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viernes, 2 de agosto de 2019

THE WICKER MAN

El creacionista del día. Alma Carbajal G.








Lenguas de plata susurran sortilegios, 
manos rojas , amaneceres tardíos, 
pies, dedos, ojos, 
todos esperan la purificación de un sol negro.


La hoguera pronuncia tu nombre, 
tus oídos escuchan la marcha de los dioses, 
todos buscan un trozo de ti, 
una pieza de tu alma, 
remojada en el vino de la alabanza. 

La noche bebió tus lagrimas, 
embriago a los vientos, 
y en tus amarras puso el aliento
de la sola
una sola, 
para acompañarte a través de las horas, 
la nada. 







martes, 12 de marzo de 2019

Deseos ahogados

El creacionista del día. Alma Carbajal G.









Una palabra, dos, tres
pierdo aire,
un latido, dos, tres
pierdo corazón,
una lagrima, dos, tres
pierdo deseo.



Devoro a besos todos aquellos deseos,
ahogados.
Entre labios aún quedan estelas
de añoranza
tardía,
espejismos
que se pierden en mi pecho.



Como no ser melancolía pura,
si vivo,
y me han alimentado de ahogados deseos,
ahora mi alma no puede ser otra.
¿Acaso puede serlo?




Al final de cada beso,
lanzo una dulce y húmeda maldición

                               ... el amor

te encontrará en el océano de otros ojos,
en el rumor de otra tormenta,
en el final de una agonía,
en la esperanza de una última palabra.









sábado, 29 de diciembre de 2018

DÍA 333

El creacionista del día. Alma Carbajal G.









Cerraste el ataúd de una aflicción desesperada,
cercenaste la alegría
y no importo manchar aún mas tu conciencia.


Hace un año, tras la campanada fúnebre,
todos los recuerdos a tu lado,
dejaron una herida
de tono ceniza.


Mi dolor no era tu dolor,
tu amor,
no era más que la agonía de un sentimiento,
siempre a expectativa
siempre muriendo.

Hoy hace un desdibujado día 333,
y tu voz,
tu alma,
tu alegoría sucia de la vida
junto con todo recuerdo,
van perdiendo tonalidad en mi memoria.


Hoy tras 333 pensamientos,
ya no te recuerdo.





miércoles, 8 de agosto de 2018

CERRADURA

El creacionista del día. Alma A. C. Carbajal Guzmán















Cerradura,
ojo turbio
parte pequeña de la verdad,
que limita con el miedo,
la aserción de un secreto.




Las dos caras de la moneda
quedan a merced de la imaginación.





Nunca supe a donde mirar.
Observé el mar de otros,
y solo vi tempestades.


Miré el corazón del cielo,
y me di cuenta que estaba ciego.
Busqué la sonrisa de la luna,
y vi sus labios planos, de naturaleza melancólica.


Miré de cerca el rostro de la oscuridad,
 y solo vi un par de ojos cerrados.
Observé la luz detenidamente,
solo vi la nada en su forma más perfecta.



Miré y miré,
por largo tiempo,
hasta que las miradas de todas las demás cosas
se las tragó el firmamento.



martes, 22 de agosto de 2017

Primer y último Encuentro

El creacionista del día. Alma Carbajal G.


21/ 09/ 2004







Las luces de la ciudad pestañean acciones vacías, en un largometraje en el que los protagonistas, con rostros demacrados por la humedad,  buscan el regreso a casa después de una súbita lluvia fantasmal. A las 9:15 llego a la estación para transportarme de un lado al otro de mi departamento.  Luego de una agitada tarde de trabajo, lo único que quieren estos pies de marfil, es ser colocados en la cómoda y  afelpada estantería, más parecida a una almohada. 


Después de un rato, ningún tren ha pasado, lo cual resulta extraño en plena hora pico. Distraída, por el fastidioso dolor de piernas, recién descubierto en mis extremidades, no pongo atención y sigo leyendo en el andén "Platicas de un cadáver". Han pasado cerca de dos horas, miro mi reloj de pulsera y lo cotejo con el de la estación, que para mi decepción está descompuesto, las manecillas han quedado inermes marcando las 8: 15; al percatarme de este detalle, también me di cuenta que me encontraba completamente sola. El puntilloso dolor de piernas se hacía más fastidioso,  y entonces comencé a ponerme nerviosa. 


Traté de volver por la entrada principal y tomar el  tren en otra parada, extrañamente las puertas habían sido clausuradas. Un siniestro lamento, casi inaudible, se extendió por el lugar; estaba indispuesta a ser presa del pánico, puse la lógica como primer pensamiento y baje de nuevo al andén. Un latido sorpresivo, tal como si fuese un disparo me cruzo el corazón, ya que al bajar las escaleras vi un tren estacionado, el cual nunca escuche llegar. 



Con los latidos de mi corazón a galope seguí avanzando, buscando el origen de aquel sollozo. No quería entrar de ninguna manera al vagón, pero el triste sonido se hacía más fuerte conforme me acercaba a la interior. Vi a  una chica en cuclillas – en este punto mi vista se tornó borrosa –  entre más iba acercándome, los ojos no me respondían para enfocar de manera detallada su pequeña figura; tallé mis ojos en un esfuerzo inútil de aclarar mi visión.  La chica desapareció en esos diminutos segundos, sin embargo el llanto continuaba. 


De pronto tuve una extraña sensación de humedad sobre la falda, una mancha café rodeaba toda la parte de la cadera, en tanto,  el angustiante dolor de piernas continuaba atornillándome las rodillas y los tobillos. Un ruido metálico y tintineante interrumpió mi cavilación sobre mi atuendo y el malestar. Salí del vagón pensando que un nuevo tren estaba arribando a la estación, nada. El susurro de la tristeza se deslizo hasta la vía.  Fui acercándome a la parte baja sobre los rieles y halle de nuevo a la misma chica, esta vez se encontraba arrodillada, tratando de sacar un objeto entre la madera y el hierro;  la pude ver menos borrosa luego de nuestro primer encuentro. 


En este punto recordé todo lo aprendido sobre fantasmas, maldiciones y ajuste de cuentas con los vivos, pero deje todo eso de lado, quizá esto me sucedió a mí en el tiempo justo, para ayudar a un espectro, o por una razón cualquiera. Conforme fui aproximándome a ella,  la vista comenzó a fallarme nuevamente –   mi obstinación me empujo a acercarme lo más que pudiera – tropecé y quedé a escasos pasos cerca de la chica, ésta volteo su cabeza hacia mí, hizo algunos ademanes como si estuviese observándome, y cuando tendió su mano para ayudarme a seguir en pie, simplemente las piernas ya no me sostenían. 



El sonido de un tren a toda velocidad surco las paredes en un eco estrepitoso, y vientos salidos de algún lugar de mi imaginación,  zurcían el recuerdo tardío que llegaba a mi memoria a marejadas. Vi en el pálido reflejo de los ojos de la chica mis propias lágrimas, su pierna rota, su mano deshilachada, en la que rezumaban los vestigios sanguinolentos de una definición inhóspita de un final decidido por la desesperación. 




Los frenos del tren no respondieron a los gritos de aquel instante, y el giro de un cuerpo al vacío sobre una tristeza bellamente cincelada, procrearon a una venus sin nombre, cuando faltaban diez minutos para las nueve de la noche. Me encontré llorando en el andén, sentada sobre la pendiente que daba  a los rieles. El dolor seguía carcomiéndome las piernas, pero se iba alejando conforme fluía mi aflicción. 


Jamás había creído en nada; jamás había creído ni siquiera en mí, hasta ese momento, en ese primer y último encuentro. 




jueves, 15 de septiembre de 2016

Poética de un día limitado

El creacionista del día. Alma Carbajal G. 













Empiezo el dia con dos gramos de energía artificial, 
bebo despacio, como si se tratase de una poción levanta muertos, 
dirijo los pasos y entre cierro los ojos, como si la puerta fuese un espejismo,
no hay salida, pienso, solo por un instante. 



La calle y las personas, se me figuran a trozos de tiras cómicas, 
algunos gritan tanto, que las palabras salen del globo de dialogo.
Cegada por tanta luz y color, 
busco un espacio tranquilo donde pueda recuperar la visión. 





Entro al Museo y el descorche de blancura que suscita el ambiente, 
me devuelve la vista
dos desconocidos, disparan flash y flash entre pestañeo y pestañeo, 
tal vez no saben que una fotografía mental, no es adecuada para la posteridad,
sin embargo hay detalles, que parecen más permanentes, 
cuando son revelados por un suceso presente. 





Las horas se diluyen, 
veo y veo, los ojos han realizado su caminata del día. 
El estomago toca sobre las tripas, la sinfonía del hambre, 
una cremita, un bizcocho ... opciones que parecen deglutirse en mi imaginación, 
opto por beberme un manto de capuchino y endulzarme el cuerpo hasta el cobijo mismo. 





Regreso a casa extenuada,  
por los sonidos de la selva metálica urbana. 
Sintonizo de nuevo el silencio, 
voy cambiando de piel al quitarme la camisa, 
voy cambiando de ambiente, al estar de nuevo en la cueva, 
pero aún, detrás de mi, en la nuca, 
siento las miradas que florecen en la nocturnidad, 
las que después de un día limitado, 
parecen quedar inmersas, esperando penetrar algún sueño vagabundo. 







jueves, 18 de agosto de 2016

DEATH HAS DIED

El creacionista del día. Alma Carbajal G. 









Tendrás de mil amaneceres, enterrados en las cuencas de tu alma, 
y seguirás respirando horrores. 
Asestarás agonía a ráfagas tardías. 
Encenderás animas en plena clonación al otro lado de la dimensión.


¿Pero quién te visitara cuando las eternidades hayan caducado?
¿Quién estará a tu lado cuando el tiempo haya mudado de rostro a otro espacio?
¿Que será de tu trémulo paso, que antes era un mal presagio y descanso en la penumbra de media madrugada?


Al final tendrás de compañera de celda a la luna y al errante sol.
Te iras diluyendo entre teorías pasadas de físicos presentes, 
y seras enunciada solo en la tierra de los eternos, como un lejano sueño. 





jueves, 28 de julio de 2016

VETERANO DE GUERRA

El creacionista del día. Alma Carbajal G. 











Carta encontrada en el departamento de policía de Maryland U.S.A





Febrero 2013
                                                                                                                       






Esta misiva no es para ponerlos al tanto de mi existencia, tan solo me encontraba aburrido, voluptuosamente harto de la ridícula parafernalia en que se ha convertido en el mundo. He viajado demasiado, cosechado demasiadas caras, algunas se han echado a perder bajo la cornisa de una aflicción desconocida.





Esta noche me acurruco en un cuerpo, o dos, o en una cama con reptante aroma a muerte, después de un rato la calidez fingida, esta se ha marchado, pero quedo satisfecho; se puede decir en un modo mortal, que tengo la barriga llena.





Estas líneas son para el disfrute y entretenimiento de ustedes – en cuanto a pistas – o para informar lo que un veterano de guerra ha estado haciendo últimamente; en si la palabra veterano, no cabe en mi camisa de piel, ya que es demasiado vieja para suscitar un cambio tan radical, ya que desde hace tanto la bella atmósfera sanguínea de una mujer no me cubre por completo; instantes en Whitechapel, demasiada corrosión humana surcaba las calles, sin embargo era encantador por las noches.





Cercanos recuerdos, inquietantes sucesos. Todos y cada uno me acompañan, no quiero dar pie a controversias con esta carta, pero quiero, anhelo sobre manera, inquietar el ánimo de la gente, darles algo para hablar en sus aburridas charlas de café, con sus podridas quejas de siempre, y los mismos temas regurgitados en un envase de cerveza vació.







Seguro aún, todavía, se han de preguntar sobre mis experiencias de guerra, todas han sido hasta el momento contra la humanidad. Las horas en Vallejo California – muy a pesar de contener un alma tan helada - dulcificaron mi intelecto por algunos años; hace ya tiempo les deje un complejo mapa de mi pasatiempo favorito "Catch me". ¿Qué tan difícil puede ser tomar versículos de la biblia y tejer un incestuoso entramado mensaje? No tanto. Suspiro por los genios de Cambridge, una delicia polifónica un tanto gutural, para mis caprichos; al final decidí entregar a la policía, el adictivo misterio de mis códigos, ya que me pareció más reacia a hallar una prueba a priori sobre mis hobbies nocturnos.






Para despedirme, les comento, que la guerra – 2 – 1 – es un parque de diversiones, tanto para ustedes como para mí. La compilación de horror y ternura por la masacre es efectiva. La eternidad no te mata, el aburrimiento sí.






Hoy... no dejo evidencias, ustedes son la muestra de porque personas como yo, seguimos haciendo su vida más sugestiva.