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viernes, 18 de abril de 2014

El silencio rasga la noche ...



El creacionista del día . Juan Marcos Chávez Cajiga.






El silencio rasga la noche, 

desgarra el día rompe el vacío, enciende la ira quema por dentro, 
por fuera, en rededor.

El silencio ofende, maldice, irrita es cobarde, 
se agacha, se justifica murmulla, habla grita.

El silencio hiere el silencio de los hombres, de las mujeres el silencio de los idos,
de los mudos el silencio el de los muertos,
de los vivos el silencio de la carne, 
del espíritu el silencio de las palabras, de los libros el silencio del desierto, 
del cielo el silencio tuyo, el silencio mío.

¡Escupe una palabra! ¡Defeca una maldición! 
Calla veinte y cuatro horas más, eternamente boca sin luz, rostro sin eco cuerpo sin entrañas, ente sin cauda acéfalo ser.



jueves, 10 de abril de 2014

ABRIL DE SOLEDAD Y SILENCIOS



https://www.youtube.com/watch?v=4zLfCnGVeL4



Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo.


Ludwig van Beethoven



El mes de Abril se abre ante lo que guardan los silencios y la soledad, porque en estos parámetros el creador llega a gestar sobre la escritura el don de imaginar universos. Invitamos a todos nuestros Creacionistas a que nos cuenten que es lo que subyace dentro de la soledad y sus silencios, seguro que hay miles de historias, emociones, sentimientos y expresiones  en cada autor esperando ser descubiertas . Anímense y compartan con nosotros en este, su  espacio hecho únicamente para el arte libre. 

Esperamos sus colaboraciones al correo de siempre : elcreacionista_@hotmail.com

Atte. El Creacionista - Digital. ^_^ 


martes, 8 de abril de 2014

A SOLAS TE SIENTO

El creacionista del día. Miguel Ángel Crespo Jiménez.





Anoche volví a encontrármela. Estaba tan bella. A pesar de la distancia podía notar su fragancia, delicada y elegante como su naturaleza. Me acerqué despacio, cincelando en la retina cada rincón de su divino cuerpo, oasis para mis gozosos ojos. Su seductora piel, suave y firme a la vez, hacía vibrar mi corazón cada vez que la rozaban mis dedos. Su larga melena áurea iluminaba todo el lugar, y en su brillante mirada no existía ni el tiempo ni el dolor. Nos fundimos en un pasional beso, sin importarnos nada ni nadie; en ese instante solo éramos dos almas unidas por el destino. Después nos miramos, y ella me dijo que tenía que marcharme. Yo no quería dejarla, pero ella me acarició dulcemente la mejilla y me dijo que volveríamos a vernos, que cada noche estaríamos juntos en este lugar. Luego, desapareció en la lejanía.


Fue entonces cuando desperté y la busqué a mi lado, pero ella no estaba allí. Desde entonces cada noche ansío volver a verla, sentir cada caricia, cada beso, el aroma de su piel….; y aunque sé que solo es un sueño, parece tan real.



viernes, 4 de abril de 2014

OPEN LOVE



El creacionista del día. Alma Carbajal Guzmán.


El día se cerró en un abrazo junto entre llamas y hielo, ambas sintieron la muerte con el temblar en las rodillas, pero ninguna quiso despegarse hasta que los latidos del corazón se desaceleraran por la agonía del encuentro. Ojos, boca y pensamiento se abrieron cuando la noche se dilató suspirando luminosidad. Mucho tiempo fue lo que duraron los bocetos de la pasión entre ellas, en tanto, se daban cuenta de lo distintas que eran de los demás, tenían la palabra esperanza reflejada en las pupilas y la piel repartía un mensaje a susurros : "Soy tuya, solo tuya... por lo menos en estas horas oscuras".



martes, 25 de marzo de 2014

BAJO LA PIEL DE ANDREA.

El creacionista del día.

Miguel Ángel Crespo Jiménez.






Vestida únicamente con su desnudez apareció Andrea en la habitación. Mario la observaba seducido por el halo de belleza que desprendía su femenina figura a cada paso que daba hacia él. Sus firmes pechos, sus sinuosas caderas y sus largas piernas parecían cincelados por el más versado de los menestrales, mientras que su celestial rostro era iluminado por unos grandes ojos color verdemar que se clavaban más y más en el alma del muchacho. Andrea abrazó el vigoroso a la vez que tímido cuerpo de Mario, y con una suave caricia serenó al muchacho. Los apetitosos labios color carmesí de la joven recorrieron el cuello de Mario hasta unirse a los suyos en un apasionante beso que detuvo el tiempo en esa estancia. El cuerpo de los dos jóvenes se fundió en una incandescente llama de amor y sexo que rezumaba erotismo en cada parte de su ser. Andrea y Mario se amaron toda la noche bajo la eterna mirada de la Luna.



jueves, 20 de marzo de 2014

CORINTIO

El creacionista del día. Laura Leyva 










Desde el vórtice

transparente

penetra la luz

que ilumina la esquina.

El rayo y la piel

el instante.

Nocturno mármol

en que se enrosca

la serpiente

para erigir a la estatua

que sostendrá.



martes, 18 de marzo de 2014

AMORFO

El creacionista del día. Ivonne Vira 








So please, please, please,

let me, let me, let me

let me get what i want 

this time.

The Smiths <<Please Please Please Let Me Get What I Want>>



Esta es la cuarta vez que toma el teléfono, pero no se atreve a marcar el número. Se mueve de un lado a otro de la habitación, está nervioso, se siente inseguro. No sabe cómo decirle, no encuentra las palabras adecuadas, como si a estas alturas las palabras se pudieran clasificar, como si de verdad su peso no importara.

Ya no quiere nada. Lleva toda la semana evitando recrear la conversación, puede recordarlo todo y le duele. Maldice su suerte, su estúpida mente que le va dejando notas para no olvidar. Mas que necesitar, debe borrarlo todo.

Vacía la vitrina, acaba con todas la botellas, con los restos de las botellas del fin de semana pasado, pero no consigue nada, ahí está el tacto, los susurros, y siente que se arrepentirá para siempre.

No le ha dicho la verdad. Tiene miedo de romper la barrera que los separa o peor aún de intensificar la que los une. Él sabe que no es difícil, basta con tomar el teléfono y llamarla, decirle que se arrepintió, que ha retrasado el viaje, pero eso ¿qué significa? ¿Qué significa para él, para ese cuerpo sin rumbo, sin forma? Él que siempre ha sido tan fácil de llevar, de perderse en cualquier mente, siempre está en busca de algo, de alguien, de ella, de todo y nada.

No fueron las cosas que dijo las que le preocupan, sino las que le hicieron falta escuchar, pero no sabe cómo reclamarlas, cómo exigirlas. Ante ella es difícil hacer preguntas sin terminar con más dudas. Ir de un punto a otro y estancarse en el sinsentido ¿Cómo sentirse una bestia a su lado? Ella que siempre ha sido dueña de todas las palabras ¿Cómo ignorar todos los sentimientos acumulados? ¿Cómo moverse sin provocar caos? Él no niega, afirma su etérea presencia, esas dos rendijas que lo invaden y le piden que se entregue, que ignore todo y que se pierda junto a ella.

No se quiere sentar en el sillón y ultrajar los recuerdos. El cuerpo le tiembla sólo con estar cerca, la oscuridad lo llena, le susurra que ya va siendo hora de tomar una decisión, pero ella no llama. Él sabe que ella no llamará, se convenció de eso en cuanto se despido de él. Sabía que comenzaría a lamentarse en cuanto cruzara el umbral.

—Son sus manos lo que necesito —se repite.

Son sus manos el cobijo que necesita. Pobre diablo, antes de la fiesta, antes del encuentro, él ya estaba perdido. Su alma había sido masacrada por una fuerza desconocida. Él, al que nada le importaba, aún seguía temblando, hablando solo, rogándole al vacío que la traiga, pidiéndole que le conceda una ronda más.

Ha perdido la cordura y la determinación. Se detiene a pesar de los temblores, respira, trata de componerse pero la maleta sigue ahí, espera por él, sabe que debe darle tiempo, que ya casi está listo para partir.

Prende un cigarro, le da el prime golpe y por fin se sumerge en el sillón.

—¡Qué bien se mueve! ¡Con que maestría se comunica! —se repite.

Pasan horas, minutos necesarios, al final se duerme. Por primera vez desde el último abrazo no hay pesadillas ni sueños, sólo descansa. Se sumerge en la oscuridad, por un rato deja descansar la imagen, la estampa a la que tanto le ha rezado.

La luz y las aves están ahí, igual que aquel lejano amanecer junto a ella, como el día en que descubrió que era posible carecer de estructura. Ese era el efecto que ella le provocaba, la oferta de una posibilidad única, la unión del todo y la nada.

¿En qué momento entró? ¿Cuándo se convirtió en el único eje? Desconocía la respuesta, él sólo sabía que la necesitaba, que ya no era posible seguir.

¿Para qué irse si podía tenerla, para qué poseerla cuando ya se estaba marchando?



Las manos le tiemblan. Desear ya no es suficiente, recorrer los bordes sólo lo martirizan, ya no es necesario imaginarla, ella está ahí, y por eso no puede tomar una decisión. No sabe si irse como lo había planeado o quedarse con ella. Él sabe que si no hubiera sido por su partida nunca habría estado entre sus brazos. Ni una palabra los hubiera tocado.



Era casi el mediodía cuando se decidió y llamó al taxi. Todo estaba tan iluminado que casi cegaba. Antes de salir de la casa marcó, pero ella no contestó.



–Mañana, siempre será mañana—se dijo, tomó la maleta y se marchó.