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viernes, 9 de junio de 2017

MURCIÉLAGO

El creacionista del día. Adán Echeverría








(Glosophaga soricina, Desmodus rotundus)









Látigo del atardecer, murmullo nocturno,
el silencio habitando el rumor de las grutas.
Consumidor de los sabores que despunta el universo.
Maquinaria silente recorriendo el aire
ofrece el aroma de las frutas;
la pestilente sangre latiendo dentro de la yugular de los cervatos.
Conquistador de ceremonias sanguinarias,
recolector cargado de polen,
acarreador de vida selva a selva.





Nocturno habitas
la oscura,
dibujas el miedo de las pesadillas humanas.
Los comercios de la carne te persiguen,
y es destino la hibernación de la calumnia.





Todo el poder colgado a tus membranas,
agitar el aire de la confabulación incierta;
despertar los colmillos y la mirada
que atraviesa el párpado silente de luz.






Cada eco recibido en el crepúsculo
el pretexto de dibujar los círculos al vuelo.
Despertar de las mentiras en el radar ennegrecido que apuntala el tiempo.







Retornar a las cavernas,
habitante silencioso de las grutas.
Ante la inevitable persecución lumínica,
cruzas los brazos envolviéndote en el sueño, lejano al sol.



para Javier Sosa










miércoles, 24 de mayo de 2017

Manifiesto de la Incompresibilidad

El creacionista del día. Agatha Cervantes.









La alarma de mi reloj suena. Otra vez con el presagio del miedo; otro día  de celo por la competencia, en ojos vacíos. Salgo a la calle con media taza de café, retenida a gritos en la garganta. El tequila de anoche ayudo a mi alma, a mi estomago lo noqueo con fuerza; son unas cosas por otras.


Llevo en mi espalda la incomprensión del mi universo, reflejando en el mirar la incomprensión de otros tantos individuos, extranjeros, todos los son. Extranjeros de sentimientos, de agonías dormidas, de sueños en espera,  de pasados que todavía tienen ese sabor a presente;  prisioneros angulosos de la calamidad pintada sobre la pared de la conciencia.

Al final de la semana, solo queda esperar el llanto. No entiendo a quienes me rodean, sus sonrisas, su lamento, la queja fría en el pavimento, la esperanza gasificada, repetida en un intento de mala digestión ideológica.

Mañana, mañana, mañana gafas oscuras y el aullido silencioso en alguna estepa lejana de mis contradicciones. Hoy sonrío, mis ojos no son los mismos;  hoy vuelvo con el pesar de los otros, mudo haciéndolo hablar de alguna manera, tras esta cortina de palabras.

Manifiesto o no manifiesto, los valientes, los cobardes, todos padecemos incomprensión. ¿Y la cura? Al alcance, sin embargo,  se prefiere dejarla ahí como recordatorio de que la humanidad necesita una historia que contar. Sin complicidad en la complicación, ¿Acaso podría crearse una buena historia?





viernes, 19 de mayo de 2017

MAPACHE

El creacionista del dia. Adán Echeverría











(Procyon lotor)
Camuflajeados ojos ostentan los mapaches.
No hay que ser sabios para saber qué esconden:
la voluntad del hurto, el defender las presas y su sinceridad de agua.
Entre frutas asimilan frustraciones.
Sentirse carnívoros y no poder mancharse los bigotes.
Con sigiloso paso, el mapache atraviesa la oscuridad
y entre las huellas, deja el sentir del ansia, la garganta agónica de sangre.







Bestiario Poético. Colección de la Fauna Mexicana que se encuentra en alguna Categoría de Riesgo de Conservación, según la Norma Oficial Mexicana 059.







martes, 18 de abril de 2017

SHOT

El creacionista del día. Nicola Capponi 


Texto escrito a inspiración del clip Taxi Driver.









Dos tickets para la función de las nueve. Es 20 de Abril y la noche parece embriaga de un clima desconocido. Yo un tipo de mediana estatura, con los dientes saturados de cigarrillo, los pantalones raídos por la rata de la pobreza extrema y con el poco capital que esta doblado en billetes de 20 en mi cartera, no solo busco ser otra persona ese día. Busco lamer la plegaria, de un par de piernas de torres gemelas, perfectas, incendiadas de pasión por el odio, para después regar una letanía blanca encima del altar. La piel expuesta, los ojos precipitándose a labios en busca de salivar partes exclusivas, en el club del orgasmo.





Aquello era el rezo de la semana santa. El cine, el declive del sexo en medio de un film de poca monta.  El romanticismo da una oportunidad humilde y con un presupuesto pobre para el glamour, aun así la chica del WTC se baja la falda, parece resoplar una canción, un gemido de metalero poseído.





El pensamiento que viene a mi cabeza es un ¡boom! Un disparo de escopeta y que vivan los héroes del sur, ya que un valiente cayo con presteza sobre leche, no sangre, la sangre hace ya horas volvió a instaurarse como un santo grial dentro de la decrepita conciencia.




Cierro las persianas, la lluvia escupe agonía, silencio a modo de mareas y la ciudad queda como el periódico mojado, las personas, las expresiones no se pueden leer con claridad. Tal vez mañana se reescriban todas las multitudes, en los encabezados nuevos, en la mentira inflamable.







miércoles, 5 de abril de 2017

ABRIL Y MAYO DE CORTE Y LETRA














El mes de Abril y Mayo el Creacionista abre con una temática en donde las escenas más emblemáticas - y otras no tanto - del cine nos incitan a crear y a descomponer sobre la linea interactiva del séptimo arte y la literatura. 


Estos pequeños instantes se estarán desplegando a lo largo del mes, para que nuestros creativos, puedan checarlas y empezar a crear. Esperamos tu colaboración a la dirección de correo electrónico que ustedes ya conocen: elcreacionista_@hotmail.com


Quedamos atentos a sus aportaciones que seguro maravillaran a más de un lector. 



Agradecemos a todos nuestros seguidores en las distintas redes sociales y a los que siguen con tanto gusto en los sitios de la red, estamos contentos de saber de su preferencia por este espacio, hecho para la libre difusión de todas y cada una de sus creaciones. 




Grazie Mile 



El Creacionista ^_^









jueves, 23 de marzo de 2017

La imposibilidad de perderte

El Creacionista del día. Adán Echeverría










Cuando dijiste que no éramos amigos entendí que era mejor seguir los planes solo. Decidí no hablar de la realización de mis fantasías. Tuve que agarrarme al recuerdo de Paco. La tarde cuando los agentes llegaron por él y lo sacaron de su oficina, había dicho: “Cuando robes... hazlo solo...” y este recuerdo hizo que me diera cuenta qué debía hacer contigo. Paco intentó expulsar el rencor acumulado hacia sus compañeros que compartieron aquel fraude de computadoras y lo habían dejado solo durante la auditoría; a mi primo le costó la cárcel. Su excesiva confianza en ellos lo perdió. Pagó el resultado de ser tan putañero. En una ocasión le dije (pa que repetírselo): “Me vale que andes con hombres, pero que no te gigoleen, no seas pendejo”. ¿De qué sirvió? Yo era el menos indicado para aconsejarlo. Desde la cárcel me depositó un buen billete, y le cumplí los encargos. Me encantó el rostro de esos mayatitos cuando les quebré la mandíbula. ¿Lo recuerdas?

Quédate sentado, no te me caigas. Mira a Patricia. Calladita como debió estarlo siempre. Mírala por última vez. La remojaré en agua caliente, mientras tú y yo vemos el video, hay que checar las partes que habrá que editar. Igual y esta película también la vendo. No por ti voy a abandonar el negocio. ¿Qué creíste? ¿Qué podías hacerme pendejo? Vamos Jost. La dulce Patricia, su primer y único video. Después de hoy sólo será una chica más de una película casera.


Sí, esos mayatitos. Me gustó ver como jalaban aire. Se veían como peces bagre intentando respirar sobre la playa. Paco era mi familia, por eso lo ayudé. Pero no creí tener que hacerlo otra vez, Jost. No estaba en mis planes. Te tuve confianza. Te platiqué la idea de ganarnos una lana utilizando la candidez de los feligreses, y estuviste dispuesto enseguida. ¡Cómo hemos disfrutado los billetes, Jost! El único sacrificio ha sido la faramalla de portarnos ante los demás como destacados líderes juveniles. Pero que chido es gozar a esas niñas de carita tierna que llegaban al grupo. ¿Acaso no te encantaba igual que a mí? ¿Recuerdas cuando Sofía se desmintió de toda esa basura de: Ni creas que me voy a acostar contigo... se dicen tantas cosas de ti? Fue el inicio del negocio. Y qué películas nos ha regalado la Chofi. ¿Quién podía imaginar el negocio que teníamos con los jovencitos que acudían a la iglesia?


Si algo debo agradecer a Dios, es la inteligencia. Me hace estar atento, para no cometer los errores de Paco, ni los tuyos. ¿De qué te sirvió sentirte culpable? Para este ritmo de vida hay que tener bien puestos los huevos. Me encanta pensar en ese pasaje cuando Salomón pide Sabiduría, me identifico. Es increíble lo fácil que es manipularles el cerebro a los jóvenes.


Tenemos todo controlado ¿por qué salirte? Te enseñé todas las mañas para convencer tanto a las niñas como a los jovencitos. Pa que negarlo, a todos nos mueve el deseo y la sexualidad. Usemos su mente, dije y te enseñé cómo. Para mí, el amor no es más que una utopía. Lo sabes bien. La amistad, Jost, eso es lo que no debe romperse. La confianza en los amigos, ya vez en que acabó Paco. Cinco años, y al salir se fue de acá, para no toparse con la verdad de haber mandado asesinar a sus amigos. La confianza entre él y yo sigue firme.

Paco no me va a traicionar. Me debe tanto. Nos hemos beneficiado. En el extranjero mueve las películas con agilidad y cuidado. Pero tú, Jost, de verdad te creí más astuto. No pensé que el amor te pegara tan fuerte. Sí, reconozco que Patricia es hermosa. Pero ¿y todo lo qué habíamos compartido? Para que esa noche me salieras con la estupidez de: “No eres mi amigo”.

¿Cómo pudiste dejarte manejar por Patricia? Te conocí tantas mujeres. Las tenías a la mano. El negocio funcionaba a pedir de boca. A la iglesia nunca van a dejar de llegar niñas tiernas, lo sabes. Y siempre ha sido chingón estrenarlas. La Paty te ha cegado y mírate ahora. ¿No respondes?, ¿qué vas a responder?


Por eso te advertí esa noche: “No me importa que estés loco por Patricia, aún así, no le cuentes nada de lo que hacemos. Si no quieres seguir, adelante, deja todo. Pero no me tuerzas. Se supone que eres mi amigo”.


Te olvidaste de esa niña que llegó exigiendo la ayudásemos o nos denunciaba. Sus papás la estaban buscando. Casi se te muere. Tuve que intervenir para limpiar las cosas: encubrir a la niña, hacer que saliera de la ciudad y se fuera a vivir con Paco al extranjero. Ayudé al estudiante de medicina a practicar el aborto. Volví a ver la sangre en mis manos sin sentir asco. Lo recuerdas, imbécil. Casi se nos muere. Una vez pasado el susto, cuando nos reíamos del suceso, me dijiste en la cantina: “No importa qué pase, siempre estaré contigo; si vuelas, volaré a tu lado. Si caes, caeré contigo”. ¿Lo olvidaste? Yo no. Para que por una zorra me digas: “No soy tu amigo, ni lo creas”. Chinga tu madre, Jost.


Por eso apenas tu relación con Patricia patinó, supe que debía actuar. Quizá no lo pensé al instante, porque la amistad que te tenía era gruesa, al menos para mí. Esa mañana cuando me pediste que hablara con ella, que habían terminado, quise actuar a tu favor. Aún me veo escuchando tu voz en el auricular: “Siempre toma en cuenta lo que dices, háblale. Hazlo por mi”. Vaya sorpresa con la chamaca. No pude más que pensar: Todas son iguales.


Tal vez si pueda verte, le dije a Patricia, después que se lanzó con descaro. No importaron los argumentos que le expuse, esos rollos de: “Todo lo que han vivido. No dejen que se vaya al caño”. Y, ah qué chamaca, solo repetía: “Es a ti a quien siempre he querido”. Y tú enamorado de ella, pero que pendejo fuiste. No te preocupes Jost, nunca me han interesado las tontas. Casi me vomito por la cursilería. Que ganas de repetir los estúpidos diálogos de las telenovelas: “El hombre de mi vida”.


Cuando colgué el teléfono hice la reconstrucción. Según ella tú habías provocado todo el teatrito con esas mamaditas de querer ser seminarista: no mames. Si estabas hundido en el lodo igual que yo. Seminarista, mis huevos. Y con una hembra tan fogosa.

Si dudé. Lo sospeché todo. Recordé las palabras de Paco: “... hazlo solo... cuando robes... hazlo solo” Quizá sólo fue un momento nada más, pero lo hice. Y esa forma de ajedrecista que tengo al pensar. Me preparé para cualquier movimiento: ¿Y si están de acuerdo para sacarme de la jugada? ¿Qué hay con esta confesión insospechada de Patricia? ¿Porqué hablaste en la mañana pa decirme que tronaste con ella? Patricia jamás ha demostrado una actitud coqueta hacia mí. Por eso vine preparado. ¿Acaso creyeron que soy tonto?


Llegué a su casa a las cinco. La ciudad se inundaba por una lluvia que se dejó caer desde el medio día. Estaba empapado y me encantó la cortesía que tuvo Patricia al dejar la puerta abierta. Por el interfón me pidió que subiera la escalera de servicio. Caminé con sigilo y al llegar arriba, la vi. Estaba de pie junto al espejo, desnuda, peinándose. Hicimos el amor al menos dos veces. Siempre alerta por si llegabas por la espalda. No fue así. No había plan. Eso dijo Patricia. Repitió que me quería e idioteces como esa, pero el enojo que traía pudo más que sus ñoñerías. Ahora su piel irá quedando suave por el agua de la tina en que la he remojado. No merece ver la película. Esto es entre tú y yo.

Se que todo debió quedar en haberme cogido a tu novia como venganza. Pero ella insinuó que estaba enterada de “a qué nos dedicamos” y quería ayudarme a continuar. ¡Qué descaro! Así fue, tu zorrita quería meterse al negocio y reclutar otras niñas de la escuela de monjas donde había estudiado la prepa. Quizá era buena idea. Pero no soporté que le contaras todo.

Mira la pantalla, ¡mírala! No cierres los ojos. Cuando entré a su cuarto se cubrió las tetas y se metió al baño. Aproveché para poner la cámara entre las cosas del tocador. Voy a adelantarla. No te quiero aburrir con la parte erótica, ¿para qué? Quiero que veas el momento clímax. Acá... Es ella suplicando. Ese es el momento cuando, ya enojado por sus idioteces, la tomo de los cabellos. Mete las manos para defenderse. Sí, esta parte es chida, cuando la golpeo con la lámpara. Ahora le hago el amor ya muerta. Bueno ¿qué?, uno tiene sus gustos. Hay que explorar de todo. Lo vez. Es la sangre de su rostro embarrada en mi pecho. Ahora te hablo por teléfono. Voy a adelantarla de nuevo por que no pasa nada mientras te espero, y eso será aburrido para los compradores. Lo editaré.


Ah que mi Jost, ni siquiera lo dudaste, ¿eh, puto? No tardaste en llegar. Abres la puerta y miras a Patricia sentada en el colchón. Ve el asombro de tu cara. Ella recargada en la cabecera, no te devuelve el saludo, no contesta. ¿Acaso notaste la rigidez de su rostro? ¿Qué quieres? No soy buen maquillista; se le ve bien, ¿no? Estoy seguro que no te diste cuenta que estaba muerta. ¿Lo hiciste? ¿Qué vas a contestar ahora? Corres hacia ella y ahí voy detrás de ti con el cuchillo en la mano, ni siquiera lo imaginaste: una... dos..., caes de rodillas... cuatro... seis...

Claro que no. Ahora puedes ver que no necesito a nadie.



jueves, 16 de marzo de 2017

One End

El creacionista del día. Agatha Cervantes.








10, 9, 8... de mis manos despiertas caen travesías de miradas abyectas. Ayer la llamada telefónica no dejo charcos de reflexión, por más que lloré  - lloramos explicaciones -  el amanecer no aclaró las dudas, éstas, invisibles,  surcaban el cielo despejado de mis pupilas.


7, 6, 5... la aflicción se despinta de la cara con una buena taza de café. No es cierto. Bebo un sorbo, dos - todavía siento la tristeza en el paladar - tres, cuatro - tal parece que ya va haciéndome efecto - cinco, seis - no, no funciono,  me he quedado vacía al igual que la taza. Parece que tendré que beber un poco más, para ver si es verdad eso de panza llena corazón contento. Aunque al rato, al final tenga hambre de felicidad. No mucha porque empalaga al alma.


4, 3, 2... la efervescente tarde, se va consumada tras una cortina ámbar. Retocandome los labios por los disparos innecesarios -  ya que varias palabras no dieron en el blanco -  dejo en el espejo el ultimo reflejo de mi enamoramiento.

1... hoy,  una parte de mi  va a mis espaldas, recordándome que no debo morir, ni resucitar de esperanza. ¿Yo?una serie de hálitos descompuestos, romances descompasados, besos desarraigados y cantos a la luna con lagrimas en procesión.