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jueves, 24 de mayo de 2018

LIMPIA PARABRISAS

El creacionista del día. Fabiola Morales Gasca










Te seguirá la ciudad. Las calles donde deambules 
serán las mismas. En estos mismos barrios te harás viejo.
Y mudarás a gris en estas mismas casas.
Siempre vendrás a esta ciudad. A otros lugares —ni lo esperes—


La ciudad, Constantino Cavafis



Voy sobre avenida diagonal a menos de cuarenta kilómetros. El semáforo me da rojo. El auto estéreo descompuesto desde hace una semana hace más pesado el tráfico de la letal ciudad y las vueltas sobre mi  dragón de cuatro ruedas me sofocan.  Detengo mi hartazgo en eterna esquina,  el  sol cae como fina espada bloqueando las ideas.

Un joven tatuado se acerca al parabrisas con esponja  y trapo en las manos. Sin moneda alguna para ofrecer, le digo resuelto ¡No, gracias! Palabras que parecen no entender o importarle muy poco porque se abalanza con rapidez para cubrir de jabón el cristal.

Desgastadas mis energías para volver a decirle que no, hago de la lentitud del semáforo una historia que a cualquiera se antoja: Bajarme del automóvil y repetirle al muchacho  ¡No!¡Gracias pero no! Deseo ir aún más lejos, tomarlo con energía de sus brazos. Deseo botarle su esponja a mitad de la calle y mientras él reacciona, aflojarme la corbata, desabotonar la camisa de manga larga que desde la mañana me ahoga y  otorgárselas de buena gana a él. Sí a él. Con gusto tomará la camisa y se las colocará entusiasta. Mientras le doy las llaves de mi rojo tsuru, cubrirá sus tatuajes. Sonreirá y se apropiará de mi vida como de mi auto.

Acelerará para dirigirse a mi casa, lo estará esperando mi esposa y mis tres hijos al lado del pequeño perro que cada vez que llego ladra. Ella entonces le servirá la sopa de mala gana no sin antes pedirle que se lave las manos y le cuente que hizo todo el día. Tal vez no resulte tan interesante saber que ha lavado cuarenta parabrisas y ha ganado menos de treinta pesos a costa de tostarse bajo el refulgente sol. No le contará como yo los detalles amargos de estar encerrado más de nueve horas en una oficina. No contará lo humillante de  ver a compañeros nuevos ascender de puesto, moneda fácil de cambio por tantas borracheras junto a los jefes de turno.

No, él no contará eso, sabrá en ese instante que limpiar parabrisas es mucho más fácil que arrastrarse por una quincena que se evapora fácil ante tanta deuda en las tarjetas de crédito.  Ella le dirá entonces con una sonrisa fingida si quiere más sopa y tomará el plato para servir un insípido guisado.  Las niñas se negarán a comer y jugaran toda la tarde frente a la pantalla plana un video juego que no entiende. El bebé en cambio se paseará gateando en la alfombra sucia, llena de pelos. El limpia parabrisas correrá al perro salchicha, quién al sospechar sobre su verdadera identidad se pasará  tres o cuatro horas ladrando, exigiendo a su verdadero dueño.

Tras vacía horas, las niñas hastiadas de seguir aumentando niveles  en el juego  pedirán a gritos que se les ayude a hacer las tareas. El hombre tatuado intentará auxiliarlas a las nueve y media de la noche. Ellas le exigirán pinceles, pinturas y cartulinas justo a las diez. Él sabrá que todas las papelerías del rumbo están cerradas y se pasará otra media hora escuchando a la mujer haciendo  reproches sobre aprovechar el tiempo en vez de jugar. Las niñas cansadas se irán a dormir y él se quedará a terminar la tarea de ciencias naturales a la una de la mañana. El bebé seguirá despierto y llorará hasta las tres. La mujer fingirá estar dormida ante el insistente llanto, mirará de reojo al limpiador con un secreto odio por no querer levantarse a cargar al niño; así que lo dejará llorar más. A él no le quedará más remedio que cargarlo durante un largo rato para después depositarlo en los brazos de la madre.

Escasas tres horas apenas si le alcanzarán al hombre para roncar e intentar recuperarse. A las seis de la mañana en punto sonará la alarma, tomará un poco de café y se preparará un pan con  jamón. Dará un ligero beso en la mejilla de la mujer despeinada y con ojeras, mientras el perro le ladra. Desafiará al tráfico para llegar a tiempo al trabajo, checará tarjeta y se sentirá morir asfixiado como muchos otros en una oficina de banco. A la salida, regresará a casa y llegará al cruce  de un boulevard y verá a los hombres que limpian parabrisas con recelo y hasta cierta envidia. La epifanía llega. No impuestos, no recargos, no molestos agentes de tránsito, no necesarias mordidas. No aumentos de gasolina, no entregar su vida a una vacua familia. Ni siquiera una ligera losa por cargar.  Nada de responsabilidades. Sólo la calle y él.  Sólo la calle y yo.


Ahora solo los dos, en un breve instante compartimos la lucha por el pan con el sudor de los cuerpos. El hombre del tatuaje me mira a los ojos,  comprende mi angustia y dolor frente a la existencia. El semáforo ya se ha puesto en verde desde hace segundos,  los automovilistas de atrás ya me recuerdan a mi madre. De mala manera ve las pocas monedas que le doy,  pega al primer poste que se encuentra. Yo avanzo entra la crueldad de la ciudad a más de cuarenta.



martes, 15 de mayo de 2018

MADRUGAR SOBRE CERDOS

El creacionista del día. Adán Echeverría










Hay silencios que siempre esperan 
detrás de las barreras del sol
hay colores afrodisíacos colores andróginos
colores que apaciguan los dientes de la violencia
y está el rosa color cerdo
que salta de cama en cama sobre cuerpos lustrosos
Rosados cuerpos de hadas y los cerdos desleídos
que se emborronan por los marcos de las ventanas
en las cabeceras de las camas
en los burós como teléfonos descolgados
las botas bajo colchones y algunos dientes apenas
pizcando sueños en el aire angustiado
de las alucinadas hembras
que cantan de luz en luz
y parpadean apenas el oscuro trébol
en el que dejan los muslos
por si acaso.

jueves, 10 de mayo de 2018

Extractos { MUSULMÁN

El creacionista del díaÁlvaro Luquín










*
Nadie sabe lo que puede un cuerpo descompuesto.
Nadie sabe lo que el campo le hizo al tiempo.
Singladura. Nadie vio sus límites.

Nadie digno estuvo y testimonia. Nadie asume
la vergüenza. Nadie no vio lo que no pudo verse.
Nadie no fue visto.

El campo es quien vive del cuerpo. Lo indestructible
que infinitamente se destruye.

El campo nos cuida. Nos quiere.
Nos anima.





*
Les informamos que el partido se disputará
a las cuatro de la tarde en el solar de la entrada
(a un costado del tercer alambrado).

Podrán asistir aquellos cuyos márgenes
productivos sean previamente aprobados
para fines publicitarios.

No podrá asistir ningún afiliado a sindicatos,
organizaciones altruistas o grupos de apoyo
para buscar desaparecidos.


La Zona permite la convivencia
y las malas costumbres.

Mucha suerte.




*
La vergüenza (como un niño que muerde hasta entumecer los labios
de Dios) se disimula en la mueca del turista que soborna al traductor
para que omita el nombre de sus colaboradores y amigos más


cercanos.





lunes, 30 de abril de 2018

SIMPATIZANTE POESÍA







Tenemos el arte para no morir a causa de la verdad.

Friedrich Nietzsche






La poesía coquetea con el lector, seduce al escritor y algunas veces corta parte de sus sentimientos haciéndolo sentir vivo. Lo que tiene que expresar la poesía al mundo es necesario, infalible a la enfermedad de la injusticia social, donde las palabras expresan el grito del mundo, del inocente, del llanto inaudible de los pocos. 



La temática del mes de Mayo y Junio que se abre en el Creacionista, es para flirtear con el género de la poesía, encontramos en la prosa, la palabra precisa para iluminar el mundo de los otros y el cielo interior. 

Invitamos a todos los Creadores, en cualquiera de las artes en las que se complementen, ha que nos compartan por medio de las #letras, #pintura, #teatro, #danza etc... alguna #creación que sea de su agrado; en este espacio que esta destinado no solo a la creación literaria, sino que también esta abierto a las artes en general.



Esperamos sus creaciones, al correo que ya conocen: elcreacionista_@hotmail.com o al correo de las principales redes sociales: https://www.facebook.com/creacionista, https://twitter.com/creacionista.



miércoles, 28 de febrero de 2018

GIRASOLES

El creacionista del día. Abel Cuenca Sánchez 











Al deambular ciego
llegaron nieblas de sal,
-noche tras día-
travesía de rojos mares.


Al amanecer anestesiado
vararon los anocheceres
regados de escarcha
almizclada.


Orillas y más orillas
como despensas vacías,
arrebatadas,
perfumes yacientes.



De mi piel -ahora-
brotan pétalos amarillos
bajo la cerrada noche perenne,
se muestran girasoles que
quieren brillar bajo
la luz.

Una mueca me dobla los
descreídos labios,
la siguiente muerte
me aguarda.

Cierro los puños,
abriría el alma si pudiera.



Aprieto los dientes.



jueves, 8 de febrero de 2018

Aliento Perdido

El creacionista del día.  Agatha Cervantes











Dos horas, dos parpadeos inermes bajo el alba.
Diez días, diez veces pronuncie tu nombre,  
a un silencio acobardado,  
oculto en frases celebres.


Doce minutos, entre el rezo y el suspiro, 
buscando el error, 
buscando el olvido.



La esperanza se afianza a un minuto de gloria, 
del recuerdo poderoso, 
del ensalmo en las lagrimas, 
del arrepentimiento tardío, a un minuto en tu historia. 




Aliento perdido, 
busca en la eternidad a las horas, los días, las semanas, un sentido.
Espera y no seas cobarde, 
corazón derruido, 
da marcha atrás a tus errores, 
quizá, eso pueda generar un milagro, 
que al tiempo derrote.  













jueves, 25 de enero de 2018

LIBROS DE BESOS

El creacionista del día. Fabiola Morales












Desabasto en la producción de libros de besos.



Fuente: CNNN international





Como todos sabemos los libros de besos son altamente cotizados por su manufactura, los hay de besos dulces y amargos,  los hay apasionados y también de traición.



A últimas fechas los libros de besos han aumentado su valor en Wall Street, parece que los fabricantes quieren ponerse en huelga por falta de materia prima. El amor en estos días escasea a nivel mundial, es muy difícil hallarlo. Cabe de más aclarar que sin este ingrediente los libros de besos no salen igual.



En el primer mundo hay pocos fabricantes, he hecho, como se insistió durante años sobre la automatización y el uso de robots, la industria se vino abajo y los artesanos que sobrevivieron son muy escasos. Las malas lenguas dicen que el carácter de sus habitantes tuvo mucho que ver en la extinción de este arte. En Asía y en el medio Oriente, la producción también es pésima. La occidentalización provocó que se dejaran de manufacturar los únicos libros de besos con esos tonos amarillos nítidos. ¡Es una lástima que no se produzcan más! Una prueba más de que el capitalismo todo lo echa a perder al intentar masificar objetos de valor. 



En Latinoamérica  se está luchando mucho porque la fabricación continúe; a pesar de la fama de sus amantes, a veces la producción decae por distractores externos como las dictaduras, los golpes de estado, el bajo PIB, la violencia, las altas tasas de mortalidad infantil, las guerrillas y una larga lista de problemas incluyendo que ellos, amantes ardientes, prefieren ver el fútbol y ellas, mujeres voluptuosas, prefieren estar sentadas viendo las telenovelas.



En fin, esperemos que los pocos sindicatos que hay nivel mundial lleguen a un acuerdo con las grandes corporaciones  y los libros de besos sigan fabricándose de manera manual, como es la tradición. Sería una lástima que se perdieran, así que si usted es de los afortunados en tener uno en sus labios o manos, no deje escapar la oportunidad y  pónganse a leerlos o besarlos, como sea, pero úselos.