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jueves, 11 de diciembre de 2014

DICIEMBRE

El creacionista del día.



Aleqs Garrigóz






 Las hojuelas de nieve, juntadas por su propio frío,
han formado grandes jorobas, dunas
que tapiaron cada puerta para salir a ver la hermosura
que el aire desenvuelve como a un regalo.
Leeremos junto a la chimenea, beberemos
exóticos tés guardados especialmente para Navidad.

Y las manos se calientan con mitones
y en cada ventana se han colocado papeles de color.
El abuelo levanta, como anunciando a un príncipe,
al pequeño niño arropado en felpa.

¿Qué buenas noticias traerán las cartas,
los periódicos cuando llegue Primavera?

Por la inclemente montaña se desliza ya,
arrastrando postes de luz, cercos, mujeres, tractores,
la estruendosa avalancha. ¡Oraremos!
Oraremos por la gracia de Dios para salvarnos.

Haciendo una ronda con las manos enlazadas,
los ojos de la familia aún entera, cerrados por la fe,
van coagulando una extrañeza más frágil que las lágrimas.


 

lunes, 8 de diciembre de 2014

ALEBRIJES PERSONALES E IMAGINACIÓN












"La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia".

  Aristóteles



Este mes de Diciembre en donde resuena el resplandor de paz que acompaña la Navidad, la cromática sensación que se cierne dentro de la imaginación, la misma también ilumina la hoja en blanco de la narrativa, poesía y demás artes. 

Es por eso que este mes se les invita a crear de su diversidad onírica, una creación la cual quieran compartir con nuestro  contemplativo publico lector.


Esperamos sus colaboraciones al correo de siempre: elcreacionista_ @hotmail.com. Siempre gustosos de leerlos en este espacio en el que ustedes son protagonistas.

Grazie mile 

El Creacionista ^_^  



jueves, 20 de noviembre de 2014

LAS COSAS QUE AMO DE TI

El creacionista del día. Aleqs Garrigóz

 





Quisiera enumerarte, indolente belleza,
las cosas que al mirarte me obligan a arrancarme los cabellos, 
entregado a un numen brillante como el cuarzo.

Cuando te abres paso impaciente entre multitudes,
es la sustancia de tu aura tan plena
que los recién nacidos mueren
debido a tan inusual radiación.

Tus ojos son dos insensibles diamantes negros
cuya única mirada vuelve niño al bravo
y al débil obliga a suicidarse.

Es tu olor amigo del éter divino,
anticipándose como paraíso prometido;
y su influjo es tal que la estepa erosionada
se renueva en vastos rosales
y límpidas charcas que presumen al lirio.

Pero es, a mi insignificante parecer,
tu altivez absoluta y dominante
lo más devastadoramente hermoso de ti,

pues ya volvió esclava a la honrosa casta de guerreros
y el sacerdote te hizo al fin entrega
del alto santuario de las deidades antiguas.




martes, 18 de noviembre de 2014

Era brillante y cálida

El creacionista del día. Aikas 





Brillante.

Su luz era brillante, mi corazón sentía el calor de su luz con solo estar a su lado. Era diferente a todas las personas que había conocido antes y a todas las que conocería después, sin lugar a dudas aunque viviera por diez mil años. ¿Una persona inusual? Quizás pero, definitivamente, algo prohibido en este mundo.

Cuando estábamos juntos creía que todo lo podía. Podía volar, podía alzar el vuelo a lugares jamás antes explorados por mi ser. Podía cruzar el continente corriendo; nadar todos los océanos del mundo. La suave fuerza con la que me apretaba la mano me hacía creer en un sinfín de posibilidades, como si la palabra imposible fuera una simple ilusión.

Cálida.

Su cálida luz me cegaba todo lo que hubiese alrededor y realmente no me importaba, no tenía ojos para nadie más; no tenía olfato para oler otros aromas; no tenía gusto para embriagarme en otras personas.

Y es por eso que los corazones caen rendidos fácilmente ante aquella luz que irradian, queriendo hacer lo mismo, añorando poder aportar esa cálida luz al mundo.

Brillante como el sol y yo, con tantas ilusiones; cual Ícaro queriendo alcanzar el sol.

Si, era brillante y cálida.



jueves, 13 de noviembre de 2014

SUNRISE

El creacionista del día. Agatha Cervantes






El  acuoso reflejo golpea  mis oídos,
la dorada volatilidad del espacio se cierne en las estrellas de mis pupilas,
los momentos son reducidos a segundos, 
el cerebro es traspasado por las balas de mi imaginación, 
ya no hay duda, 
solo vacío, 
me vacío, vuelo, caigo, sostengo aún,  los quebrantados ánimos.

El amanecer es el final, mi final, 
la oscuridad quedo detrás del despegue de miradas.

Ahora nada importa, 
la brisa disfrazada de paz, retornara, resistirá, 
con el único propósito de que tal vez yo no exista, 
solo existo cuando la luz me envuelve. 
El tiempo se acabo bajo las pieles rayadas del sol.



lunes, 10 de noviembre de 2014

 NOVEMBER WEIRD






Si aspiras a encontrarte a ti mismo, no te mires al espejo, porque allí encontrarás solamente una sombra, un extraño...
Sigmund Freud





Las s estrafalarias emociones cruzan el umbral de la creación este mes de Noviembre; es por eso que invitamos a todos los Creacionistas a que en el género que más les apetezca nos cuenten que es lo que significa para ustedes lo raro, lo peculiar, lo único, aquello que a veces las personas no pueden comprender por ser algo que va más allá de lo sorprendente. 

Esperamos sus colaboraciones al correo de siempre: elcreacionista_ @hotmail.com. Siempre gustosos de leerlos en este espacio en el que ustedes son protagonistas.

Grazie mile 

El Creacionista ^_^  



viernes, 31 de octubre de 2014

SUEÑOS DE MUERTE

El creacionista del día. Gerardo González- Aikas






Siempre había estado rodeada de accidentes y fatalidades, y a pesar de que ella los veía con claridad nunca nadie le creyó. Y aquello le destrozaba el alma.


Un don, le había dicho una vieja gitana que había encontrado en un circo a su escasa edad de 8 años. ―Tienes un don, pequeña ―le dijo la anciana― úsalo con sabiduría y mesura. 


Pero para Amanda aquello no era más que una maldición. Había visto morir a sus padres en un sueño, una cálida noche de verano, durante sus vacaciones en la playa cuando apenas tenía 10 años. Estaban dentro de un barco pero no se veía a ella con ellos, ellos estaban pescando y de pronto su padre caía por la borda, quebrándose la pierna al golpear con el bote. La sangre comenzaba a emanar debajo del barco y sus gritos el aire brumoso alrededor del barco. Su madre quien se percataba tras varios segundos de la situación de su esposo, brincaba al mar para tratar de ayudarle y poder subir al bote pero, cuando brincaba, unas enormes mandíbulas le prensaban la mitad de su cuerpo, desbaratándole y dejando solamente un par de piernas sueltas flotando en aquél mar de sangre. De aquella impresión su padre se quedaba quieto, en silencio, sin poder siquiera cerrar los ojos ante las mandíbulas que ahora se cernían ahora sobre él. De un bocado desaparecía el cuerpo del padre, la sangre se iba diluyendo en el mar y el barco se mecía solo, sin pasajero alguno hasta que llegaba una tormenta y hundía le barco.


Despertó Amanda bañada en sudor y gritando con todas sus fuerzas.

Pero ni a pesar de lo vívido que se veía el sueño, de las palabras de ruego para con sus padres, ellos le ignoraron al subir al mismo bote de sus sueños al día siguiente. Lo único que había conseguido es que se quedara ella en el hotel. Sabedora del destino que les aguardaba, lloró en silencio desde antes que le llegara la noticia oficial por parte de la policía.

A sus catorce años, en plena secundaria se había enamorado de un chico. Tímido, de lentes, inteligente pero nada sociable. Los compañeros le hacían burla por su estatura, era el más pequeño de la clase.


Ella se había encariñado con él, le esperaba al salir de la dirección para consolarle. Él también se enamoró de ella y a la edad de 14 años, recibió su primer beso. Se veían varias semanas después de la escuela, en una de las viejas estaciones de tren, abandonadas hacía ya mucho tiempo. Una tarde, él le pidió poder tocar uno de sus pechos; Amanda se había desarrollado antes que la mayoría de las chicas de su salón, ella, apenada pero bastante enamorada se dejó tocar por debajo de la blusa.


―Cálida, eres cálida― le dijo aquel niño. Luego le besó.


Aquella noche soñó como otra criatura devoraba lentamente, parte por parte, al chico del que estaba enamorado.

Saliendo de clases, al día siguiente, le pidió que no se vieran ese día y salió corriendo de la escuela. Él le siguió, preguntándole lo que le pasaba, corrieron y corrieron por las calles, ella trataba de evadirlo, gritándole que regresara a su casa y que mañana se verían.


Al día siguiente encontraron el cuerpo destazado del muchacho en un callejón, parecía que le habían arrancado los brazos y la cabeza a mordidas, su cuerpo se encontraba destrozado y todo el callejón estaba repleto de sangre.

Toda la noche siguiente lloró. Cuando cumplió los dieciséis, una chica se había enamorado de ella en su segundo año de preparatoria. Amanda no sentía nada pero quiso experimentar los besos de una mujer, creyendo así poder olvidar a aquél niño del que seguía enamorada. La noche en que se besaron, soñó con ella y a la noche siguiente, un cuerpo devorado apareció debajo de un puente.


Amanda conoció el sexo a sus diecinueve años, cuando salió con un chico del que se había enamorado. Lentes, inteligente y tímido; le recordó a su primer amor, como si fuera el niño que jamás creció y que jamás llegó a ser un universitario. Bebieron de sus cuerpos y conoció placeres hasta entonces desconocidos por sus sentidos. Sintió que se enamoraba otra vez y no durmió por dos días enteros, tratando de evitar que se repitiera la historia.


A la tercera noche cayó fulminada por el cansancio y soñó.


El sueño fue más vívido y despertó bañada en sudor con un sabor extraño en la boca. Se levantó con rapidez, a pesar de que su cabeza le zumbaba, y se dirigió al baño. Abrió las llaves del lavadero para que saliera el agua, abrió los ojos mientras bajaba la cabeza para poderse mojar cuando notó que unas gotas de sangre aparecieron en el lavabo; tomó con fuerza las llaves del lavabo y les cerró lentamente. Cerró los ojos e irguió la cabeza, respiró difícilmente y abrió los ojos para ver su reflejo en el espejo.


―Sangre…―se dijo mientras pasaba sus dedos por sus labios.