué te hice?, el chico se dio vuelta y Rebeca constató que tenía un ojo aún morado. Luego de dejarte alguien me dijo que no me volviera a acercar a ti, o me iría peor. No quiero tener problemas; no tengo tu dinero, y necesito terminar la preparatoria. Lo siento. Y se fue casi corriendo, dejándola plantada en las canchas de basquetbol. Caminó cruzada de brazos hacia su salón. Al entrar, solo estaba el profesor Repatti.

¿Qué haces acá? Todos se han marchado. Hay una protesta por el arresto de tres estudiantes, en una redada que hicieron los policías en El Chac Mol. ¿No te enteraste? Algunos maestros que

conocen a los estudiantes, organizaron la marcha, y se dirigen hacia el Ayuntamiento a exigir su liberación. Se va a poner… Pero Rebeca no podía escucharlo. No acertaba a pensar con claridad.

¿Qué te pasa, pequeña? Y la chica comenzó a llorar amargamente.

Repatti supo que era su momento. "Las chicas cuando andan tristes, son mucho más fáciles. Un poco de ternura y terminan entregándose", era uno de sus postulados. Se acercó a ella; y para que se calmara comenzó a acariciarle los cabellos, consolándola. Le ofreció su pañuelo. Le pidió que le dejara comprarle un refresco, para que se sintiera más tranquila y pudiera contarle todo. Vamos, mi carro está en el estacionamiento.

Rebeca no sabe exactamente cómo pasaron las cosas; las casas cruzaban ante sus ojos al avanzar en el vehículo, pero se sentía desorientada. Sus ideas iban del rostro de Efraín a las palabras de su madre. Recuerda la charla, el refresco, que el profesor la escuchaba, pero no supo cuándo aceptó ir a su casa, que se encontraba cerca de la salida a… Lo que si sabe, es que terminó consintiendo al sexo. Nadie la obligó y no se sintió forzada. Las palabras de sus compañeras, el golpe de su madre y sus gritos, el ojo morado de Efraín, el calor mismo en la ciudad, la fueron conduciendo de la mano a esa situación; pero fue ella, sin la ayuda del profesor, quién se quitó la ropa, y abrió las piernas: No soy una chamaca como todos creen. Decidió permitir que las cosas pasaran. Y el profesor se había mostrado gentil.

Luego de esa tarde la relación entre Rebeca y el profesor Repatti se volvió más estrecha. Rebeca comenzó a desinhibirse, su lenguaje vocal y corporal se hizo diferente. Su propia madre lo notó, y entre sorprendida y temerosa de aquel cambio, decidió dejar de retarla, para ver por dónde iba la muchacha. Hasta que se dio cuenta que estaba embarazada.

Ripetti se va a llamar, y al que no le guste, puede irse al cuerno.

¿Quién es Ripetti? preguntó el padre de Rebeca, cuando al fin estuvo a solas con su esposa; eran un matrimonio que ya no solían compartir intimidad más que en sesiones programadas y puestas en agenda con tiempo. "No tengo la menor idea", contestó la esposa, que gateaba desnuda sobre la cama.

El profesor Repatti también notó aquellos cambios en la conducta de Rebeca. Primero la observó dejar de consumir refrescos, ahora pedía los mismos preparados de alcohol que él, si la llevaba a un restaurante; y no solo uno, varios; le gustaba mucho fumar; y en la cama, sabía manejarse con mayor soltura. Cuando el embarazo comenzó a notarse, las murmuraciones vinieron acompañadas del crecimiento abdominal de la muchacha. El director terminó llamando a

sus padres, y citando al profesor Repatti a la dirección; la comidilla en los corredores era inaguantable. Rebeca sólo sonreía mientras veía el rubor, en el acalorado rostro de su madre. Tuvieron que llamar también al máster de másters de la universidad, el hermano del profesor, porque aquello se había salido de las manos; y los gritos y amenazas de los padres de la chica de 16 años rebotaban por todas las paredes de la escuela. Reclamaban su despido. La esposa del profesor interpuso una demanda de divorcio. Repatti estuvo a poco de ir a la cárcel acusado de estupro. Pero no lo golpearon como a Efraín, porque el padre de Rebeca, sabía la clase de persona que era el hermano del violador de su hija. Para aquel papá la chica no existía y con sus 16 años aceptó por su propia voluntad casarse con un viejo de 56. Absurdo: "Las chicas de preparatoria no piensan", había gritado montado en cólera sobre el rostro del director, lo que ocasionó que toda la planta de profesores de la preparatoria, estallaran en risas: Lo mismo decía Repatti.

Rebeca había consumado su venganza. Pensó que todo terminaría en un aborto con el Dr Chávez, como hacían sus amigas, pero su familia se opuso. La encerraron en su cuarto, ayudaron al profesor Repatti a conseguir su divorcio; y tras el nacimiento del pequeño Ripetti, la casarían con aquel hombre que parecía su abuelo.

Pero no ocurrió. El profesor Repatti fue encontrado asesinado en El Chac Mol, a donde había ido a festejar su anhelado divorcio. Se quiso poner exquisito con las chicas del lugar, y ya entrado de copas se llevó a una de ellas a los cuartos del hotel que tenía anexo aquel lugar. Al darse cuenta que no era una chica, sino un hombre travestido, Repatti se hizo el indignado. Pero el joven exigía la paga, porque el acto había sido consumado: No reclamaste cuando me la metiste, ¿verdad?

Pensé que era tu gusto, no que no tenías entrada frontal. Fueron las últimas palabras del profesor. El chico le azotó la cabeza contra el suelo, tantas veces, que terminó asesinándolo.

Al saberse libre de aquel casamiento estúpido, que la llevaría al manicomio con el paso de los años, Rebeca pudo sonreír gustosa. Era todavía 1981, se había librado del profesor, del matrimonio, y de que sus padres la trataran como niña: ahora podía encararlos. Podía incluso abandonar la preparatoria, si lo deseaba, para hacerse cargo de su hijo. Era una mujer adulta, madre soltera, con toda la vida por delante. Además había sido convertida en víctima de las circunstancias, la fecha de la boda ya había sido fijada y anunciada por la prensa; y ninguno de los fatales acontecimientos eran culpa suya.

Ripetti se llamará, dijo complacida.