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lunes, 2 de julio de 2018

LA MINA

El creacionista del día.  Aleqs Garrigóz








La prisión de tu amor
es semejante a una mina, amor.
Lo confieso…

Por una oscura grieta he bajado a ella
deseoso de beber en mi sed el agua
y en mi delirio acariciar el musgo
y en mi avaricia encontrar
en el centro de esta caverna de tu pecho
un palpitante corazón en un cáliz de oro.


Te repito, amor: tu amor es la fría mina
en la que el hombre que busca fortuna
se interna con una lámpara de llama tambaleante,
donde letales gases emergen de ranuras secretas,
donde súbitamente
aparecen prodigiosas cadenas de explosiones.

Tu amor es la mina de silencio
donde el hombre envejece rápido,
donde pierde la vista como el topo.

Y ahora que, a tientas,
solo, torpe y ciego como un topo,
tu corazón he hallado –un tosco carbón–,
y que al tocarlo mis manos de culpa se han manchado,

con el saco próximo a romperse,
presuroso de encontrar la salida,
siento el ensordecedor temblor de este lóbrego claustro
tapiándome la oportunidad de sobrevivir,
dentro, muy dentro, prisionero de tu amor,
en la mina de tu pecho.