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martes, 26 de marzo de 2013

A escondidas

El creacionista del día.  Agatha Cervantes.





Intentos en la espesura,
coplas, susurros , insondables cosas.

Tus  labios a oscuras,
advienen memorias húmedas,
a lento titubeo
les doy encuentro,
quedas inerme,
como el animal fingiendo muerte,
por mas que parpadees,
no veo mas que el vado de tus besos,
y únicamente esbozo con la imaginación
figuras que nadan en la pecera de tus ojos,
 profundidades que se extinguen entre estremecimientos
y meditabundo concluyo, que no es tu boca,
ni la comisura,
es la templanza que se cubre con el calor y la escarcha
que en tu cuello se derrama.

martes, 19 de marzo de 2013

EL SAMURAI EN LA SOMBRA


El creacionista del día. Nicholas Gutierrez Pulido








Un leve murmullo vencía al torrente de brisa. Zumbido de mosquito. Sobre hojarasca, la hoja seca dio vueltas. Y era más grande el nido de calandria. Sus pensamientos iban lentamente regresando a la cabeza. Se percató con dificultad de dónde estaba y quién era. Ignoraba el tiempo transcurrido y de momento no podía ubicar ni el día de la semana o la hora. Aquella meditación se había prolongado demasiado. Abelardo tardó mucho en salir del cobijo de la sombra del sauce llorón. Su equino no se había movido y pastaba tranquilo, como si tan solo hubiera pasado un minuto. Recordó entonces que cuando la mente estaba en blanco, cien años podían caber en un instante.

Se acercó a la tranca para desenfundar su revolver Colt Peacemaker, colocando el índice entre disparador y guarda monte. Empezó a hacer que el arma girara. Después la descolgó por los demás dedos en sucesión.Repitió la operación hasta sentirlos otra vez ágiles. Luego movió los pies hacia adelante y atrás para desplazarse a lo largo de la tranca, mientras hacía la acción de subir y bajar el arma con ambas manos. Entonces colocó la izquierda a su espalda y con el mismo ritmo de pasos, hizo girar la pistola con la derecha. No terminó hasta sentirse satisfecho. Montó el caballo para dirigirse a Montecinos.

El caporal escribía y tachonaba números en una libreta a la sombra del zaguán. Cuando Abelardo le saludó, el hombre contestó sin quitar los ojos del papel.
¿Cómo te llamas? – preguntó.
–Abelardo Rodríguez pa servirle señor. Vengo porque en Cempoaca  me dijeron que Don Gerardo Támez  quería gente.
–¿De dónde eres?
–De Tlahuapa. – Al oír eso, aquel rostro se fue volviendo con lentitud al interlocutor. Abelardo trató de adivinar las sombrasque sus ojos reflejaban. Quiso pensar que, en su mente, pasaban las imágenes de un casco de haciendo en llamas; de graneros y tapias con incrustación de balas y quizás; de un hombre, en vida noble y respetado, colgado de un árbolfrente a las cenizas de su feudo. El caporal adoptó una expresión de conmiseración y sorpresa.

Es cierto, necesitamos hombres. Desde que empezó esta guerra. Se han estado iendo.
   Entonces Abelardo escuchó rumor de caballos. En el potrero, frente a la tapia perimetral, tres jinetes arriaban un novillo.  El más diestro era un hombre que vestía chaleco y pantalón de jerga roja y negra. Tenía un sarape colocado bajo la montura al estilo antiguo.  Los vaqueros intentaban la terna, siendo aquel hombre el que logró la parte más difícil: sujetar las patas traseras. En cuanto terminaron de atar el novillo, se dirigieron al portón de la hacienda, alertados ya de su presencia.

El hombre diestro, sin bajar del caballo, se dirigió a él. Abelardo pudo apreciar su rostro de mejillas hundidas, la barba incipiente,  el abultado bigote y la ausencia del ojo izquierdo.  Era tuerto.
Forastero ¿Quieres trabajar en Montecinos? Pos aquí solo entran hombres de verdad.
–¿Tienes vieja? – preguntó el caporal. Abelardo solo negó con la cabeza.
–El charro sin su mujer, muy poquito ha de valer – dijo el hombre diestro. Los demás rieron en tono de burla.
Abelardo respondió – En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florezcan crecen naturales,algunas mucho, algunas poco.
El caporal, con una sonrisa maliciosa, se dirigió al diestro. –¡Qué bonita piedra pa darse un tropezón!
Más Abelardo agregó – No busques la verdad, sólo deja que te abriguen opiniones.
El tuerto apoyó su brazo en el cabezal, a fin de examinarlo con detenimiento.
–Haber si eres bueno. ¡Anda! ¡Lázate esa!–  Y señaló un novillo que pastaba a media legua. Uno de sus hombres, desde su caballo,arrojó  una reata a sus pies. La miró por unos momentos sin responder. Caminó a su caballo y partió de la hacienda.
Tomó el camino a San Manuel. Al llegar al rio Suchiate decidió detenerse. Se quitó la ropa y se paró bajo la cascada, cerrando los ojos durante varias horas.

Al pasar por el pueblo, decidió detenerse en un estanquillo. Vio que los arrieros llegaban con morunas, por temor,  decidió llevar la suya. Buscó mesa y pidió un pulque. Antes de que la moza le llevara el tarro, se percató de que, al fondo, había un grupo de doce gentes departiendo con pulque y tequila. Algunos llevaban el uniforme del ejército federal, posiblemente desertores. Rodeaban a un hombre de lentes y barba de chivo, también de uniforme, que parecía ser el líder. Cuando el tarro estaba ya en su mesa, un hombre de calzón de manta y camisa de lana, entró al lugar. Al pasar junto a Abelardo, lo saludó muy respetuosamente con el sombrero. Luego él se concentró en su bebida.

Habían pasado unos minutos cuando oyó gritos e improperios venir del rincón. Reconoció al tuerto de la hacienda, que en esta ocasión, con ayuda de un cómplice, amenazaba al hombre que lo había saludado. Le exigían dinero. Abelardo advirtió que la víctima sólo acertaba  a decir frases sueltas en náhuatl. No sabía castellano. Se levantó de la mesa.
–¡Déjenlo!
–No te metas. No es tu asunto.
–¡Claro que me importa! ¡Cobardes! ¡Son dos contra uno! Además no lleva arma.
El tuerto se dirigió a él con la moruna al cinto. Se quedó mirándolo fijamente.
–¡Te largas de aquí o hago que te arrepientas de haber nacido! – Gritó en la cara de Abelardo, pero éste percibió sus intenciones. Con la mano en la que sostenía la moruna todavía enfundada, hizo presión con el pulgar sobre el mango. Entonces las mozas del estanquillo gritaron. Manchas de sangre se proyectaron en la empalizada. Un cuerpo caía con una línea roja trazada en el abdomen. El vencedor, sin limpiar la cuchilla, volvía a introducirla en su funda.  El compañero hizo la acción de desenfundar el revólver,no obstante cayó muerto con la mano aún en el carcaj. Uno de los hombres de la mesa grande se levantó, sacó su arma para disparar al vacío y caer también mal herido. Los demás se quedaron de pie, con las manos separadas del cuerpo y sin saber qué hacer. Les sorprendía, no sólo su manera de tomar la pistola, con las dos manos, sino también sus movimientos de gacela. Imperceptibles.
Abelardo, caminóal líder sin dejar de apuntar.
–¿Usted quién es?
–Soy Venustiano Carranza. Comandante de la División del Noreste.
–Ese canalla era suyo. ¿Verdad?
–Su nombre era Elpidio Velásquez. Y era un espía a mis ó mis spía que trabajaba para mírdenes.
–¿No le suena a usted el nombre de Lorenzo Garza? Era el hombre más noble que he conocido. Era como mi padre. Pero está muerto. Y los suyos. También están muertos. Una partida de sus tropasles cortó la vida.
–Por lo que mis hombres hayan hecho, lo siento. Lo siento mucho. Sólo le puedo pedir disculpas. – Entonces Abelardo dejó el arma sobre la mesa, frente al comandante.
–A usted lo han deshonrado sus hombres. Si usted es hombre honorable de a verdad, tome el arma y dese un tiro. Asuma lo que su gente hizo. Hace ya mucho tiempo, un hombre sabio dijo: que aunque uno no valiese nada y fuera torpe, sólo sería digno de confianza con la pura determinación de tener la mente centrada en su patrón.

Abelardo dejó la estancia sin que nadie se lo impidiera. Montó el caballo para proseguir su camino.

jueves, 7 de marzo de 2013

AUTOLACERACIÓN

El creacionista del día. ALEQS GARRIGÓZ



El adolescente en disforia entra a su habitación.
Lava hirviendo es el interior de su cabeza.
Quisiera no pensar, no ser, no sentir.
Sufre, sufre el caos del mundo, el dolor vital.
Su inocencia es, hoy por hoy, 
una flor de pétalos marchitos, pisoteados.


(Abandono o rechazo: 
alternativamente perdido y perdedor:

no poder más de lo que se puede)

Toma la navaja guardada en su bota,
-su amistad sin traición ni competencia-
la aprieta en su mano como a un crucifijo
y corta su pierna. No duele…
¡Cómo fluye sensualmente el ansia contenida!
¡Cómo se desliza la sangre sobando sus piernas
y escurre calentándolo, ofreciéndole su benigno olor!

Su placer se adivina en su lúcida sonrisa,
en su aspecto tremendamente relajado.

Finalmente abre de par en par las ventanas y ve 
lo que antes no veía: las palomas acurrucándose en un recoveco,

el atardecer más hermoso que un sueño de amor
donde viajan gaviotas haciendo formas juguetonas,
ese cielo rosado y sublime como el suicidio.
Y las nubes, las nubes, las nubes:
las nubes que se embrazan fraternalmente.

Acaso horroroso. Pero válido.


Cada uno es dueño de su cuerpo y lo administra

como le place.




jueves, 28 de febrero de 2013

MARZO DE TINTAS FLAMAS




Este mes de Marzo nos tomamos en serio eso de febrero loco y marzo otro poco, ya que esas gotitas de locura son las que mas cuentan al termino de la ultima copa, les invitamos a los creacionistas vaciar el desvarío de su inspiración sin limites, ya saben la temática,  quienes deseen compartir su talento y estilo pueden enviar al correo de siempre : elcreacionista_@hotmail.com, cualquier creación en el genero que mas se adapte a su gusto y expresar en este espacio hecho por ustedes y para ustedes  todo lo que haya en su loca cabecita. 


¡Esperamos con la pagina abierta toda su pragmática demencia !

^_^ 

El Creacionista.

lunes, 21 de enero de 2013

Química frágil

El creacionista del día. Abel Cuenca Sánchez






Son las emociones y sentimientos vertidos como vientos que desaparecen para siempre. Lo que hoy nos sostiene y sentimos fuerte, férreo, intenso, mañana fugazmente se irá. Nuestra memoria es defectuosa, nuestras emociones disparos sin vuelta al cosmos, nuestro cerebro y nuestra alma están hipnotizadas por la supervivencia.


Podemos olvidar el amor que ha durado años hacia una persona en meses, en semanas. Podemos incluso transformarlo en odio o rencor, esas otras personas que se cruzaron en nuestras vidas y fueron únicos y capitales, acabarán siendo un vago y desangelado menguante recuerdo, otras que fueron obstáculos para nuestra felicidad desaparecerán tan pronto se esfumen de nuestra vista. Nada parece perdurar y resonar en nuestro espíritu si no es alimentado a diario en el presente.

Nada es sólido, nada es real.


Vivimos con la sensación de crear algo inquebrantable a través de la experiencia de todos estos sentimientos y emociones, algo así como dar forma y estructura, como crear un enorme templo o un majestuoso palacio. No podemos siquiera plantearnos que esa realidad tan sólida pueda desaparecer con el tiempo. La sentimos hecha de metal, tocamos los suelos y son de mármol, las puertas de gruesa madera, los goznes macizos, las paredes duras como gigantescas montañas de roca. ¿Por qué iba a desaparecer algo tan pétreo cuyos detalles conocemos a la perfección? Es nuestra falta de aprendizaje y de análisis, error biológico, la que no nos hace ver que eso, como tantas otras veces en el pasado, puede pasar de ser de metal a cristal en un solo día de lluvia, y que una vez cristal se vendrá a abajo en un solo día de nevada intensa.



Es el río de nuestras emociones como los pianos tristes y melancólicos de las Gnossienne de Satie, pausados por el silencio, fluctuantes, deambulantes en el tiempo, regidos por una tristeza magnética de la cual no pueden escapar. Es todo frágil, liviano, un fluctuante líquido. La experiencia humana es un líquido vital y caprichoso impulsado por el azar. Las personas, a menudo, somos estrellas fugaces las unas para las otras. Nuestras psiques pulsan teclas que emiten notas musicales al vacío. Solo es real lo que está sucediendo en ese instante, concebimos nada más que el presente a pesar de estar frecuentemente obsesionados con el pasado y el futuro, lo que nos lleva únicamente a prestar menos atención a ese momento de presente.



Animales del hoy, estamos hechos de novela, de ficción avanzante, de vivencia a corto plazo reducida al átomo o al quark temporal. Abocados a la tempestad o a la soledad emocional, no entendemos que esta realidad utiliza otra lógica donde las materias son maleables, donde el acero puede hacerse niebla en un suspiro, como un mundo de física cuántica respecto al de la física tradicional; la mecánica del corazón.



Nada nos pertenece, nada poseemos ni nos posee. Como en el piano de Satie buscaremos - buscamos, en presente - la belleza como fin último y primero, con la diferencia de que perdidos en el éxtasis de la nota que vibra no sabremos cual la continúa.





jueves, 17 de enero de 2013

Desconfía...

El creacionista del día.   Bernabé De Vinsenci






Desconfía
mi esclavo noctámbulo,
desconfía
de la vigilia.

¿Será que hemos
masacrado el lenguaje?
 

Y dime lente del
insomnio,
¿soy tu lava del
no despierto?


Como tabaco,
advertimos
carbonizarnos en el licor de la colonia,
y en el azúcar
nos adormecemos.


Todo esto huele a té
frío,
pero más
duele el deber de tomarlo.


jueves, 10 de enero de 2013

Morning to morning

El creacionista del día. Dimitri Tarkov




Los despertares son eternos, cuando el que se repite en tu consciencia no alcanza a levantarte de un dejavu  impuesto, eterno. Me encuentro de pie, frente a frente con  mi reflejo; el baño está desprovisto de cierta decoración churrigueresca, lo cual indica que no hay una mujer a mi lado. Continuó mirándome más allá del espejo, no hay nada,  excepto el frio sollozo inevitable que me eleva de la cama cada mañana, tal vez de la misma forma impuesta e inquebrantable tengo que  ser sumiso ante las ideas moratorias del pasado, por mucho que quisiera seguirlas dormitando.


Veo la gota caer al lavamanos y me formulo un infinito de preguntas, situaciones que van a mil por hora en mi cabeza, la gota cae y comienza una nueva y gloriosa explosión alquímica de pensamientos. El mal humor se extiende,  cuando lo dejo estirar como sabana de hospital, y lo digo porque es precisamente un organismo que no se contagia más que por mi propia decisión, al igual que todo lo demás: amor, enojo, superstición, euforia… la lista sería interminable,  así que creo,  que lo adecuado podría ser que terminara en la palabra…yo.


La barba crece, se desarrolla entre el tumulto de labios,  que como delgada cordillera se cierne ante unas cuantas sonrisas ambiguas; resultado, 10% de estas son sinceras, lo demás es pura especulación diplomática expresiva.



Ahora solo soy el tullido reflejo de lo que alguna vez fui, o es que… en este preciso momento acabo de descomponerme, siendo atraído por  la inercia de mis propias indecisiones; ya no las considero, tan solo son ponencias de un corazón que se canso de profanar la belleza y la inexactitud de mujeres; de una sola en realidad,  aquella que podría quebrantar mi espíritu y hacerlo reptar de éxtasis entre el cielo y el infierno.


Cepillo, dentífrico, agua,  arriba, abajo, círculos, lengua, izquierda, derecha, enjuague, inodoro. Por hoy no hay nada más importante que decirme.