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viernes, 1 de diciembre de 2017

EScritos ?

El creacionista del día. Nicola Capponi







Deje de escribir en los márgenes de la libreta, para escribir sobre las puertas de vecindarios lejanos. Mi intimidad literaria se vio reducida a otro producto de consumo. No obtenía gran cosa. El dinero era lo menos. El placer se había esfumado entre mis dedos esa noche que tecleé sin esfuerzo la última frase; la sangre humeante del protagonista en los anteojos de aquel pobre personaje secundario, al que nadie pudo haber puesto atención en toda la novela.




Mis escapes se dan como a eso de las cinco de la mañana. Siento que la cama cruje, de forma despectiva es un recordatoria de mi andanza furtiva, de la letra impresa sin permiso, con majadería; alusivamente dejaba un mensaje de rebeldía, pasión y de una agresión de la cual yo era la única víctima.




Las frases eran incautas, advertencias sobre el fin del mundo, palabras de sensitivos sensoriales y diálogos de discusiones largas, de aquellas que nos recuerdan lo fastidioso de la programación televisiva de antaño; no hay nada que ver pero igual estas ahí pegado a ver si en algún momento un comentario es entretenido.





Ya no quisiera divagar, pero hoy escribo estas líneas como hienas, esperando a ver si sale mi apetito o el tuyo.


martes, 18 de abril de 2017

SHOT

El creacionista del día. Nicola Capponi 


Texto escrito a inspiración del clip Taxi Driver.









Dos tickets para la función de las nueve. Es 20 de Abril y la noche parece embriaga de un clima desconocido. Yo un tipo de mediana estatura, con los dientes saturados de cigarrillo, los pantalones raídos por la rata de la pobreza extrema y con el poco capital que esta doblado en billetes de 20 en mi cartera, no solo busco ser otra persona ese día. Busco lamer la plegaria, de un par de piernas de torres gemelas, perfectas, incendiadas de pasión por el odio, para después regar una letanía blanca encima del altar. La piel expuesta, los ojos precipitándose a labios en busca de salivar partes exclusivas, en el club del orgasmo.





Aquello era el rezo de la semana santa. El cine, el declive del sexo en medio de un film de poca monta.  El romanticismo da una oportunidad humilde y con un presupuesto pobre para el glamour, aun así la chica del WTC se baja la falda, parece resoplar una canción, un gemido de metalero poseído.





El pensamiento que viene a mi cabeza es un ¡boom! Un disparo de escopeta y que vivan los héroes del sur, ya que un valiente cayo con presteza sobre leche, no sangre, la sangre hace ya horas volvió a instaurarse como un santo grial dentro de la decrepita conciencia.




Cierro las persianas, la lluvia escupe agonía, silencio a modo de mareas y la ciudad queda como el periódico mojado, las personas, las expresiones no se pueden leer con claridad. Tal vez mañana se reescriban todas las multitudes, en los encabezados nuevos, en la mentira inflamable.