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martes, 23 de julio de 2019

COSAS INTRASCENDENTES

El creacionista del día. Fabiola Morales Gasca







"Hay que estudiar filosofía cuando ésta 

no os hace falta. Cuando adivináis ya 

que los asientos de vuestro comedor y la Vía Láctea

están relacionados de modo más estrecho

que los efectos y las causas, más que vosotros mismos

con vuestros familiares".

Intervención en la Sorbona. Joseph Brodsky







Yo leo intervención desde la Sorbona y él ronca.
Dice que entiende aunque yo sé que no,
dice que son cosas intrascendentes.

El sabe de precisión matemática.
Números y cifras es lo que él expresa.
Termostática y dinámica,
cálculos de flujos y recontraflujos se van erigiendo
en los cimientos de una sociedad que avanza.

Tal vez esto es lo que en realidad importa,
lo que interesa.
Conjugar correctamente verbos
es más intrascendente que conjugar cifras.
Es impreciso citar a Dante o Virgilio
que hablar del índice Dow Jones.

Son más exactas las trasformadas Laplace
que los tratados de Jean Paul Sartre,
qué sé yo de mínimos y máximos derivándose,
contrapartidas en campanas de Gauss,
cifras y estadísticas que parten
la productividad de la improductividad.

Ciencias exactas que se desgajan,
que se ciernen y producen
bien a la humanidad.
Productividad que nos devora.

Nada más lejos que él exhorto a elevar
el espíritu, filosofía y arte que sirven de adorno.
Crítica social que espera versus tecnología
que avanza a pasos gigantescos
para devorarse lo último que queda
en esta era posmoderna: El vacío de toda humanidad.

Tal vez sea mejor preparar
 un buen café, dormir y amar
cuando se tienen todas las ganas
que llegar a los cincuenta
y meditar sobre poesía, ética y estética.




jueves, 16 de mayo de 2019

MATY

El creacionista del día. Rodolfo Bertoni F.







Yo estaba muy cabizbajo y taciturno sentado en la acera; lo único que recuerdo en ese momento fue ver pasar a muchas personas corriendo con palas, cubetas y herramientas para escombro, no eran sólo policías y paramédicos sino también personas que conozco, simples civiles; gente con el rostro en lágrimas, preocupaciones e impotencia de no poder hacer nada. Vi mucho humo y estaba muy confundido, una tierna chica se acercó a mí y creo que vio mi cara con lágrimas y mucho espanto, ella me abrazó y me dijo mientras acariciaba mi cabeza, que todo iba a estar bien.

Todo lo que pasó fue muy fugaz. Mi mamá estaba lavando, a un lado del departamento y por casualidad dejó abierta esa puerta, mi papá escuchaba en su computadora música estridente (de ese cantante argentino en coma, no recuerdo) estaba haciendo cosas casi rutinarias. Hubo algo raro en el ambiente, percibí el rápido aleteo de muchas aves, como si mi sangre fluyera más deprisa, cuando repentinamente todo empezó a sacudirse, e instintivamente salí primero del departamento, escuché como se caían cosas, bajé las escaleras y oí gritos ansiosos, los muebles y ventanas rechinaban e igual caían vasos, platos, cosas de cocina y los adornos de las salas de los vecinos; para mí fortuna el portón de los departamentos estaba abierto y salí lo más aprisa que pude, los vecinos también lo hacían, pero yo solo corrí y corrí sin mirar atrás, no me percaté qué tanto, hasta que llegué a una calle donde nada me era familiar, el lugar era extraño, con personas extrañas, olores extraños, y lo peor es que un edificio estaba colapsado. Me senté en la cornisa de la banqueta llorando, porque me había extraviado por el temblor y porqué había perdido a mi familia. Entré en un estado de shock sin saber qué hacer y mi mente quedó en blanco.

La chica me preguntó si sabía de dónde venía, la miré consternado. Ella me cargó entre sus brazos y caminó. Empecé a reconocer el lugar, los colores (un poco grisáceo y café por lo mismo del humo) olores, incluso a las personas; me bajé de sus brazos abruptamente y fui llorando hacía ese edificio donde vivíamos mi familia y yo, estaba totalmente destruido, y lloraba más y más. Conforme llegaba a las ruinas me subí a una biga mal puesta, rascaba y rascaba. La impotencia de no poder ayudar me invadió, quería ver que todo estuviera bien, olerlos nuevamente.

Insistí en mi búsqueda, la chica me gritó que no lo hiciera, hasta que me tomó de nuevo en sus brazos y lloramos juntos; creo que se conmovió más al verme hacer eso. Escuché que mi papá a lo lejos gritaba ¡Maty, Maty! Volteé mi cabeza rápidamente porque reconocí su voz grave, no pude contenerme, era mi papá y mi mamá que corrían y se tambaleaban con llanto de felicidad porque venían a recogerme. Veloz, me solté de los brazos de la chica e inmediato empecé a mover mi cola de izquierda a derecha de tanta felicidad y a ladrar en forma de reclamo y alegría, les lamí la cara de tanta emoción, para mí aquellos minutos fueron la eternidad.




jueves, 28 de marzo de 2019

Heissenberg

El creacionista del día. Rodolfo Bertoni F.









Heissenberg Banner era persona normal, común y corriente, con un trabajo  hasta el tedio de  rutinario,  cosa que no le permitía ser o hacer  lo que realmente quería. Pero… ¿qué es lo que realmente quería? Como todas las personas, vivía en una casa pequeña  de ayuda del gobierno, a pesar de no ser esos edificios que son idénticos que siempre otorgan, su hogar era realmente igual al de todas las demás casas; excepto por los colores de algunas que son muy llamativas, todas amontonadas parecen laberintos.

En busca de respuestas fue a su ciudad natal (ya que  trabajaba en la ciudad central hacía varios años).  Caminaba por las calles cavilando y viendo como las hojas de los árboles caían en otoño, pasando por los mismos puestos de comida y bares que recordaba justo cuando era niño.

Creyó  reconocer a alguien.

- ¡Oye!, creo que te conozco (alzó la voz, pero se escuchó como grito).

-Si dime.

-¿Eres Demian, verdad?- En esta edad de la vida los dos tenían aproximadamente 28 años, aquel conocido, totalmente un caballero, cabello negro, afeitado meticulosamente, sus gestos no cambiaban de cuando niño, se movía como gacela pero atacaba como vikingo en acción.

- Íbamos en el colegio de niños, y yo me sentaba aun lado de tu amigo Sinclair, ¿recuerdas?

- Por supuesto, que te trae por aquí de nuevo Heis.

- Ando en busca de algunas respuestas, he tenido pensamientos que me acongojan y ya no puedo incluso trabajar.

- ¿Qué es a lo que temes? No quiero importunar si no estás cómodo con la plática-. Comentó Demian.

-Desde niño eras una persona muy abierta y centrada, sabías lo que querías y eso llamaba la atención a todos…- Mientras él seguía con la adulación Demian solo escuchaba atento, pero parecía que también le cansaba. – Y solo quería preguntarte si acaso ¿tú le has temido algún día a la muerte?-.

- Sabes  Banner, habitualmente te me hacías una persona taciturna, con miedos de niños y hasta ahora los tienes se ve a leguas. No tengo respuestas a tu congoja, pero tanto Buddha como Cristo, decían “La muerte es un paso para la vida eterna”. Dos ideas iguales  tú decides si las crees.

Eso dejó a Heissenberg más confundido. Todo le iba mal al pobre diablo, caminaba muy calmo al cruzar la calle que casi lo atropella un carro rojo (modelo 2015 con placas terminación 78)    – ¡Ay dios!- y mentó madres, aunque no creía en Dios y en ese momento lo invocó, sintió la muerte casi cerca, y se dio cuenta que era un pellizco de la vida, solo uno.



Pasó por la calle dónde tuvo su primer  amor, que fue una total decepción al engañarlo con su mejor amiga. Rememoró los hechos que lo habían marcado de por vida, porque las había  encontrado  en la cama desnudas besándose, en la recámara de su misma casa de cuando fue niño. Pobre ingenuo, nunca vio las señales, se agarraban de la mano entre ellas, y a él no se le hacía raro ya que todas lo hacían como signo de amistad entre amigas.  Se tocaban los senos cada vez que se ponían ropa, claro que lo excitaba, pero a su amiga no. Cada vez que salían los tres parecía que el salía sobrando, no obstante le daba gusto que su  novia  no sintiera celos de su mejor amiga. Incluso una vez, solo una vez, sospechó, cuando fueron a un bar y se agarraron la pierna entre ellas y se miraron de una forma muy rara, pero pensó que habían sido las copas. Poco a poco su novia se fue enamorando de ella, hasta que llegó el momento  que las vio (un impacto total para su ser, que le hizo saber en qué había estado mal). Caminaba  y recordaba aquel vergonzoso y fatal encuentro, un suspiro  a la eternidad,  una marca de por vida; realmente a nadie le dijo, pero eso lo hizo dejar la ciudad, por la vergüenza y para superarse a sí mismo.

La misma usanza en la vida diaria de cuando era joven. Siguió caminando y se reencontró a un amigo del mismo colegio,  lo invitó a tomar una cerveza artesanal, y por supuesto que aceptó. Entraron al bar y charlaban de las mismas suposiciones, hipótesis y cualquier cuestión de la muerte.

-Kromer he tenido miedo a la soledad, a no amar como lo hice la primera vez, no dejar legado, sentirme despreciable, creo que todo esto conlleva a la muerte. No puedo seguir así, necesito algún motivo real para seguir adelante.

-La vida es tan preciosa…. Y empezó a hablar como si fuera el pastor de una iglesia que quiere ganar fieles, Heissenber veía como se movía la boca de su amigo, todo parecía dar vueltas a su derredor,  con ganas de vomitar, y colores muy vivos por todos lados, sintió presión en todo su cuerpo y vio un ser raro, negro, como siempre lo ponen en las movies de ciencia ficción, la muerte. Se acercó a su oído y le susurró algo, imperceptible para cualquier humano, su sonrisa se le aclaró en la cara y en verdad encontró el sentido a su vida, sabía por qué cosas luchar y que hacer, era otro hombre, alguien con determinación.

Se despertó de ese trance y su amigo seguía hablando sin parar ya no de lo que le preocupaba, sino de su patética vida peor que la de él.

-Kromer  (dijo Banner) gracias por todo en verdad me has ayudado a encontrar  un sentido a algo, ahora sé que puedo y quiero seguir viviendo  con alegría, sé que me irá muy bien.

Aunque realmente no le sirvió de nada la extensa plática  de su camarada, se paró efusivamente y  sacó un billete para pagar lo de ambos.  Salió del establecimiento corriendo, gritando y saltando de gusto. Solo él sabe qué le dijo la muerte en ese momento. El pobre diablo, afuera del bar gritaba casi chillando.

-¡Tengo la respuesta!, ¡tengo la respuesta!. ¡Sé  de qué se trata la vida y la muerte!-. 

Justo en ese momento estaba en medio de la calle con las manos en el aire en forma de agradecimiento, cuando repentinamente pasó un carro a toda velocidad que lo  arrolló y murió instantáneamente. 

Antes de cerrar los ojos se dio cuenta que las placas eran las de la terminación 78.






lunes, 11 de febrero de 2019

Ilusión de vida

El creacionista del día. José Luis Pérez.





Vida, tan misteriosa como el inmenso universo

que se encuentra a nuestro alrededor,

tan versátil como las grandes olas de mar que produce el océano,

tan impredecible

que sin darnos cuenta todos los días jugamos a la ruleta rusa,

por conseguir aquello que llamamos felicidad,

sin saber que el mundo no solo es alegría, si no también agonía,

pues esto y el dolor

que surge al dar un paso en nuestro sendero de vida,

no es más que una muestra de que realmente estamos con vida,

y que tal vez, haya algo más que el simple hecho de vivir atados,

a la superstición de conseguir todo lo que queremos,

sin tener una verdadera razón por lo cual hacerlo,

lograrlo para buscar algo más

...que el reconocimiento de las personas,

o sentirte realmente satisfecho contigo mismo

por lograr algo aún sabiendo que no será suficiente

pues nunca estarás satisfecho con nada,

es solo una farsa que se repetirá por el resto de nuestras vidas,

hasta que llegue la muerte, y descubramos


 lo que realmente le dio un significado a nuestras vidas. 





martes, 25 de diciembre de 2018

DEVENIR NADA

El creacionista del día. Carlos Ryuten









La muerte es la circunstancia más importante de la existencia humana (claro está, después del nacimiento), y, por lo tanto, se vuelve en el primer misterio que el hombre ha tratado de descifrar a través de los tiempos, tal vez sea por una natural predisposición a intentar dominar cada aspecto de la existencia, incluido lo único que condiciona originalmente la nulidad de la vida.

La vacuidad que significa la muerte, ha tratado de ser “rellenada” de manera insistente en los sistemas culturales de gran parte del globo terráqueo y a lo largo de la historia. Esto no es sorprendente si tomamos en cuenta que el cerebro, normalmente, trata de rellenar los vacíos lógicos que encuentra, lo que nos permite pensar en la posibilidad de “acceder” -por decirlo de alguna manera- a la nada.

Sin embargo, también debemos tener presente que el sentido racional que se ha intentado dar como respuesta al misterio de la muerte, cae por su propio peso, dado que no existe una evidencia a favor o en contra tanto de la nada, como de una vida extramundana, lo que significa, necesariamente, que solo podemos tener una actitud escéptica ante dicha aseveración, por lo cual, filosofar, es decir, pensar, discutir, teorizar, reflexionar, cuestionar e interpretar la muerte, se vuelve un ejercicio sumamente importante, pues ello nos significaría pensar en nuestra situación límite y reflexionar sobre nuestra vida, lo que de ella esperamos y cómo es que construimos nuestra existencia particular.


Cierto es que, cuando pensamos en el sentido límite de nuestra existencia, nos topamos con una barrera auto impuesta, es decir, nuevamente consideramos nuestra vida como un fracaso por no "llegar a ser" aquello que el horizonte del deseo nos prometía. Sin embargo, la vida, al carecer de un fin determinado, y al ser horizonte de libertad, muestra cuan insignificante puede ser nuestra vida si no intentamos darle un sentido de significación. Este sentido solo puede darse con la auto interrogación, no para descubrir quién soy, más bien, para saber que no lo puedo todo. La muerte es el acontecimiento más concreto, pues nos devuelve a la paz de la nada, pero para entender está paz, primero se debe sufrir, por ello dirá bellamente Zambrano: "la filosofía es la preparación para la muerte, y el filósofo, el hombre maduro para ella”.


Mientras que las civilizaciones antiguas manifestaban un profundo respeto por el “más allá”, realizando rituales, ofrendas y un profundo concepto de fe en la vida ultraterrena. Si observamos las civilizaciones más importantes de la antigüedad, comprenderemos un estrecho vínculo dado entre la muerte, como una recompensa por una vida bien conllevada, incluso, en la religión hindú se manifiesta el dharma (vida correcta), como condición de ascenso en el ciclo del samsara, es decir, que la persona en su próxima vida podría “renacer” en una casta superior. También estaba, por supuesto, la consideración contraria, pues si la persona no había llevado una vida cabal, podría bajar de rango o incluso renacer en un animal. Es sumamente importante comprender esta relación con la muerte como ciclo de renacimiento, pues conlleva una responsabilidad con nuestros actos como condición ética. No es la muerte un castigo o una recompensa, más bien, es una transición en el paso del perfeccionamiento del alma, que debe conducir a la destrucción del velo de maya y la ruptura del ciclo del samsara, para convertirse en “nada”.

Otro sentido que se ha dado a la muerte, es el de la recompensa y castigo. Podemos observar diferentes mitos sobre un cielo o infierno, es decir, un premio por una conducta ejemplar, o una condena por una mala vida. De alguna manera podemos interpretar esto como una condición de poder ejercida hacia el pensamiento mismo del humano, condicionando su conducta y sus acciones ante la promesa de una eternidad en la cual le es imposible decidid o siquiera realizar un acto de libertad. Por supuesto, aquí la muerte tiene un aspecto de concatenación social, y su propósito es netamente punitivo y estatal. Se trata de seguir las normas erigidas por el regente, para obtener algo de acuerdo a su comportamiento.


Ya en el mundo cristiano, la muerte se observa como un castigo divino, impuesto al humano por haber desobedecido los mandatos que le fueron asignados, por lo cual, la muerte pasa a ser una situación de vergüenza. La vida ahora se ha vuelto más dura, se ha vuelto en un tormento, y la muerte no significa una liberación a este tormento, en realidad, solo es un estadio temporal mientras llega el juicio final, lo que significa una sumisión más fuerte al poder de la iglesia.

Ya en el mundo prehispánico, específicamente en la cultura Mexica, la muerte no es un acto punitivo o de premio, si bien es cierto que tiene distintos tipos de paraísos, a los cuales se accede dependiendo de la causa de fallecimiento, es el viaje a Mictlán lo que resulta más interesante. Es cierto que otras civilizaciones han pensado en un inframundo lleno de obstáculos y penurias, pero, normalmente estos se dan con el propósito de revivir, lo cual ha permitido dar interpretaciones simbólicas como los mitos órficos o eleusinos. Sin embargo, aquí el viaje se da en un proceso de deshumanización en el más puro sentido de la palabra, me explico: desollar el cuerpo, infligir dolores, ser arrastrado por los vientos (clara interpretación de la perdida de la razón, los sentimientos y de la mente en general), etc., significa aquí una perdida con toda la condición pasada en vida, una renuncia categórica a todo lo que pueda significar lo humano, para fundirse finalmente en la nada. Así, pareciera que el destino concreto de todo ser humano es devenir nada, a saber, que la vida misma carece de un sentido especifico, y, por lo tanto, de un telos que lo pueda conducir hacia un horizonte más prometedor o mejor. 


El hombre, al final, será devorado por la nada misma al final de su existencia, sin importar si fue bueno o malo, lo que a muchos podría conducir a un nihilismo al carecer de fundamento la existencia misma. Sin embargo, aquí es donde se vuelve más potente el pensamiento náhuatl, pues nos indica una profunda conexión entre el actuar humano, y una ética incondicionada por un premio o un castigo. Es, quizá, una de las pocas culturas que piensa la relación de la vida como una ética por si misma, y a la muerte, como un desprendimiento que necesita de la vacuidad del mundo para fundirse con el todo. Tal vez, una interpretación de dicha condición tenga que ver con las guerras floridas, pues estas, al darse como una ofrenda de sangre a los campos para mantenerlos fértiles y como un agradecimiento a los dioses por permitirles existir, nos muestra una estrecha relación entre el humano y la naturaleza. Después de la muerte, podríamos decir, persiste el espíritu, y este regresa en ciertos días para volver a convivir con su familia, lo que significa que aún no se extingue, lo cual es un sinónimo de subsistencia por medio de las cosas mundanas.



 Para volverse uno con el todo, es decir, llegar a extinguirse y ser una especie de “abono” para lo mundano, debe olvidar incluso lo que retiene en su alma de la vida pasada, de ahí que tenga que sufrir tales martirios para estar junto a Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl. Es el sentido más hondo del sufrimiento como condición primaria para encadenarnos a este mundo por medio de los deseos, o, a lo que Schopenhauer llamara “voluntad de vida”. Así, la muerte es solo una condición de un estadio del paso del ser al del no-ser, en el sentido más humano, pues no existe un porvenir en la llegada al Mictlán.


Al final, la muerte puede darnos distintas formas de significación e interpretación, todas igual de validas, pues en realidad nos manifiesta, de alguna manera, la misma visión que tenemos sobre la senda de nuestra vida. Es cierto lo que dice Epicuro, mientras la vida es, la muerte no es, cuando la muerte es, la vida no es, pero siempre debemos tener en cuenta que la muerte, en último caso, la legamos a quienes nos sobreviven, de ahí que debemos tener una mayor responsabilidad con nuestro aspecto limite, ya que él nos pertenece solo a nosotros, y en cuanto este se da, se vuelve de un orden público. La vida se puede dar en la dimensión de un espacio interior, pero la muerte también se puede convertir en la desnudez y la irrupción de ese espacio privado. Por eso, la muerte debe ser algo sagrado, que debe servirnos para reflexionarla en el campo de la hermenéutica y la filosofía, y no en el campo de lo individual, pues muchas veces, lo que sufrimos no es la pérdida de un ser querido, si no, la condición de posibilidad de un goce con aquella persona, un sentimiento más egoísta que debe ser puesto en juicio para comprendernos a nosotros a mismos, y no poner en juicio al fallecido por sus actos, pues estos, ya han sido condenados al reposo del pasado.





lunes, 12 de noviembre de 2018

EL INSECTO

El creacionista del día. Gerardo Alonso









El despertador no suena aún, no deben ser las seis. Me estiro, bostezo, dirijo la vista al piso en busca de mis pantuflas y, cuando me dispongo a brincar fuera de la cama un impulso nuevo me obliga a retroceder y permanezco así, agazapado dentro de las cobijas, la mirada fija en el bicho recién descubierto a los pies del tocador. Ahí está, atento a mí en posición de ataque. Se mantiene rígido, con todos sus nervios en tensión. Me estudia, calcula. Intento moverme con precaución, sin que él lo note. Estiro un brazo lentamente hasta alcanzar el vaso de agua sobre el buró luego el otro para controlar mejor el movimiento. Lo llevo hasta mis labios y doy dos tragos lentos y prolongados. Lo deposito con la misma cautela en su sitio original y me acurruco dentro de las cobijas pendiente de cualquier movimiento que el insecto pueda realizar.




Un sudor frío me recorre pero nunca separo la vista del intruso. La puerta que da a la calle se abre, la escucho desde mi refugio. Debe ser Beatriz, justo ahora, después de tanto tiempo. Siento alivio y temor quisiera prevenirla. Escucho sus pasos que se
acercan. Me concentro otra vez en el ser abominable, con sus patas largas y delgadas estiradas en completa rigidez dispuesto a atacar. Estoy afiebrado. El sudor recorre mi frente. La puerta de la habitación se desliza lento, veo el rostro sonriente de Beatriz. Quizá me creía dormido. Nuestras miradas se encuentran, intento prevenirla señalando con los ojos el sitio donde está. Se detiene de súbito, permanece expectante hasta que sonríe y se acerca con decisión al tocador ante mi mirada atónita. Mueve al arácnido con la punta del tacón y voltea sonriente; con un movimiento de hombros afirma: “Está muerto.” Tras un suspiro de alivio hago la pregunta: ¿Te quedarás?





jueves, 13 de septiembre de 2018

BRÚJULA

El creacionista del día. Fabiola Morales Gasca












La he recibido con enorme gusto. Me dicen que sus flechas indican la orientación al norte, sur, este y oeste,  no estoy seguro que signifique eso pero supongo que es bueno. Todo principiante debe tener maestro que seguir.


 Hacia el este va la mirada. El espíritu en oración espera la verdad y la revelación de la consciencia humana. Hacia el norte la humildad. Durante años he esperado las respuestas y dispuesto estoy a recibirlas.



El universo se ha revelado. Centauros, árboles milenarios, dríades, montañas, valles, ríos, faunos, aves  emigrando, desiertos, oasis, escarabajos, palmeras, océanos, ballenas,  medusas multicolores, peces naranjas. Inmensidades fluorescentes, novas estrellándose  en mis moléculas, hidrógeno, helio, polvo y densidad molecular. Las palabras no alcanzan. La mano de Dios jugando con dados. Epifanía manifiesta. La eternidad me envuelve.



He desarmado el  maldito aparato, he desparramado su sentido de orientación, su latido golpeándome lento  las venas. Odio que me señalen dónde debo de estar. Locura. No hay tiempo, no hay espacio. Sus dedos apuntan hacia todas partes y ninguna. He matado a la brújula y su palabra. No me extravío en la oscuridad. Armar la brújula. Reencarnar  es lo que resta.






jueves, 14 de junio de 2018

LA VIDA COMO PROMESA DE REDENCIÓN POR MEDIO DEL SUFRIMIENTO

El creacionista del día. Carlos Ryuten 













Explosión de sentidos, promesa de redención
falla fundamental, mentira primigenia.


Concentramos en el tiempo,
el juramento antaño olvidado
de volver a un paraíso
que nunca tuvimos.


Somos el orgullo y la indignación
que reclaman el alma ígnea
portadores de la luz
condenados a las fosas y mazmorras,
de las masas y de los palurdos
somos burla y escarnio,
alimento para los perdidos y los muertos.


Como formas exangües que intentan parasitar la belleza,
buscamos volver a nuestros umbríos recuerdos,
cual ouroboros que busca incesantemente su cola.


 Teñimos de purpura el asco que desparramos,
 para ocultar nuestros hábitos.


 Cúspide irrelevante de acciones sin sentido,
 encajamos la pieza del destino con los ojos cerrados.
 Celebramos festines de inmundicia y olvido,
 y buscamos corromper el camino.


 Somos herederos de la diáfana miseria humana,
 carcomidos y miserables, completamente vacíos.




jueves, 24 de mayo de 2018

LIMPIA PARABRISAS

El creacionista del día. Fabiola Morales Gasca










Te seguirá la ciudad. Las calles donde deambules 
serán las mismas. En estos mismos barrios te harás viejo.
Y mudarás a gris en estas mismas casas.
Siempre vendrás a esta ciudad. A otros lugares —ni lo esperes—


La ciudad, Constantino Cavafis



Voy sobre avenida diagonal a menos de cuarenta kilómetros. El semáforo me da rojo. El auto estéreo descompuesto desde hace una semana hace más pesado el tráfico de la letal ciudad y las vueltas sobre mi  dragón de cuatro ruedas me sofocan.  Detengo mi hartazgo en eterna esquina,  el  sol cae como fina espada bloqueando las ideas.

Un joven tatuado se acerca al parabrisas con esponja  y trapo en las manos. Sin moneda alguna para ofrecer, le digo resuelto ¡No, gracias! Palabras que parecen no entender o importarle muy poco porque se abalanza con rapidez para cubrir de jabón el cristal.

Desgastadas mis energías para volver a decirle que no, hago de la lentitud del semáforo una historia que a cualquiera se antoja: Bajarme del automóvil y repetirle al muchacho  ¡No!¡Gracias pero no! Deseo ir aún más lejos, tomarlo con energía de sus brazos. Deseo botarle su esponja a mitad de la calle y mientras él reacciona, aflojarme la corbata, desabotonar la camisa de manga larga que desde la mañana me ahoga y  otorgárselas de buena gana a él. Sí a él. Con gusto tomará la camisa y se las colocará entusiasta. Mientras le doy las llaves de mi rojo tsuru, cubrirá sus tatuajes. Sonreirá y se apropiará de mi vida como de mi auto.

Acelerará para dirigirse a mi casa, lo estará esperando mi esposa y mis tres hijos al lado del pequeño perro que cada vez que llego ladra. Ella entonces le servirá la sopa de mala gana no sin antes pedirle que se lave las manos y le cuente que hizo todo el día. Tal vez no resulte tan interesante saber que ha lavado cuarenta parabrisas y ha ganado menos de treinta pesos a costa de tostarse bajo el refulgente sol. No le contará como yo los detalles amargos de estar encerrado más de nueve horas en una oficina. No contará lo humillante de  ver a compañeros nuevos ascender de puesto, moneda fácil de cambio por tantas borracheras junto a los jefes de turno.

No, él no contará eso, sabrá en ese instante que limpiar parabrisas es mucho más fácil que arrastrarse por una quincena que se evapora fácil ante tanta deuda en las tarjetas de crédito.  Ella le dirá entonces con una sonrisa fingida si quiere más sopa y tomará el plato para servir un insípido guisado.  Las niñas se negarán a comer y jugaran toda la tarde frente a la pantalla plana un video juego que no entiende. El bebé en cambio se paseará gateando en la alfombra sucia, llena de pelos. El limpia parabrisas correrá al perro salchicha, quién al sospechar sobre su verdadera identidad se pasará  tres o cuatro horas ladrando, exigiendo a su verdadero dueño.

Tras vacía horas, las niñas hastiadas de seguir aumentando niveles  en el juego  pedirán a gritos que se les ayude a hacer las tareas. El hombre tatuado intentará auxiliarlas a las nueve y media de la noche. Ellas le exigirán pinceles, pinturas y cartulinas justo a las diez. Él sabrá que todas las papelerías del rumbo están cerradas y se pasará otra media hora escuchando a la mujer haciendo  reproches sobre aprovechar el tiempo en vez de jugar. Las niñas cansadas se irán a dormir y él se quedará a terminar la tarea de ciencias naturales a la una de la mañana. El bebé seguirá despierto y llorará hasta las tres. La mujer fingirá estar dormida ante el insistente llanto, mirará de reojo al limpiador con un secreto odio por no querer levantarse a cargar al niño; así que lo dejará llorar más. A él no le quedará más remedio que cargarlo durante un largo rato para después depositarlo en los brazos de la madre.

Escasas tres horas apenas si le alcanzarán al hombre para roncar e intentar recuperarse. A las seis de la mañana en punto sonará la alarma, tomará un poco de café y se preparará un pan con  jamón. Dará un ligero beso en la mejilla de la mujer despeinada y con ojeras, mientras el perro le ladra. Desafiará al tráfico para llegar a tiempo al trabajo, checará tarjeta y se sentirá morir asfixiado como muchos otros en una oficina de banco. A la salida, regresará a casa y llegará al cruce  de un boulevard y verá a los hombres que limpian parabrisas con recelo y hasta cierta envidia. La epifanía llega. No impuestos, no recargos, no molestos agentes de tránsito, no necesarias mordidas. No aumentos de gasolina, no entregar su vida a una vacua familia. Ni siquiera una ligera losa por cargar.  Nada de responsabilidades. Sólo la calle y él.  Sólo la calle y yo.


Ahora solo los dos, en un breve instante compartimos la lucha por el pan con el sudor de los cuerpos. El hombre del tatuaje me mira a los ojos,  comprende mi angustia y dolor frente a la existencia. El semáforo ya se ha puesto en verde desde hace segundos,  los automovilistas de atrás ya me recuerdan a mi madre. De mala manera ve las pocas monedas que le doy,  pega al primer poste que se encuentra. Yo avanzo entra la crueldad de la ciudad a más de cuarenta.



jueves, 25 de enero de 2018

LIBROS DE BESOS

El creacionista del día. Fabiola Morales












Desabasto en la producción de libros de besos.



Fuente: CNNN international





Como todos sabemos los libros de besos son altamente cotizados por su manufactura, los hay de besos dulces y amargos,  los hay apasionados y también de traición.



A últimas fechas los libros de besos han aumentado su valor en Wall Street, parece que los fabricantes quieren ponerse en huelga por falta de materia prima. El amor en estos días escasea a nivel mundial, es muy difícil hallarlo. Cabe de más aclarar que sin este ingrediente los libros de besos no salen igual.



En el primer mundo hay pocos fabricantes, he hecho, como se insistió durante años sobre la automatización y el uso de robots, la industria se vino abajo y los artesanos que sobrevivieron son muy escasos. Las malas lenguas dicen que el carácter de sus habitantes tuvo mucho que ver en la extinción de este arte. En Asía y en el medio Oriente, la producción también es pésima. La occidentalización provocó que se dejaran de manufacturar los únicos libros de besos con esos tonos amarillos nítidos. ¡Es una lástima que no se produzcan más! Una prueba más de que el capitalismo todo lo echa a perder al intentar masificar objetos de valor. 



En Latinoamérica  se está luchando mucho porque la fabricación continúe; a pesar de la fama de sus amantes, a veces la producción decae por distractores externos como las dictaduras, los golpes de estado, el bajo PIB, la violencia, las altas tasas de mortalidad infantil, las guerrillas y una larga lista de problemas incluyendo que ellos, amantes ardientes, prefieren ver el fútbol y ellas, mujeres voluptuosas, prefieren estar sentadas viendo las telenovelas.



En fin, esperemos que los pocos sindicatos que hay nivel mundial lleguen a un acuerdo con las grandes corporaciones  y los libros de besos sigan fabricándose de manera manual, como es la tradición. Sería una lástima que se perdieran, así que si usted es de los afortunados en tener uno en sus labios o manos, no deje escapar la oportunidad y  pónganse a leerlos o besarlos, como sea, pero úselos.






miércoles, 10 de enero de 2018

ENERO Y FEBRERO, HERMANOS ANDRÓGINOS









Apenas hay algo dicho por uno cuyo opuesto no sea afirmado.

R. Descartes



Las composiciones aquí no tienen sexo, religión o raza, todos forman un séquito perfecto del arte humana. La temática de #Enero y #Febrero, nos muestra la sensibilidad, la fuerza, la compasiva razón que une a los opuestos en armonía idílica. La noche tanto como el dia se refleja en nuestros ojos al cerrarlos, luego de una jornada de luces y vida;  la antesala a lo #fantástico comienza en los sueños. La hora mágica, donde los contendientes se regocijan en un mismo sexo. 





Invitamos a todos los Creadores, en cualquiera de las artes en las que se complementen, ha que nos compartan por medio de las #letras, #pintura, #teatro, #danza etc... alguna #creación que sea de su agrado; en este espacio que esta destinado no solo a la creación literaria, sino que también esta abierto a las artes en general. 




Esperamos sus creaciones, al correo que ya conocen: elcreacionista_@hotmail.com o al correo de las principales redes sociales: https://www.facebook.com/creacionista, https://twitter.com/creacionista.








jueves, 14 de diciembre de 2017

Travesia (ADFP)

El creacionista del dia. Agatha Cervantes


        




Busqué tus labios desvalidos,
encontré una lengua bifurcada.


Busqué renta en tu cuerpo roído por los químicos,
encontré la venta de unos sentimientos sin rostro.


Busqué una mirada que iluminará paz
encontré el pálido desvarío de unos ojos rutilantes.


Busqué en tu sombra un refugio invisible
encontré que estaba perdida en cegador reflejo de tu presencia.


Busqué y busqué y busqué....



                                                la nada al final entrecortada encontré.






jueves, 23 de noviembre de 2017

Fin de Año en Íntimos Actos.







Estos últimos meses del año, El #Creacionista  se renueva desde la intimidad,  con una temática donde el despojarse lleva consigo, las más extrañas creencias; el año termina y dejamos atrás mudas historias que merecen ser contadas, desde la ficción de un cuento, hasta el inicio adictivo de una novela. Entre palabras y pensamientos el #arte provee de alas, para llega a aquellos, quienes sean sentido parte de un misma sensación.



Invitamos a todos los Creadores, en cualquiera de las artes en las que se complementen, ha que nos compartan por medio de las #letras, #pintura, #teatro, #danza etc... alguna #creación que sea de su agrado; en este espacio que esta destinado no solo a la creación literaria, sino que también esta abierto a las artes en general.




Esperamos sus creaciones, al correo que ya conocen: elcreacionista_@hotmail.com o al correo de las principales redes sociales: https://www.facebook.com/creacionista, https://twitter.com/creacionista.



Me gustan las fiestas grandes. Son tan íntimas. En las reuniones privadas no hay ninguna intimidad.

El Gran Gatsby (1925)

F. Scott Fitzgerald





martes, 22 de agosto de 2017

Primer y último Encuentro

El creacionista del día. Alma Carbajal G.


21/ 09/ 2004







Las luces de la ciudad pestañean acciones vacías, en un largometraje en el que los protagonistas, con rostros demacrados por la humedad,  buscan el regreso a casa después de una súbita lluvia fantasmal. A las 9:15 llego a la estación para transportarme de un lado al otro de mi departamento.  Luego de una agitada tarde de trabajo, lo único que quieren estos pies de marfil, es ser colocados en la cómoda y  afelpada estantería, más parecida a una almohada. 


Después de un rato, ningún tren ha pasado, lo cual resulta extraño en plena hora pico. Distraída, por el fastidioso dolor de piernas, recién descubierto en mis extremidades, no pongo atención y sigo leyendo en el andén "Platicas de un cadáver". Han pasado cerca de dos horas, miro mi reloj de pulsera y lo cotejo con el de la estación, que para mi decepción está descompuesto, las manecillas han quedado inermes marcando las 8: 15; al percatarme de este detalle, también me di cuenta que me encontraba completamente sola. El puntilloso dolor de piernas se hacía más fastidioso,  y entonces comencé a ponerme nerviosa. 


Traté de volver por la entrada principal y tomar el  tren en otra parada, extrañamente las puertas habían sido clausuradas. Un siniestro lamento, casi inaudible, se extendió por el lugar; estaba indispuesta a ser presa del pánico, puse la lógica como primer pensamiento y baje de nuevo al andén. Un latido sorpresivo, tal como si fuese un disparo me cruzo el corazón, ya que al bajar las escaleras vi un tren estacionado, el cual nunca escuche llegar. 



Con los latidos de mi corazón a galope seguí avanzando, buscando el origen de aquel sollozo. No quería entrar de ninguna manera al vagón, pero el triste sonido se hacía más fuerte conforme me acercaba a la interior. Vi a  una chica en cuclillas – en este punto mi vista se tornó borrosa –  entre más iba acercándome, los ojos no me respondían para enfocar de manera detallada su pequeña figura; tallé mis ojos en un esfuerzo inútil de aclarar mi visión.  La chica desapareció en esos diminutos segundos, sin embargo el llanto continuaba. 


De pronto tuve una extraña sensación de humedad sobre la falda, una mancha café rodeaba toda la parte de la cadera, en tanto,  el angustiante dolor de piernas continuaba atornillándome las rodillas y los tobillos. Un ruido metálico y tintineante interrumpió mi cavilación sobre mi atuendo y el malestar. Salí del vagón pensando que un nuevo tren estaba arribando a la estación, nada. El susurro de la tristeza se deslizo hasta la vía.  Fui acercándome a la parte baja sobre los rieles y halle de nuevo a la misma chica, esta vez se encontraba arrodillada, tratando de sacar un objeto entre la madera y el hierro;  la pude ver menos borrosa luego de nuestro primer encuentro. 


En este punto recordé todo lo aprendido sobre fantasmas, maldiciones y ajuste de cuentas con los vivos, pero deje todo eso de lado, quizá esto me sucedió a mí en el tiempo justo, para ayudar a un espectro, o por una razón cualquiera. Conforme fui aproximándome a ella,  la vista comenzó a fallarme nuevamente –   mi obstinación me empujo a acercarme lo más que pudiera – tropecé y quedé a escasos pasos cerca de la chica, ésta volteo su cabeza hacia mí, hizo algunos ademanes como si estuviese observándome, y cuando tendió su mano para ayudarme a seguir en pie, simplemente las piernas ya no me sostenían. 



El sonido de un tren a toda velocidad surco las paredes en un eco estrepitoso, y vientos salidos de algún lugar de mi imaginación,  zurcían el recuerdo tardío que llegaba a mi memoria a marejadas. Vi en el pálido reflejo de los ojos de la chica mis propias lágrimas, su pierna rota, su mano deshilachada, en la que rezumaban los vestigios sanguinolentos de una definición inhóspita de un final decidido por la desesperación. 




Los frenos del tren no respondieron a los gritos de aquel instante, y el giro de un cuerpo al vacío sobre una tristeza bellamente cincelada, procrearon a una venus sin nombre, cuando faltaban diez minutos para las nueve de la noche. Me encontré llorando en el andén, sentada sobre la pendiente que daba  a los rieles. El dolor seguía carcomiéndome las piernas, pero se iba alejando conforme fluía mi aflicción. 


Jamás había creído en nada; jamás había creído ni siquiera en mí, hasta ese momento, en ese primer y último encuentro. 




jueves, 10 de agosto de 2017

AMULETO

El creacionista del día. Alex. Fabiola Morales. G








Ojalá hubiera un amuleto contra la tristeza y la soledad.


Ojalá hubiera un amuleto que nos proteja contra la vida que como ola sedienta golpea lo endeble en nuestra calamidad. 


Si los ojos pudieran sentir y las manos oír el dolor de no ver el amor cántaros de luz se desbordarían de la memoria. 


No hay camino que las lágrimas no borden con su irradiación ni dolor con la sedienta tregua que no apacigüe el vacío de estar perdido en el ayer. 


Ojalá hubiera un amuleto para ahuyentar el eco de lo que no puede ser, y aquello que deja la tristeza cuando se ha vuelto compañera fiel. 


No sé si sea normal querer morir tan lento como la tarde 
querer vivir tan rápido como caída de sol Precipitarse al abismo de la nada. 


Ojalá hubiera un amuleto contra el vicio de respirar fugaz.





miércoles, 5 de abril de 2017

ABRIL Y MAYO DE CORTE Y LETRA














El mes de Abril y Mayo el Creacionista abre con una temática en donde las escenas más emblemáticas - y otras no tanto - del cine nos incitan a crear y a descomponer sobre la linea interactiva del séptimo arte y la literatura. 


Estos pequeños instantes se estarán desplegando a lo largo del mes, para que nuestros creativos, puedan checarlas y empezar a crear. Esperamos tu colaboración a la dirección de correo electrónico que ustedes ya conocen: elcreacionista_@hotmail.com


Quedamos atentos a sus aportaciones que seguro maravillaran a más de un lector. 



Agradecemos a todos nuestros seguidores en las distintas redes sociales y a los que siguen con tanto gusto en los sitios de la red, estamos contentos de saber de su preferencia por este espacio, hecho para la libre difusión de todas y cada una de sus creaciones. 




Grazie Mile 



El Creacionista ^_^









miércoles, 1 de marzo de 2017

MARZO: LETRAS PROVOCANDO LETRAS













La temática del mes de Marzo abre nuestra visión a la creación, desde los confines de otras letras. Todas las semanas de Marzo estarán desplegándose en las redes sociales, párrafos, fragmentos de novelas poemarios y hasta ensayos, con el fin de que nuestros Creacionistas se animen a coquetear con la propia creación, relacionada con estas letras de otros autores. 


Esperamos que la provocación sea benéfica a favor de la imaginación,  de todos aquellos que una frase o una imagen, les incita a crear o recordar otra serie de eventos fantásticos, donde la literatura se nutre. 




Les recordamos que pueden enviar todas sus colaboraciones al correo: elcreacionista_@hotmail.com o en mensajería de las distintas redes sociales. 


Agradecemos a todos los escritores y creativos que hacen de este espacio en la red, más que un lugar de encuentro con la creatividad y el desarrollo de una literatura libre. 





Grazie Mile 

El CReacionista  ^_^






jueves, 2 de febrero de 2017

Fiaca Invernal

El creacionista del dia. Agatha Cervantes.












El fastidioso rayo de luz,
va mezclándose con el celeste apacible del firmamento,
otro dia de Febrero, tratando de fingir ser Enero.




Las letras hastiadas,
vuelcan sobre la pagina recuerdos planos,
demasiado geométricos,
no se quedan en la memoria,
están a un click del olvido.




Envuelta en lluvia invisible,
mi nostalgia brilla sobre el murmullo de una estrella,
la temporada de lagrimas paso,
ahora solo quedan retazos de luz en mi habitación.




Mañana, quizá mañana,
pueda amanecer en Febrero.