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jueves, 7 de mayo de 2015

LOS OLVIDADOS

 



Este mes de Mayo como parte de la apertura de la cual se compone este espacio, una temática abierta e incluyente. Alguna vez hemos dejado de lado textos de cualquier genero a medio terminar o simplemente se han puesto en otro lado fuera del interés. O también algunos de los temas no suelen ser bien recibidos por algún publico elitista que los tacha de subversivos.

Pues aquí en el Creacionista esta abierta la pagina, para que puedan darle vida nueva a la creación de sus Olvidados. 

Les dejamos nuevamente el correo que ustedes ya conocen elcreacionista_@hotmail.com

Y les invitamos a compartir sus obras que esperan ansiosamente ser vistas y leídas de nuevo.

Agradecemos a todos los Creacionistas que siempre asisten a nuestras filas, por compartir su enfoque persona en cada una de sus creaciones. 


El Creacionista ^_^



jueves, 30 de abril de 2015

WEIRD REFLEXION

El creacionista del día . Nicola Capponi





Hoy no es hoy, 
yo se que soy yo, 
pero ese hoy y ese otro yo,
no parecen congeniar,
mientras rasuro la poca adultez que rezuma por la barba.


Lo raro es el reflejo que queda después del after shave
distante, parecido, 
confrontado a una realidad que se estrella en la ventana,
 junto a las partículas de humo del cigarro, 
el desayuno obligado desde hace diez años.


Me seco la fastidiosa reflexión con la toalla, 
sin embargo, la conciencia absorbe un ápice ridículo de sobriedad.
Sobre mi yo, ya no esta el inocente, ahora voy adelantando errores, conversaciones y disparates.


Voy certero, improvisando noches,  y siguiendo la penitencia de los días.
Ya no queda nada,  más, que una cara vaciá, 
vaciándose, taciturna, como la botella de ginebra por la madrugada, 
que a tragos me recuerda,
que la vida arde mas que el infierno,
 y que se sostiene de una serie de indecisiones y decisiones hechas de cristal barato.







jueves, 23 de abril de 2015

“Un borracho anoche "

El creacionista del día.  Tito Ávila




 

En cuanto lo vi supe quién era. 

Todos lo conocen y han hablado de él alguna vez. 
Pobre cabrón - piensan algunos - Pinche borracho -  dicen otros.

 

Yo lo veía venir y tomé otra cerveza. 
Bastó con darle un poco de confianza para que entrara en mi hogar. 
Comprobé lo que todos decían;
bebía sin control, y hablaba estupideces.

 

No conocía la decencia ni los modales. 
A pesar de todo no era una amenaza física, no coordinaba,
la mente y el cuerpo estaban totalmente dislocados,
sólo se levantaba de vez en cuando para tomar otra cerveza, o un vaso de vino, daba igual.

Luego ofendió a mis amigos con insultos tontos, 

acosó a mis amigas con sus obscenidades, 
y me separó de mis amores tan pronto como los conocía.

A veces nos quedábamos solos en casa a beber y charlar,e

era un magnífico charlista. 
Para sorpresa mía, era más profundo de lo que se podía esperar,
era un genio, un sabio,

pensaba miles de cosas antes de que tú siquiera entendieras una.

Y yo aprendía de él con solo estar cerca,

- no eres un hombre, eres un animal, y como tal, 
aprenderás viviendo, sintiendo cada golpe y festejando cada victoria - me dijo una vez.

Me aprendí la frase para citarla cada noche, y justo después él aparecía,
luego voy por papel y pluma, y anoto todo en ella cada frase que sale de su decadente voz. 

Al día siguiente se lo muestro a mis amigos,
a todos les gusta,
y cuando me preguntan quién ha dicho eso, yo respondo:

- Un borracho anoche.

 

Ellos de inmediato saben a quién me refiero,
no obstante, aunque no lo aprueben, 

aceptan que ha salido algo bueno de aquel desgraciado. 
Otra almas más preocupada por mí, 
me piden casi a ruegos que me deslinde de esa amistad. 
Yo asiento resignado. 
Luego llego a casa, 
bebo algunas cervezas, 
tomo la libreta y la pluma, 
y en silencio, 
cito la oración.






jueves, 16 de abril de 2015

Adicta a respirar

El creacionista del día. Agatha Cervantes






Siete de la tarde, el sol cae de borracho ante la etílica nube de humo que fuma la metrópoli.

Yo, no soy nada, trato de no ser nada, 
sin embargo, la imposibilidad del hambre me atraviesa la garganta.
Quedo quieta en un sueño mudo, sin escapatoria a 8 milímetros de mi piel. 
Comienza la marcha fúnebre del cigarrillo tras cigarrillo, tras cigarrillo, 
aquello va invadiéndome desde las ingles, pasando por la mariposa del estomago, 
para llegar a la ansia de mis ojos.

Me miro, no soy yo,
¿Quien soy? ¿De que trata el garabato que se cierne al pecho?

No aguanto mas.
La represa que contenía lo insaboro en mi alma, colapsa,
la boca sabe a chocolate, 
la lengua palpita chocolate, 
a gritos sin voz,  me voy haciendo pequeña.

Entierro mi dulce animalidad entre las cobijas,
suspiro, y mi boca dibuja un paréntesis en vertical, 
sigo respirando, respirando, respirando, 
azules lagrimas, lanzan el recordatorio al corazón:

Para mañana más rebanadas de aire por favor.



jueves, 9 de abril de 2015

CREACIONES DE LO ESTRAMBÓTICO





La demencia en el individuo es algo raro; en los grupos, en los pueblos, en las épocas, es la regla 


F. Nietzsche



Los angeles, demonios o seres de lo estrambótico hacen del escritor, un parricida de sus propias irreflexiones. El tema de este mes sale de los corredores amplios y pragmaticos de los creacionistas a los cuales se les invita a participar con alguna colaboración en el genero que más les apatezca. Nos dara un gusto enorme recibir sus colaboraciones al correo que ustedes ya conocen : elcreacionista_@hotmail.com


Ustedes engrandecen este espacio. Siempre hacia la vanguardia de la creación.



Gracias 


El Creacionista





jueves, 26 de marzo de 2015

Salpullido

El creacionista del día. Carla Brunni







No pude haberme mirado así,
el antifaz que mordía mis miedos
y me retraía cada día al despertar.
Mi vida a trozos,
despojada,
cundida en una feria de chicharos
quemando mi rostro.
 

Salpullido peregrinado
en fila india y con hachas
dispuestos a verme doler hasta las venas.
Una agonía impredecible,
sin azúcar,
y dos pesos de lágrimas de cristal.
Escamas de oro,
y en mis ojos el mar,
el espejo es mi enemigo
y todas las demás.
 

No hay eco que susurre como el viento
la cura de esta enfermedad,
que utopía degenerativa
que como arruga se disemina
hasta en polvo quedar.
Nada perdura,
el amor se va,
el tiempo se va
y yo me voy con el.
 

Corro el rimel barato
y el labial que en sangre confundí
los matices de mi reflejo
solo miran con desdén.
No pude haberme mirado así,
el antifaz que mordía mis miedos
y me retraía cada día al despertar.



Marzo15, 2015

jueves, 19 de marzo de 2015

La máscara del pez

El creacionista del dia. Georgina Mexía-Amador







A Emilio le gustaba ir a pescar al lago quieto y gris que estaba cerca de la escuela. Me fascinaba mirarlo desde lejos hasta que tuve el atrevimiento de cargar con mi caballete y mis óleos y pintarlo a la orilla del lago. Cuando se dio cuenta no dijo nada. Solo miró largamente el boceto y una sonrisa escapó de sus labios abultados.

[El agua turbia de mi sueño es el fango de mi inconsciente.]

Tardé tres semanas en terminar el cuadro. Pinté el lago con la más amplia paleta de grises que pude combinar. Emilio aparece de pie con su caña de pescar. Lleva una gabardina amarilla y larga que le cubre hasta las rodillas. En lugar de su rostro, descansa en sus hombros la cabeza escamosa de un pez anaranjado, con los ojos viscosos, abiertos, desnudos. 

Al anochecer, los gansos que habitan alrededor del lago graznan horriblemente. Los vigilantes nocturnos dicen que no son los gansos, sino la banshee. El cuadro tardó en secar más de lo normal y cuando por fin secó, unos cuantos días después, se empezó a desprender la pintura. Incluso hallé algunas gotas de agua al pie del caballete.

[No sé por qué ella pintó ese cuadro, pero me horrorizó descubrir que es exactamente igual al sueño que tengo todas las noches: estoy de pie a la orilla del lago, pescando, y no puedo soportar la vista de mi rostro sucio y maldito en el agua turbia. Entonces saco con mi caña de pescar una enorme cabeza de pez que coloco sobre mis hombros. Me convierto en una especie de Dios Pez y sólo así logro esconder el lodazal de mis pensamientos cuando escribo.]

La pintura sigue desprendiéndose del cuadro, y donde debiera aparecer la cabeza del pez hay una mancha informe y negruzca. No sé qué pasa. He usado los materiales de siempre.

[Mi inconsciente quiere salir todo el tiempo y cuando me convierto en el Dios Pez de mi sueño sólo logro que todas mis pulsiones oscuras y sucias se intensifiquen. He intentado el retiro, la meditación, pero el lodo de mis profundidades no hace sino empujar las puertas con que lo encierro para querer salir. Y ella, al pintar ese maldito cuadro, no ha hecho más que adivinar mi pesadilla.]

La tela del cuadro que hice de Emilio está oscureciéndose, y otra vez hay agua sucia alrededor del caballete. Esta noche una tormenta azota la escuela y los sauces que hay alrededor del lago se agitan como los cabellos de una bruja que agoniza en la hoguera. Los gansos graznan horriblemente: dicen que anuncian la muerte.

[Las palabras me controlan cuando escribo, como si fuera su esclavo, y me conducen a los sitios más oscuros de mí mismo. Busco entonces el trance, la transformación, como los antiguos brujos y chamanes, y me visto con mi máscara de Dios Pez para que todo lo que salga de mí emerja a la superficie sin culpa, como un barco naufragado y limoso que ha estado sepultado durante siglos. Sólo con la máscara soy libre y puedo dejar de horrorizarme de ser lo que soy.]

Llevamos tres días de tormenta y ventarrones. No podemos salir de los dormitorios. El lago plomizo se agita y tiembla, y los gansos graznan en la madrugada como una banshee hambrienta.

[No puedo seguir fingiendo. Ni siquiera sé quién controla mis pensamientos. Las palabras no transmiten lo que dicta mi consciencia, sino que escupen todo lo que guardan mis rincones más oscuros. El pez simboliza la verdad profunda que se oculta, y finalmente descubrí que en mi interior habita la locura, la entrega total a la muerte. Ella lo descubrió cuando pintó ese cuadro, como si hubiera podido ver en mi interior. Es inútil esconderme de mí mismo. El lago que arrojó mi reflejo en sus aguas turbias se agita con la tormenta. Las ramas de los sauces braman con el viento. Los gansos disfrazan los gritos de la banshee que clama mi sangre. No los haré esperar. La pintora me descubrió.]

La tormenta cesó al cuarto día, pero nos despertamos con una inquietante noticia: los vigilantes encontraron en la madrugada el cuerpo de Emilio flotando en el lago. Y esa misma mañana encontré lodo al pie del caballete, y vi que la cabeza del pez que yo había pintado sobre los hombros de Emilio había desaparecido. En su lugar se dibujaba un cráneo negro con las órbitas oculares grandes y profundas, cuyas mandíbulas estaban abiertas, en un grito de horror infinito. Pero no fue eso lo que más me sacudió: el cadáver de Emilio estaba cercenado a la altura del cuello y, cerca de él, en el agua gris del lago flotaba la enorme cabeza de un pez anaranjado.