C

C

martes, 18 de febrero de 2014

SABRÁS DEL SUEÑO



El creacionista del día. César Romero








SABRÁS DEL SUEÑO mujer espejo,
lo sabrás porque eras dispuesta,
El mundo se llenaba de otra hora
y éramos de una casa perdida
la que tal vez perdura
sin nosotros.

Pero es lo posible.
En el sueño
nos íbamos a dormir
con sabor a ubérrima piel
en la lengua

Y de mar a mar
mi lengua barca.

Entonces la caída fue un parpadeo.

Lo sabrás
porque tengo esto apenas:
una habitación blanca,
un par de libros
acerca del mejor poeta alemán
y un cuadro con Dios
creando el mundo.

La ventana resplandece,
tu piel resplandece,
el siempre se abre y resplandece,
sin que estés del todo
afuera.




jueves, 13 de febrero de 2014

Leda Cat

El creacionista del día.  Noodle Kattepón Váiz






Conocí a Leda mientras yo pateaba una piedra rumbo a mi casa, entonces ella me solicitó ayuda, pues se había quedado atorada en la rama de un frondoso árbol.

Me gustó desde que lamió mi cachete izquierdo y por la restregada de su frente en uno de mis hombros. Yo no sabía qué hacer ante sus extraños movimientos, lo único que se me ocurrió fue alborotar su cabello, Leda volvió sus ojos a mí. Eran enormes. Y, me gustó desde entonces.

Después de cursar el último año de preparatoria, Leda y yo decidimos buscar suerte en la misma universidad. Ella estudiaría la carrera de psicología avanzaba para tratar a mascotas con trastornos mentales, no comprendía bien por qué deseaba aprender una profesión tan extraña, yo ni siquiera sabía si hallaría empleo, pero decidí apoyarla de todas maneras.

A mí me fue muy bien, logré aprobar el examen para la carrera que seleccioné como primera opción. Ante el hecho, mi abuelita mandó a hacer un imán que tenía grabado el número de mi matrícula para ponerlo sobre su refrigerador.

Yo estaba contento, mi vida tomaba rumbo y comenzaba al lado de una hermosa señorita, en una escuela de aulas bonitas y un departamento que pagábamos entre los dos. El único inconveniente de nuestro nido de amor temporal era que Leda había adornado más de la mitad con postes de madera que tenían un largo cordel que sostenía en la punta una bolita de estambre, no existía un sólo rincón que no tuviera un gato en bulto; de porcelana, barro o construidos con chatarra. Demasiados gatos en la casa.

Resultó que cierto día rentaron el departamento que estaba justo frente a nosotros, el casero se alegró de tener llenó todo el edificio, Leda estaba poco contenta, la noche anterior pudo escuchar a los hombres de la mudanza meter los muebles y quien sabe que más cosas, pero lo importante. Escuchó los fuertes y vivarachos ladridos de un perro.

―No puede haber un perro tan cerca de nosotros.

―¿Por qué no?. Mientras no moleste la planta que tenemos en el pasillo todo estará bien.

―Sí… mientras esté lejos. Supongo que no habrá problema.

La primera vez que Leda hizo la imitación de un gato, fue cuando un pajarillo azul se detuvo a cantar cerca de la ventana del baño, ella dejó de cepillar sus dientes para acercarse sigilosamente al lugar, el pajarillo bailó un par de veces al verla, pero, se asustó de inmediato cuando Leda se erizó toda al tiempo en que emitía un Geeeee. Cuando el ave se hubo marchado, mi adorable novia dijo ―Miau, miau ―con algo de tristeza. La verdad es que no quise iniciar una pelea, Leda era muy sensible y hacerle bromas acerca de su comportamiento la hubiera puesto seria todo el día. Así que ignoré el raro comportamiento. Esa misma noche me dijo algo de lo más extraño.

―Quisiera atrapar un ratón. Te lo ofrendaría de trofeo.

―¿Y cómo piensas atraparlo? ¿Con una trampa?

―Claro que no tontito. Lo agarraría entre mis dientes y le apretaría con fuerza su adorable cuellito. Buenas noches.

Lo siguiente fue de lo más vergonzoso, todas las mañanas desde que decidimos vivir juntos, Leda y yo íbamos al parque que quedaba a unas cuadras del edifico a practicar básquetbol, aquel día fuimos cuando el sol ya brillaba tenuemente por todo el lugar. Nos divertíamos, tranquilos, normal… hasta que apareció la mariposa roja.

Las pupilas de Leda volvieron a hacerse enormes, luego lamió sus manos y comenzó a juguetear con el animalejo que hacía lo posible para escapar de los zarpazos de Leda. Mi novia comenzaba a llamar la atención de los que iban a practicar ejercicios matinales, yo intenté detenerla pero se me escapó rápido; iba a la velocidad del aleteo de la mariposa. Grité aterrado al ver que casi la atropellaba un vocho amarillo.

―¡Leda, por dios!

Me parece que fue la primera vez que discutimos hasta el grado de no querer vernos en días, ella se marchó a su casa con ojos llorosos. A la quinta salida del sol Leda regresó, pero no me habló, fue a nuestra habitación y se cambió de ropa para irse a la escuela.

Los problemas de actitud felina de Leda aumentaron cuando conoció a Rufo, el perro carlino pug de los vecinos, era en verdad una mascota adorable, aunque un poco peligrosa, no sé por qué rayos le gustaba dormir junto a la maceta que teníamos a un lado de nuestra puerta, Rufo era tan negro que se confundía con la oscuridad del pasillo sin luz, también salía de su casa tan rápido como los ratones huyendo de algún depredador.

Leda tropezó cierta noche con él, prendió la luz para ver de qué se trataba, el perrito ladró a todo pulmón, tal vez no le gustó la forma en que ella lo vio, especialmente cuando pronunció uno de sus tradicionales Geeeee y luego comenzó a perseguirlo por el pasillo. Su dueña y yo salimos casi al mismo tiempo, tuvimos que separar a los dementes a la fuerza. La espantada vecina metió a Rufo a su casa y nos quedó viendo realmente feo, yo moría de pena mientras Leda me rodeaba, restregando su cabeza y diciendo ―Prurr, prurr, maraurrr ―no pude hacerla entrar en razón y toda la noche durmió al borde de la cama, hecha bolita. También roncó.

Las correteadas entre mi novia y Rufo se convirtieron en el espectáculo oficial del edificio, nunca había tenido problemas con los vecinos, por vez primera odié al perro y al extrañó comportamiento de Leda, ¡ya no me parecía gracioso!

―¡Esto se detiene ahora mismo! ―le grité a ella cuando la vi tendida en el suelo jugando con la pelotita de un afilador de garras felinas color morado.

―¿De qué hablas? ¡Esto es muy divertido! ―contestó sin dejar de jugar.

―Leda. Escúchame ―dije, levantándola del suelo―. Me parece que necesitas ayuda, no está bien que continúes portándote como un gato. Creas un alboroto a donde sea que vamos, sin olvidar las veces que te has lastimado. ¡Incluso de gravedad! Así que ¡Esto se detiene ahora!

Deseaba con todo el corazón que entendiera, pero…

Ella se me quedó viendo, estirada a lo largo del sillón, bostezó un par de veces antes de pronunciar:

―Tengo hambre ―entonces se levantó para ir a la cocina a comer una lata con atún en agua y un vaso de leche fría. Y, por supuesto, ignorando lo que le había dicho.

El siguiente fin de semana decidí hablar seriamente con su familia, así que no dudé ni un poco en aceptar la invitación de Leda para ir a su casa. Sin embargo mi seudo discurso de psicoanalista se fue por el caño debido a la fiesta que había en su domicilio.

Todos estaban contentos. Bebían, cantaban y bromeaban. Perdidos en el alcohol de las cervezas, en los trozos de carne frita al carbón y la música duranguense.

Nadie se dio cuenta hasta que escuchamos el tremendo golpe, Leda se había caído desde la azotea de su inmensa casa, su delirio gatuno la llevó arriba… perseguía un pajarillo azul. Logró atraparlo, aún lo tenía en la boca. ¿Qué habrá pensado la pobre? ¿Que también tenía siete vidas?, definitivamente olvidó que era humana.

Lo triste es que no logró estudiar hasta descubrir cómo controlar su problema de personalidad. Ella siempre me decía que trataría de ayudar a los felinos atrapados en cuerpos humanos. Nunca entendí a mi novia que se creía gato. Y eso le costó la vida.




martes, 11 de febrero de 2014

SUEÑO HÚMEDO

El creacionista del día. Aleqs Garrigóz






El agua. El agua que resbala por las caderas
no soporta la risa del amor cantando
el encuentro de la realidad con su propia fantasía.
Y cada melodía que duerme escurre melazas tibias
que llaman a la lubricación y al desborde,
porque en el roce de tu pelvis con la pelvis de la almohada
germinan palabras suculentas,
dádivas de luz, manglares penetrables
para el ritmo concéntrico de tu ansiedad.

Tu aliento gime,
hacia el anchuroso mar del deseo, su vaivén de dedos
y el glande henchido con las consonancias
propias del secreto y la convulsión.
Lo demás, ese rumor dilatado,
es la sal que espera ser expulsada al mundo.

No hay más que esponjosas respuestas sin pregunta,
un delirio apretado al palpitar de un éxtasis,
una explosión de magia,
abismo hacia adentro de la dicha.
Así de sublime es.

No esperes a que el día toque las ventanas de la ciudad.
Porque ya amanece así sobre tus sábanas.

Respira cada vez más rápido; más rápido,
y ya llega, ya está aquí: es el semen…
el semen. (Otra vez el semen.)

jueves, 6 de febrero de 2014

DREAM ONLY



http://www.youtube.com/watch?v=-rQujGuTfCc



Este mes de Febrero es de los soñadores es por eso que se les hace la cordial invitación, a todos los creacionistas de las distintas ramas del arte y la literatura. Recibiremos sus creaciones a cualquier hora y día para hacerlas gustosas al publico desde la nube numero 9. Así que anímense y denos el gusto de leerlos, de compartir su singular estilo. Compartan ese sueño o varios en letras.

Gracias.

El creacionista. ^_^  



martes, 21 de enero de 2014

Give me passion

El creacionista del día. Nicola Capponi 








Tu lengua solo un listón revolviendo colores en mi boca, 
un atisbo de ojos que me lleva al acantilado de una emoción sombría, 
sin embargo cálida que se aloja en tus pupilas.

Tu piel fácilmente trazable por la punta de mis dedos, que aun no saben que dibujar, 
pero que tienen el candor de la pasión, toque a toque.

Tú , tú , tú ... he olvidado tu nombre solo en milésimas de segundo,

 porque me has hecho olvidar, que el espacio y la tierra que nos sostiene, no es el paraíso, 
el paraíso sin duda lo eres "tú ".

Ahora toda tu se ha vaciado en mi alma, me desbordo de tus besos, caricias y escrupulosas palabras, 
que van arraigándose cada vez más y más en mis alas y quiero despegar.

Abro los ojos, para decirme "no" y regresar al suelo. 
Tu y yo no podemos ir mas allá de la vía láctea, dejaría de respirar, entonces no cabría duda: estaría enamorado. 


martes, 14 de enero de 2014

Marinero de las letras

El creacionista del día. Gerardo González Aikas 







Una palabra llega tras de otra, a veces sin sentido, a veces formando oraciones que se transforman en versos o párrafos que luego terminan por convertirse en cuentos y poemas, por ahora nada de novelas. Llegan, pasan, van y vienen. La lluvia de palabras nunca termina, al llegar a un punto, que podría parecerse a ser el punto final, el párrafo carece a veces del sentido que uno en verdad quería darle. Se borra y empieza de nuevo.
Y no solo son las lluvias de palabras sin sentido lo que atormenta el alma a escribir, también los ruidos, los quejidos de la gente, las peticiones, el vibrar del celular; ideas de otros proyectos, pendientes de trabajo, problemas familiares, problemas personales, falta de pila en el ordenador, cansancio y ganas de dormir. Pero aun así las palabras siguen fluyendo. Como si fueran un río incansable que no cesa de transitar en todos los rincones de nuestro cuerpo.


El parpadeo intermitente de la marca del procesador de textos a veces se vuelve algo torturante, una pausa obligada para poder pescar las palabras correctas de nuestro río.
Y no solo es el río y la lluvia, también están los pensamientos; a veces arrojados y perversos, sucios o resplandecientes, nos atormentan pensando si cada palabra que imaginamos no es un pensamiento sucio y pecaminoso, o todo lo contrario. Si a veces la imaginación y la inspiración se presentan en forma de río y lluvia, los pensamientos podrían ser un inmenso mar donde podemos encontrar monstruos marinos o hermosas sirenas que jamás serán nuestras.


Podríamos ser un barco que navega a través de corrientes en medio de una lluvia dentro de un mar inmensamente enorme cuyo fin es tan conocido como lo es el tamaño del universo; por eso es fácil perderse, borrar todo lo escrito y volver a empezar, cerrar bruscamente el portátil por la falta de inspiración o la abrumadora lluvia de ideas que invade nuestra cabeza o a veces solo quedarse viendo el tintineo de esa pequeña línea vertical, saber que cada pausa suya de un segundo es un preciado segundo donde un torbellino de ideas debe de formarse y dominarse, donde podremos montar y ser un jinete de tormentas. O en el peor de los casos, un jinete de barril.


Si, un jinete de barril, ese término me gusta y espero que al señor Tolkien no le moleste que lo tome prestado. Un jinete de barril, un intento de escritor, un marinero de letras.


jueves, 9 de enero de 2014

SOLILOQUIO DE UN POETA ROMÁNTICO

El creacionista del día. Aleqs Garrigóz









Porque desde el principio cargamos un destino como lápida,
la ficción se nos mezcla en la sustancia, tiñéndonos las hebras
con el color de la sangre enfermiza.
Nuestros días en la historia son como una ligera llovizna,
como cuando la brisa arriba a la estepa desolada.

Somos amigos del girasol y del crepúsculo.
Caminamos inermes a la hora de los tardíos placeres.
Bebemos solos. Y la melancolía de ser es en nuestras venas
honda y permanente como los congelados mares.

Rosas, cortinas, palomas, ventanas, sepulcros,
horizontes donde la lividez vierte sus encantos,
jardines gloriosos donde los pájaros mueren,
fuentes, salones que son vacíos como la vida,
nos circulan lo mismo que carruseles en la mente.

Conocemos el encanto en la distancia,
el sabor de las lágrimas,
la textura de las cartas antiguas,
el olor de las habitaciones viejas.
Amamos la tibieza del hogar,
la magia de los otoños cayentes,
la somnolencia de la nieve.
Y somos tanto cómplices de los amantes feraces
y de su entrega indócil y plena
como de la belleza que muere.

Tiene el fruto de nuestros sobrios esfuerzos
un encanto innegable, ligeramente amargo,
que recuerda los vino seductores y transitorios.
(¿Compañero, como responderé a tu asentada certeza
de que es el miedo a la vida lo que nos mantiene tan vivos?)
Más que el teatro de nuestras subsistencias,
deberá ser la obra
nuestra acotación ante el hombre.

En algunos, el ímpetu arde como un sol cercano;
la fiesta los sonsaca con su olor a licor y sexo mezclados:
su paso en la existencia es igual que una orgía sin término.
Otros -los que lloramos aparentemente por nada,
los enamorados de la lluvia en la ventana-
andamos caminos poco fecundos
y, prensados en la mano de la nostalgia,
terminamos aprendiendo el suicidio.

Pues -se sabe- en nuestro pequeño círculo,
de algún modo o de otro,
se muere joven.